lunes, 13 de enero de 2020

La autoridad de Pablo (continuación)

Lección: 2° Corintios 10:7-12
Texto: Gálatas 4:13-14
Domingo 19 de Enero


Introducción: En el capítulo 10 de Segunda de Corintios Pablo hace una defensa de su ministerio, para aquellos que le acusaban de no ser un apóstol, o no tener los méritos de un pastor hacia esta iglesia. En la lección anterior, indicaba que sus armas no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Critica que los corintios miraban las cosas según las apariencias. Que si ellos piensan que son de Cristo, Pablo y su equipo también lo eran. Su autoridad, la sigue plasmando en la lección hoy, pero a través de dos frentes.  Veámoslos a continuación.

Desarrollo: Primero, las cartas (v.8-11). Pablo fue un gran escritor, qué duda cabe de aquello. El escribió casi la mitad del Nuevo Testamento. Estaba acostumbrado a escribir, y su pluma describe, la doctrina apostólica y la teología cristiana con mucha asertividad.  Cómo en ese tiempo no existía ni la globalización, ni los correos electrónicos, el medio más común de comunicación eran las cartas. El mismo indica que dicen que las cartas son duras y fuertes, pero que él ha escrito para edificación y no para vuestra destrucción, por lo tanto, no se avergonzará, pero que hará valer la autoridad que el Señor le dio para ayudar a la iglesia de Corinto no para causarles daño.
Segundo, la presencia física (v.10-11) El mismo apóstol Pablo indica que para algunos su presencia corporal es débil, y la palabra menospreciable. Esto quería decir, que Pablo en persona, se ve para algunos como una persona débil y que no infunde respeto a los demás. Él les indica que no hay diferencia entre lo que escribe con lo que dice cuando está con ellos. No es de doble cara. Él es consecuente con su fe y actúa de esa forma, siempre igual. Así que, tengan en consideración que de la misma manera que ha escrito actuará cuando este entre ellos. Que no se engañen por las apariencias.

Conclusión: La autoridad de Pablo no procede de su alabanza de sí mismo. Él no es como los que midiéndose a sí mismos por sí mismo, y comparándose consigo mismo, no son juiciosos. Él no se atreve a ponerse en el nivel de los que actúan así. Pablo, indica que estas personas demuestran que en realidad no entienden nada. La autoridad no se impone, se gana. Él se había ganado su autoridad en su pastoreo de esta congregación, más el respaldo que Dios le había dado sembrando iglesias en muchas partes.

miércoles, 8 de enero de 2020

La autoridad de Pablo

Lección: 2° Corintios 10:1-6
Texto: 2° Corintios 13:10
Domingo 12 de Enero

Introducción: Un pastor, tiene diversos roles que cumplir cuando atiende a su congregación. Algunas actividades son muy gratas, como acompañar a una familia en un nacimiento, o a los novios en la bendición de su matrimonio. Pero ¿qué, cuando toca disciplinar y corregir? El mismo Pablo se identifica como una persona humilde entre los corintios, pero que por la mansedumbre y ternura de Cristo, debe cumplir su rol de autoridad con ellos. Para eso, destaca dos elementos de su autoridad. Mirémoslos a continuación.

Desarrollo: En primer lugar, la osadía (v.1-3).  La osadía es la intrepidez, el arrojo o la temeridad que refleja el comportamiento de una persona. El sujeto que actúa con osadía recibe el calificativo de osado. El mismo apóstol Pablo, estando lejos de la ciudad, se describe como osado entre la iglesia de corintios. Los historiadores dicen que Pablo era menudo, pequeño y calvo, sin mucha apariencia física, cosa que tal vez hacía que la gente lo mirará en menos. En este caso, Pablo indica que cuando esté presente entre ellos, no tenga que usar de aquella osadía con la que está dispuesto a proceder contra algunos que lo miraban en menos. El contexto nos indica que Pablo con osadía (temeridad) mandó las instrucciones de corrección de lo que estaba mal en la iglesia de Corinto. Algunos se enojaron, pero las noticias de Tito indicaban que ellos se habían arrepentido. Pablo les pide que no le obliguen a ser duro con ellos. Él no es un hombre carnal, sino espiritual.
En segundo lugar, las armas de su milicia no son carnales (v.4-5). Si Pablo es un hombre espiritual, por deducción, sus armas son espirituales y no carnales. Estas armas, indica él, son poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Lo que Pablo está queriendo decir, es que él usa su autoridad, para corregir lo anómalo de la iglesia de Corinto, con “armas espirituales”. Con estas armas se destruyen los argumentos de los que están en contra del trabajo de disciplina del apóstol.

Conclusión: Pablo termina la presente lección indicándonos lo siguiente: “Una vez que estemos seguros de la completa obediencia de ustedes, estaremos listos para castigar cualquier desobediencia” (Versión PDT) La autoridad de Pablo es incuestionable. Él era el fundador y pastor de la Iglesia, además era un hombre espiritual respaldado por Dios, por esta razón la iglesia le debía respeto, obediencia y sujeción.

viernes, 3 de enero de 2020

El Dador Alegre

Lección: 2° Corintios 9:7-15
Texto: Filipenses 4:18-19

Domingo 05 de Enero

Introducción: Existe un dicho pentecostal que dice “Dios bendice al dador alegre”. En realidad ese dicho tergiversa lo que las Sagradas Escrituras establecen. El texto bíblico dice: “Dios ama al dador alegre”. En ambos casos, se hace se alusión al dador alegre.  Tal vez una de las cosas más complicadas para la vida cristiana es el tema de las ofrendas: Algunos lo hacen con atención y dedicación, pero para otros, es algo molesto. Pablo Cuando da las instrucciones de las ofrendas para los santos de Jerusalén se encarga de destacar claramente, que estas ofrendas deben venir de un dador alegre, alguien que se entusiasma por aportar, con el fin de suplir las necesidades de sus hermanos en la fe que están pasando momentos de necesidad.  Aquí se mencionan dos principios importantes a tener en cuenta.

Desarrollo: En primer lugar, cada uno debe aportar (v.7-10). Algunos piensan que ofrendar es cosa de algunos pocos, tal vez, de los más pudientes de la congregación. Pablo, remarca claramente que “cada uno” debe dar como haya propuesto en su corazón: No con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Además, el apóstol menciona que Dios siempre nos provee todo lo suficiente que necesitamos, para que de esta manera abundemos en toda buena obra. Es Dios el que reparte. Él es que da semilla al que siembra, y pan al que come. Ese mismo Dios proveerá y multiplicará nuestra sementera. En palabras actuales, Dios proveerá para nuestra despensa. Si él nos bendice de esa forma, lo menos que podemos hacer, es que cada uno, sea generoso con sus ofrendas.
En segundo lugar, es una acción de gracias a Dios (v.11-14). Una versión más actual de las Escrituras dice lo siguiente: “Ustedes tendrán toda clase de riquezas para que puedan ser generosos. La ofrenda que ustedes envíen con nosotros, motivará a muchos a dar gracias a Dios” (v.11 Versión PDT) La ofrenda que se levanta, dice Pablo, es para suplir lo que a los santos les falta, también, es para que muchos le den gracias a Dios. Otras personas, en este caso los receptores de las ofrendas, aprenderán el modelo de generosidad de los que aportan, y además, orarán por los que dan y desearán conocerlos. Debe haber alegría al dar, pero imagínense en la alegría de los necesitados que reciban los aportes generosos del pueblo de Dios.

Conclusión: Pablo al concluir las enseñanzas con respecto a las ofrendas, exclama con gratitud: “Gracias a Dios por su don inefable”. De nuevo una versión más actual clarifica esta exclamación: “No tenemos palabra para agradecer a Dios por el regalo de su generoso amor” (PDT) Que hermosa conclusión, saber que los hermanos se desprenden con entusiasmo y alegría para aportar a las necesidades de aquellos que tienen grandes carencias y de esa forma están mostrando su generoso amor.

domingo, 22 de diciembre de 2019

La ministración para los santos

Lección: 2° Corintios 9:1-6
Texto: Gálatas 6:9-10
Domingo 29 de Diciembre

Introducción: “Ministrar” es una palabra que significa servir. El servicio a Dios puede ser de diferentes formas; Desempeñando algún ministerio, involucrado en la oración, en la adoración, en la predicación, etc. De la misma forma ministrar a los hermanos puede ser de diferentes formas. En éste nuevo capítulo, Pablo menciona que a través de las ofrendas también se puede servir a los hermanos. El Habla de dos formas de hacer esta ministración. Examinémosla por separado.

Desarrollo: Primera, debe estar preparada de antemano (v.2-4) Las cosas cuando se preparan de antemano deben casi siempre resultar mejor que improvisarlas. El apóstol dice que conoce la buena voluntad de los Corintios, de la cual él se gloria entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado y que ese celo ha estimulado a la mayoría. De la misma forma, espera que esta iglesia esté preparada para dar sus aportes, no sea cosa que si vienen algunos hermanos macedonios, los hallen desprevenidos, y de esta forma no solo sería vergüenza de la iglesia, sino que también para el apóstol Pablo. Además, sería dejar en desmedro la confianza de Pablo, ya que al no estar preparados, entonces no se cumpliría las expectativas propuestas por el liderazgo.
Segunda, debe hacerse con generosidad (v.5-6) La Generosidad es una actitud o comportamiento de la persona generosa y se refiere a la inclinación a dar y compartir por sobre el propio interés. Es una virtud que debe ser característica de un corazón agradecido por las tantas bondades recibidas por Dios. Pablo exhorta a los creyentes corintios que preparasen primero su generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad y no como una exigencia de ellos. Es hermoso ver cuándo por iniciativa propia la gente se mueve a dar “generosamente”, sobre todo, cuando se verifica una necesidad en otros creyentes que no tienen lo suficiente para vivir.

Conclusión: Pablo concluye esta lección, dando un principio que hasta hoy se mantiene vigente: “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Dios nos ayude a ser siempre generosos, y mayormente con la ministración de los santos y la obra de Dios.

El manejo de las ofrendas

Lección: 2° Corintios 8:16-24
Texto: Colosenses 3:23
Domingo 22 de Diciembre

Introducción: Una de las cosas más delicadas en las iglesias es el manejo de los dineros. La presente lección, nos muestra como Pablo desarrolló este tema con sus ayudantes, procurando mostrar transparencia en todo lo que hacía, y mayormente en el manejo de las finanzas. Para ello, describe dos consideraciones a tener en cuenta en la iglesia de hoy.

Desarrollo: En primer lugar, es algo que se debe administrar (v.18-20) Esto quiere decir, que los dineros que se recaudan como ofrendas deben tener un buen manejo, y un buen uso. Además, hay que poner a gente idónea para su cuidado. En el caso del apóstol Pablo, el mismo Tito había sido encomendado a esta tarea, más un hermano, (cuya identidad se desconoce, pero que era reconocido por todos) cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias. Esta persona, era garante de la buena administración de las ofrendas por parte del equipo apostólico de Pablo, porque las iglesias lo habían designado para esta peregrinación. Las ofrendas debían ir desde Macedonia hasta Jerusalén, y había que cuidarlas y administrarlas muy bien. De esta manera, Pablo dice que se evita que alguien les censure. Nos ayude Dios a administrar de la mejor forma posible las ofrendas de nuestros hermanos.
En segundo lugar, se deben manejar honradamente (v.21-22) Muchos ministerios o pastorados han sucumbido por el mal manejo de las finanzas de los encargados. O peor aún, por el despilfarro o el robo de los dineros que no son nuestros. Pablo se encarga de mostrar una total trasparencia frente al tema de los dineros, indicándonos que las cosas se deben hacer honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres. Para que eso sea más creíble aún, indica que hay que integrar a personas de confianza en estas tareas. En este caso, el hermano enviado, había demostrado su diligencia en las tareas encomendadas varias veces. Ya tenía un curriculum de honestidad.

Conclusión: El trabajo en la obra de Dios se realiza por las personas que obedecen al llamado de Dios. A estas personas, les toca mostrar el cambio de vida que Dios ha realizado en sus vidas, haciendo todo con honestidad y trasparencia delante del Señor y de los hombres, a quienes les toca servir, mayormente en algo tan delicado como es el manejo de las ofrendas. Tito y los demás hermanos encargados de las finanzas, eran colaboradores y mensajeros de las iglesias para la gloria de Cristo. Cuando uno encuentra gente así, entonces con gusto da su aporte (ofrenda) para la obra de Dios.