domingo, 14 de agosto de 2016

El concilio de Jerusalén

Lección Domingo 14 de Agosto de 2016
Hechos 15.1 al 6
Texto: Gálatas 6.15

INTRODUCCIÓN 

En los dos capítulos anteriores se ha visto algo sobre el problema que surgió en la iglesia primitiva. Vimos en la carta de Santiago el fuerte énfasis sobre la obediencia a la ley. En la carta de Pablo a los Gálatas encontramos un fuerte énfasis sobre la justificación por la fe y la libertad cristiana. Realmente no existe ningún desacuerdo básico entre Santiago y Pablo. Los dos aspectos juntos forman la base para una experiencia cristiana sólida. Pero hubo líderes judíos que llevaron el énfasis de Santiago a una conclusión falsa. Estos maestros judíos cristianos causaron una contienda en la iglesia. Esta contienda provocó el concilio que estudiamos ahora en este capítulo. 

El concilio de Jerusalén, del cual trata este capítulo, es otro hito importante en la historia de la Iglesia. Los dirigentes de la Iglesia en Jerusalén estuvieron satisfechos con el relato de Pedro sobre la forma en que Dios había aceptado a los gentiles incircuncisos de Cesarea y los había bautizado en el Espíritu Santo. Después, según Gálatas 2:1-10, cuando Pablo visitó Jerusalén y presentó el Evangelio que predicaba en medio de los gentiles, le dieron su aprobación a su mensaje y no exigieron que Tito fuera circuncidado. 


DESARROLLO 

El Problema de Antioquia 

La iglesia de Antioquia estaba compuesta en su mayoría de cristianos gentiles. A esta iglesia vinieron de Judea hombres que enseñaban que era necesario que los cristianos gentiles se circuncidaran. La circuncisión era una señal de que la persona aceptaba todo el ritual y los requisitos ceremoniales de la ley mosaica. Por lo tanto, estos maestros decían en efecto, que era necesario hacerse judío para ser salvo. Aun Pedro se inclinó por esta idea por un tiempo. En Gálatas 2 leemos que él había estado comiendo con cristianos gentiles; pero bajo la presión de las enseñanzas de los judaizantes, él dejó de hacerlo y comió solamente con judíos. Pablo y Bernabé se dieron cuenta de la importancia de esta enseñanza. Si se exigía la circuncisión a los gentiles para que pudieran comer con los judíos, pronto resultaría que la circuncisión se convertiría en un requisito para ser miembro de la iglesia, y aun para la salvación. La puerta que Dios había abierto para los gentiles, se cerraría de golpe. Por eso Pablo y Bernabé lucharon enérgicamente en contra de esta enseñanza. Pronto toda la iglesia de Antioquia lo estaba discutiendo. Al fin se decidió buscar consejo sobre este asunto, y se nombró a Pablo y a Bernabé para que fuesen a Jerusalén y presentasen el problema ante la iglesia de ahí. 


Pablo y Bernabé son enviados a Jerusalén 

"Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ándanos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés". 

Más tarde, después de la visita de Pedro, llegaron otros creyentes judíos de nombre desconocido a Antioquía, procedentes de Judea, y fueron un paso más allá. Comenzaron a enseñarles a los hermanos gentiles que a menos que se circuncidaran de acuerdo con el rito de Moisés, no podían ser salvos. 

Estos maestros, que más tarde serían llamados "judaizantes", no negaban que aquellos gentiles fueran creyentes bautizados en el Espíritu Santo. Pero la salvación de la que hablaban era la salvación definitiva por la que recibiremos nuestro nuevo cuerpo (en el rapto de la Iglesia) y seremos transformados. (Compare con Romanos 13:11, "Ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.") Como lo indican 1 Juan 3:2; Romanos 8:17, 23, 24 y 1 Corintios 15:57, ya somos hijos de Dios, pero todavía no tenemos todo lo que Él nos ha prometido. Así será hasta que Jesús venga de nuevo y lo veamos tal cual es; entonces nuestro cuerpo será transformado y se convertirá en semejante a su cuerpo glorificado. La promesa de Dios incluye también nuestro futuro reinado con Cristo y la conversión de la Nueva Jerusalén en nuestro hogar definitivo, así como en el cielo nuevo y la nueva tierra (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1, 2) 

Así que, lo que estos judaizantes decían en realidad era que los creyentes gentiles debían ser circuncidados y someterse al Pacto Antiguo de la Ley de Moisés; de no ser así, no podrían heredar las promesas que aún estaban por venir. Con esto también decían implícitamente que perderían todo lo que ya habían recibido si no se hacían judíos y se circuncidaban. 

Este ha sido con frecuencia el clamor de los falsos profetas: Usted perderá su salvación si no acepta nuestra enseñanza favorita. Todavía hay quienes dicen que una persona no es real o totalmente salva a menos que pase por ciertos ritos o ceremonias prescritos. Todos estos no son capaces de reconocer que la salvación es por gracia a través de la fe solamente, como se enseña con claridad en Romanos 10:9, 10 y Efesios 2:8, 9. 
Esta enseñanza judaizante provocó no pequeña discusión (perturbación, discordia, inquietud) y contienda (interrogatorios) entre ellos (o, con más probabilidad, entre los hermanos) y Pablo y Bernabé. Entonces ellos (los hermanos) dispusieron que Pablo, Bernabé y algunos otros subieran a Jerusalén, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. 

Es probable que estos maestros ya hubieran seguido adelante en un intento por difundir sus enseñanzas en las otras iglesias que Pablo había fundado en el sur de la Galacia. Puesto que Pablo tenía que ir a Jerusalén, no podía ir a estas iglesias a ponerlos en su lugar. Así pues, parece evidente que por este tiempo (años 48 y 49 d.C.), el Espíritu lo guiara y lo inspirara a escribir la epístola a los Gálatas. 

La iglesia entera salió a encaminar a Pablo, a Bernabé y a los demás por un corto trecho. Con esto, les estaba demostrando que aún se los amaba, se los respetaba y se tenía confianza en ellos, a pesar de las dudas que habían suscitado aquellos maestros judaizantes. 

Pablo tomó el camino con rumbo sur a través de Fenicia y de la provincia de Samaria, deteniéndose a visitar a las iglesias a todo lo largo de su trayectoria. En cada lugar, hacía un relato completo de la forma en que los gentiles se estaban convirtiendo al Señor. Esto causaba gran gozo entre todos los hermanos. Aunque compuestas por creyentes judíos en Fenicia y por creyentes samaritanos en Samaria, las iglesias aceptaron toda la Palabra de Dios en medio de los gentiles sin vacilar. 

Al hacerles un informe completo, no hay duda de que Pablo incluyera tanto las persecuciones como los milagros. También podemos estar seguros de que les habló del bautismo en el Espíritu Santo y la confirmación de la fe de estos creyentes. 

También en Jerusalén la Iglesia les dio la bienvenida, y los apóstoles y ancianos les dieron una recepción favorable. Todos escucharon el informe de lo mucho que Dios había hecho con ellos (junto con ellos, como compañeros de trabajo). Le dieron a Dios toda la gloria; El había estado con ellos; era quien había hecho el trabajo en realidad. (Compare con 1 Corintios 3:5-7). 

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que algunos fariseos convertidos se levantaran en medio de la asamblea de Jerusalén. Con toda fuerza, expresaron su idea de que era (y seguía siendo) necesario circuncidar a los gentiles y mandarles que guardaran (observaran) la Ley de Moisés. 


CONCLUSIÓN 

Es muy difícil para nosotros apreciar la grande importancia del conflicto que se decidió en Jerusalén. A primera vista, puede parecemos como una discusión sobre algo sin mucha importancia. Pero Lucas sí se dio cuenta de su importancia y le dedicó una buena parte de su libro. El comprendió que si el concilio hubiese tomado una decisión distinta, la labor misionera de Pablo hubiera terminado de golpe; el evangelio no se hubiera dado a los gentiles; la iglesia hubiera sido solamente una pequeña secta judaica, y el mandato de Cristo de llevar su evangelio a todo el mundo no hubiera sido obedecido.

El apóstol Pablo arriesga su vida por cumplir su llamado

Lección Domingo 07 de Agosto de 2016
Hechos 14.19 al 28
Texto: 1ª Pedro 4.12-13

INTRODUCCIÓN 

Pablo apedreado 

"Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe". 

El versículo 20 señala que Pablo y Bernabé se quedaron en Listra el tiempo suficiente para que un cierto número de personas creyeran y se convirtieran en discípulos (y, siempre, fueran bautizados en agua y en el Espíritu Santo, según Hechos 2:4). Pero los judíos de Antioquía de Pisidia (a unos 160 kilómetros de distancia), que lo habían sacado de su ciudad, y algunos de Iconio (a unos 50 kilómetros) que habían querido apedrearlo a morir, tuvieron noticia del éxito de Pablo en Listra. Llegaron a la ciudad, y persuadieron a las multitudes paganas a que los ayudaran, o al menos les permitieran llevar a cabo su plan. (Es posible que algunos paganos se hubieran sentido deshonrados cuando Pablo y Bernabé no les permitieron ofrecerles sacrificios: por eso les prestaron oídos a los enemigos de Pablo.) 

Esta vez sí apedrearon a Pablo y arrastraron su cuerpo fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Está claro en el texto que no estaba muerto realmente, aunque estaba inconsciente y debe haber estado fuertemente magullado por todo el cuerpo. Sin duda alguna, también tenía huesos rotos. 

Tan pronto como se fue la multitud, los creyentes rodearon a Pablo. Sin duda, esperaban ayuda de Dios, y Dios no los defraudó. De pronto, en lo que ha de haber parecido como una resurrección. Pablo se levantó, evidentemente, sanado por completo, y regresó a la ciudad con ellos. Pero, conociendo el estado de ánimo de la multitud, él y Bernabé salieron al día siguiente rumbo a Derbe (identificada actualmente con unas ruinas situadas a unos cien kilómetros de Listra en dirección sudeste, cerca de la frontera de la provincia romana de Galacia). 


DESARROLLO 

Confirmando los ánimos de los creyentes 

"Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Y constituyeron ándanos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. Pasando luego por Pisidia, vinieron a Panfilia. "Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia". 



Según parece, en Derbe tampoco había sinagoga. O sea, que Pablo y Bernabé deben haber predicado el Evangelio en forma muy similar a la utilizada en Listra, pero sin la oposición de los judíos, puesto que los enemigos de Pablo creían que estaba muerto. 

Después de haber hecho un número considerable de discípulos, fundando así una iglesia creciente, regresaron valientemente a Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia. Sin embargo, esta vez no agitaron a los judíos. Es evidente que no hicieron trabajo evangelistico, dejándolo a los creyentes del lugar. Esta vez su ministerio iba dirigido a la Iglesia. En cada lugar, confirmaban (fortalecían y solidificaban) los ánimos (las almas) de los discípulos. También los exhortaban y los animaban a permanecer en la fe. En este punto, el griego es muy fuerte. Les decían que debían mantener la fe, permaneciendo en ella, esto es, viviendo según los principios del Evangelio. 

También los exhortaban a compartir el sufrimiento de los apóstoles y a aceptar el hecho de que a través de muchas tribulaciones (persecuciones, aflicciones, sufrimientos) era necesario entrar en el reino (ponerse bajo el gobierno y la autoridad de Dios). 

Puesto que los creyentes necesitaban organización para poder trabajar juntos y realizar la obra del Señor, los apóstoles constituyeron ("ordenaron") entonces ándanos (supervisores, superintendentes, presidentes de la congregación o asamblea) en cada lugar. Sin embargo, no fue aquello una ordenación, en el sentido actual de la palabra. La palabra griega es jeirotonésantes, donde jeir es la palabra griega traducida mano; la palabra entera significa que llevaron a cabo una elección a mano alzada. 

Cuando fueron escogidos los siete del capítulo 6, los apóstoles señalaron las cualidades necesarias y el pueblo hizo la selección de los diáconos. Podemos estar seguros de que lo mismo sucedió ahora. Pablo debe haber señalado las cualidades necesarias, que recogería por escrito más tarde en 1 Timoteo 3:1-7 y en Tito 1:6-9. Entonces, la asamblea local escogió las personas por medio de una elección (sin duda, después de un tiempo de oración durante el cual buscaron todos la orientación del Espíritu Santo para que los ayudara a decidir quién cumplía mejor con las condiciones propuestas). 

Al principio, los ancianos eran hombres llenos del Espíritu escogidos de entre los miembros de la congregación local. No fue sino muchos años después cuando las iglesias comenzaron a sentir la necesidad de llamar pastores-maestros que pudieran ser también la cabeza ejecutiva de la asamblea, y que combinaran el oficio de anciano (llamado también obispo y presbítero) con el ministerio de pastor-maestro, recibido de Dios. En el siglo primero, se esperaba de los ancianos que fueran "aptos para enseñar", y eran los responsables de que hubiera enseñanza. Pero podían llamar a otros que tuvieran el ministerio de pastor-maestro dado por el Señor, y los dones del Espíritu necesarios como complemento. No tenían que enseñar ellos mismos. El hecho de que Pablo diga: "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor (honorarios), mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Timoteo 5:17), nos demuestra que no todos trabajaban en la Palabra y en la enseñanza. Pero, a medida que fue pasando el tiempo, se fueron dando cuenta cada vez más de que tenían necesidad de un ministerio de enseñanza persistente en la iglesia local, y fue natural que pensaran en hacer dirigentes suyos a estos ancianos. Así se fue desarrollando gradualmente la idea moderna de un pastor que es también el que preside el grupo. 

Antes de que Pablo y Bernabé siguieran a otra ciudad, siempre pasaban un tiempo en oración y ayuno con los creyentes. Después los encomendaban (como algo precioso y de valor) al cuidado y la salvaguardia del Señor (Jesús) en quien habían creído (y seguían creyendo). Por supuesto, habían creído inicialmente en la visita anterior de Pablo. 

Desde Antioquía de Pisidia, siguieron a través de Pisidia, de regreso a Panfilia y Perge, evangelizando en todos los lugares en que les era posible, a medida que avanzaban. En Perge, predicaron la Palabra sin oposición ni maltrato alguno, según se ve. Evidentemente, no habían predicado allí cuando habían desembarcado y Marcos se había apartado de ellos. Después de establecer la Iglesia allí, siguieron a Atalia, el puerto marítimo de Perge. 


CONCLUSIÓN 

El informe satisfactorio en Antioquía de Siria 

Desde Atalia navegaron a Antioquía de Siria. Allí habían sido entregados a la gracia de Dios para hacer la obra que ahora habían terminado. En esta visita. Pablo y Bernabé sintieron que habían realizado el ministerio para el cual el Espíritu los había enviado en Hechos 13:2-4.Por tanto, reunieron a la iglesia y le informaron todo cuanto Dios había hecho con ellos. Es decir, contaron cuan grandes cosas Dios hacía mientras ellos colaboraban con El. También, cómo les había abierto una puerta a la fe a los gentiles. (El griego dice "una puerta" y no "la puerta".) Entonces, los dos apóstoles se quedaron "mucho tiempo" con los discípulos. O sea, que volvieron a asumir su ministerio de enseñanza y ayudar en la asamblea de los creyentes durante varios meses, posiblemente tanto como un año. Nuestro Dios nos ha señalado con un propósito, nos llama para realizar ese propósito; ser salvos y salvar a otros. El precio de esta acción es como dice Pablo “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” Léase, 1ra. Pedro cap. 4 vrs. 12,13.

La misión apostólica solo permite reconocer al Dios que los envió

Lección Domingo 31 de Julio de 2016
Hechos 14:8-18
Texto: Romanos 1.22-23

INTRODUCCIÓN 

Pablo y Bernabé continúan predicando con denuedo, sin embargo, al cabo de algún tiempo, la gente de la ciudad se hallaba fuertemente dividida. Algunos estaban con los judíos (que no habían creído). Otros se mantenían junto a los apóstoles. Fue entonces cuando se juntaron gentiles y judíos con los gobernantes de sus sinagogas con intenciones hostiles. Pero los apóstoles tuvieron noticias de la conspiración y huyeron. No porque tuvieran miedo, sino porque había otros lugares donde se necesitaba su ministerio. Así fue como siguieron a Listra y Derbe, ciudades licaonias situadas en la parte sur de la provincia romana de la Galacia. Listra, al igual que Iconio, tenía la categoría de colonia militar romana y la responsabilidad de velar por los intereses de Roma y vigilar los caminos romanos. En Listra, los apóstoles predicaban (seguían predicando) el Evangelio (diciendo las buenas nuevas). Lo que sigue nos da un ejemplo de cómo Pablo les predicaba a los gentiles que no tenían conocimiento de las Escrituras. 



DESARROLLO 

La sanidad de un hombre imposibilitado de los pies 

"Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Ya Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio". 



En Listra, Pablo no fue a una sinagoga, como tenía por costumbre. Quizá no hubiera ninguna. En cambio, parece haber ido a la plaza del Mercado, o a una plaza abierta dentro de la ciudad, junto a sus puertas (como lo indica el versículo 13); allí comenzó a predicar. Entre los que estaban oyendo, se hallaba un hombre lisiado. Para llamar la atención a lo desesperado que era su caso, la Biblia utiliza la repetición. Era cojo de nacimiento, y jamás había andado. Pablo fijó los ojos en el hombre mientras éste escuchaba, y vio que tenía fe para ser sanado. Entonces animó a la fe del hombre a actuar, ordenándole con voz muy alta que se levantara derecho sobre sus pies. La orden de Pablo captó la atención de la multitud. Cuando los que estaban allí vieron que el hombre saltaba y comenzaba a caminar, comenzaron a gritar. Sin embargo, aunque conocían el griego que Pablo estaba usando, en su emoción se volvieron a su lenguaje licaonio nativo, que Pablo y Bernabé no comprendían. 

El milagro les hizo creer (eran gentiles paganos) que los dioses griegos habían descendido, tomando forma de seres humanos. Así fue como comenzaron a llamarle Día (o Dios) a Bernabé, una forma del nombre del dios griego del cielo, Zeus, quien había sido identificado por los romanos con su dios Júpiter, y por este pueblo con el dios principal de los licaonios. Entonces, puesto que Pablo era el que hablaba ("el que llevaba la voz cantante"), lo llamaron Hermen (Hermes), que era el mensajero y heraldo de los dioses, especialmente de Dios (Zeus, Júpiter). Hermes era identificado por los romanos con su dios Mercurios (Mercurio). 

Actuando consecuentemente, el pueblo hizo lo que creía que era adecuado a las circunstancias. Se puso en contacto con el sacerdote de Dios, cuyo templo se hallaba frente a la ciudad. El trajo toros (las víctimas más costosas que podían ofrecer en sacrificio). Estos estaban adornados con guirnaldas y fueron llevados hasta las puertas, donde se reunió la multitud, deseosa de hacer el sacrificio. 

En los versículos 12 y 14, se nombra en primer lugar a Bernabé nuevamente, porque como Dios (Zeus, Júpiter), él era el más importante, a quien iba dirigido el sacrificio. Finalmente, es probable que alguien les explicara en griego lo que estaba sucediendo. Cuando los apóstoles oyeron y comprendieron esto, rasgaron sus ropas (en señal de lamentación y de congoja). Mientras lo hacían, se lanzaron entre la multitud dando voces, tratando de detenerlos declarando que eran seres humanos con sentimientos semejantes a los de ellos y una naturaleza como la de ellos. Habían llegado a predicar el Evangelio para que se convirtieran de aquellas vanidades (cosas irreales, inútiles, estériles) al Dios vivo. 

Como estos gentiles no tenían conocimiento de las Escrituras, Pablo no identificó a Dios como el Dios de Israel, ni apeló al Antiguo Testamento y a sus profecías sobre el Mesías. Sin embargo, sí usó lenguaje bíblico, y los hizo remontarse a la época de la creación. Dios es el Dios que hizo todas las cosas, que en las edades pasadas había dejado a todas las gentes andar por sus propios caminos (en contraste con los caminos de Dios). Sin embargo, no se había dejado a sí mismo sin testimonio. Había hecho el bien, dándoles lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría los corazones humanos. 

Aun así, a duras penas pudieron los apóstoles detener a la multitud para que no llevara a cabo su propósito de ofrecerles sacrificios. 



CONCLUSIÓN 

Nuestro Dios da gracia y confirma en acciones portentosas las palabras que salen de los que el envió, pero es ahí donde nos conocemos o más bien reconocemos que toda gloria es del Señor Jesucristo; El dijo; “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18) Esto quiere decir toda acción de autoridad que se manifieste es permitida por su voluntad. Los Apóstoles de inmediato reaccionaron frenando lo que la multitud impactada quería realizar. Todo creyente en Jesucristo debe frenar toda idea que se malinterprete atribuyéndonos algún poder que se presente en las variadas circunstancias la vida del creyente, que no deje claro, que la gloria es de Él.

viernes, 29 de julio de 2016

Prodigios y Milagros

Lección Domingo 23 de Julio de 2016
Hechos 14: 1-7
Textos: Hecho 4.31

INTRODUCCIÓN 

La primera predicación del evangelio en Asia Menor tuvo mucho éxito. En Antioquia fueron muchos los que creyeron. Sin embargo, la ofensa de la cruz también estaba presente. En su mayoría, los judíos rechazaron el evangelio, y persiguieron a Pablo y a Bernabé hasta que éstos tuvieron que huir de la ciudad. 

La predicación en Antioquía de Pisidia, la reacción mayor por parte de los gentiles y la persecución posterior, establecieron todo un estilo. En gran parte o en su totalidad, todo esto se fue repitiendo prácticamente en todas las ciudades.

Los apóstoles viajaron rumbo al oriente hasta llegar a la ciudad de Iconio. Entraron a la sinagoga y predicaron el evangelio ahí. Y nuevamente el Señor bendijo su ministerio, y muchos creyeron, tanto de los judíos como de los gentiles. También aquí los judíos no creyentes pusieron trabas; pero a pesar de ello los apóstoles continuaron predicando en Iconio. El Señor manifestó su bendición al permitirles que obrasen milagros en este lugar y parece que su trabajo tuvo mucho éxito. 

Sin embargo, los judíos que no quisieron aceptar el evangelio siguieron causando problemas, hasta el punto que la ciudad quedó dividida entre aquellos que creyeron a los apóstoles y los que se opusieron. Las autoridades estuvieron al lado de los judíos incrédulos, y dieron permiso para un plan de apedrear a los apóstoles. Pero Pablo y Bernabé supieron del plan, y lograron salir de la ciudad, antes de que se atentara contra sus vidas. 


DESARROLLO

Iconio, Listra y Derbe

"Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos. Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles. Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio". 




Iconio estaba a unos cien kilómetros al este y un poco al sur de Antioquía de Pisidia, en una meseta de algo más de mil metros de elevación. Al llegar allí. Pablo y Bernabé se dirigieron primero a la sinagoga. Como de ordinario, se les dio oportunidad para hablar. Lucas no recoge su sermón. Sólo señala que hablaron, como acostumbraban; esto es, tal como habían hecho en Antioquía de Pisidia. 

El resultado fue similar. Una gran multitud, tanto de judíos como de griegos (gentiles de habla griega) creyó (y por supuesto, todos fueron bautizados en agua y en el Espíritu Santo). Entonces, como antes, los judíos que no creían (los desobedientes, rebeldes), en su celo excitaron a los gentiles y corrompieron sus ánimos (almas, deseos) contra los hermanos (los nuevos creyentes que ahora eran discípulos de Jesús y miembros de su Cuerpo.) 

No obstante, en este caso los judíos no pudieron conseguir mucho apoyo de los gentiles al principio. Por esto. Pablo y Bernabé se detuvieron en Iconio mucho tiempo. Hablaban con denuedo, confiados en el Señor Jesús. Mientras ellos hacían esto, el Señor daba testimonio a la Palabra (mensaje) de su gracia concediendo que se hiciesen señales y prodigios por sus manos. Así fue como los reconocieron como agentes de Cristo, que hacían su obra con su autoridad. 

Sin embargo, al cabo de algún tiempo, la gente de la ciudad se hallaba fuertemente dividida. Algunos estaban con los judíos (que no habían creído). Otros se mantenían junto a los apóstoles. Fue entonces cuando se juntaron gentiles y judíos con los gobernantes de sus sinagogas con intenciones hostiles. Su propósito era tratar a los apóstoles de forma ultrajante y apedrearlos a morir. Sin embargo, el texto griego no quiere decir que hubiera ningún intento real, sino solamente la intención y la instigación para llevarlo a cabo. 

Pero los apóstoles tuvieron noticias de la conspiración y huyeron. No porque tuvieran miedo, sino porque había otros lugares donde se necesitaba su ministerio. Así fue como siguieron a Listra y Derbe, ciudades licaonias situadas en la parte sur de la provincia romana de la Galacia. Listra, al igual que Iconio, tenía la categoría de colonia militar romana y la responsabilidad de velar por los intereses de Roma y vigilar los caminos romanos. En Listra, los apóstoles predicaban (seguían predicando) el Evangelio (diciendo las buenas nuevas). Lo que sigue nos da un ejemplo de cómo Pablo les predicaba a los gentiles que no tenían conocimiento de las Escrituras. 




De Iconio, los misioneros cruzaron la frontera a Licaonia. Allí predicaron tanto en las ciudades, como en el campo rural. 

La mayor parte de su trabajo lo realizó en las ciudades, espe-cialmente en Listra. Después de haber estado predicando un buen tiempo ahí, obraron un milagro semejante al de Pedro y Juan en Jerusalén (cap. 3). Pablo recibió un don muy especial del Espíritu Santo para poder entender el corazón del cojo de nacimiento. Supo que este hombre tenía fe como para ser sanado, tanto en su cuerpo como en su espíritu. Es cierto que los milagros siempre son obras sobrenaturales de Dios, pero pocas veces se realiza a menos que haya fe. Esto muestra la relación muy íntima que existe entre la salvación y los milagros de sanidad —para ambos casos es necesario el don de la fe. 

La reacción del pueblo fue típicamente pagana. Ellos estaban seguros de que Pablo y Bernabé "eran dioses bajo la semejanza de hombres (que) han descendido a nosotros" (v. 11). La gente de Listra adoraba al dios Zeus, un dios griego que entre los romanos se conocía como Júpiter. Hermes, en su religión era un dios que siempre acompañaba a Zeus (entre los romanos se le conocía como Mercurio —(véase una enciclopedia si es posible). Pensaron, pues, que Pablo y Bernabé eran nada menos que estos mismos dioses. Inmediatamente comenzaron los pre-parativos para un culto pagano de adoración. Al principio, los misioneros no entendieron lo que estaba pasando, porque la gente hablaba en su idioma local. Pero cuando al fin entendieron la razón de tanta actividad, enérgicamente intentaron detenerlos; lo cual lograron al fin, pero sólo después de una lucha difícil. 

Los judíos incrédulos tanto de Antioquia como de Iconio, no contentos con haber sacado a Pablo y Bernabé de sus respectivas ciudades, los persiguieron hasta Listra. Aquí ellos tenían posibilidad de llevar a cabo lo que habían planeado en Iconio. Esta gente, que unas horas antes estaba lista para adorarles como dioses, de un momento a otro quedaron convencidos por los judíos para apedrearles. 



CONCLUSIÓN 


Se nota aquí el mismo cambio sorprendente que hubo en el pueblo de Jerusalén respecto a la persona de Cristo. Los enemigos de Pablo lo apedrearon hasta dejarle por muerto, y luego arrastrándolo le sacaron de la ciudad. Estando rodeado por sus discípulos entristecidos, volvió en sí, se incorporó y regresó a la ciudad. El uso de la palabra "discípulos" aquí en este capítulo nos da a entender que aun en este lugar Dios había bendecido la predicación de su Palabra. Entre estos discípulos seguramente estaban Timoteo, su madre y su abuela. El mismo Señor nos advierte “en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, Yo he vencido al mundo”( Juan 16:33).

jueves, 14 de julio de 2016

El evangelio de Dios revelado

Lección Domingo 10 de Julio
Hechos 13: 36 al 41
Texto: Romanos 5.1

INTRODUCCIÓN 



Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de éste, y conforme a la promesa. Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies. Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 


DESARROLLO





Pablo presenta esta exposición con tal elocuencia que produce una conmoción reflexiva en todos los presentes. Que lo llevo a tener Tal convicción en su presentación del evangelio de Cristo. La respuesta es o más bien son las circunstancias que ya les habían acontecido, las cuales podemos recordar y que ya hemos estudiado: 


La Persecución 
Herodes 
Herodes mata a Jacobo 
Un ángel rescata a Pedro 
La muerte de Herodes 
Bernabé y Saulo regresan a Antioquía 
El Retorno Desde Jerusalén 
Llamados por el Espíritu 
El Nuevo Trabajo 
Elimás el Mago 
El envío de Bernabé y Saulo 
La evangelización de Chipre 
La predicación en Antioquía de Pisidia y finalmente, 
Se vuelven a los gentiles. 


Pasaron momentos y experiencias difíciles pero continúan con más fuerzas con mayor convicción y el número de los redimidos crecía más y más de día en día. Cada circunstancia cada experiencia en cada lugar que llegaron les comunicaba el cumplimiento de las escrituras y el asombro de los que hoy que ya habían escuchado por los que antes les habían hablado, ratificaba las verdadera identidad de este Cristo como el hijo de Dios enviado a dar salvación a la humanidad que estaba extraviada y perdida. 


En el libro de hebreos cap.4:14 dice: Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos, Jesús el hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado .Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. 


"Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. Despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes habiéndoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia". 
A medida que iban saliendo de la sinagoga, los que allí estaban pedían que les hablasen de estas cosas en el siguiente día de reposo. 

Después, un buen número de ellos, compuesto tanto por judíos como por prosélitos (convertidos al judaísmo) piadosos (temerosos de Dios), siguió a Pablo y Bernabé. Ellos les hablaron durante algún tiempo, y los persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. Esto quiere decir que habían creído en la gracia de Dios que trae salvación y la habían aceptado, y los estaban animando a continuar en ella. 


CONCLUSIÓN 

La verdad fue desatada, el salvador había sido declarado y los hombres creyeron y recibieron salvación. El espíritu santo confirmo esta verdad en los corazones que creyeron. Es hoy nuestra convicción o a veces desafiamos con nuestros comentarios al creer de muchos. Y lamentablemente El Santo Espíritu no puede respaldar lo que decimos porque nos falta convicción. (Experiencias de fe).