miércoles, 10 de octubre de 2012

NECESIDAD SUPLIDA


Lección para el domingo 14 de octubre de 2012

MATEO 20: 29 – 34
EFESIOS 3: 20

INTRODUCCION.
                               Marcos 10.46–52 indica un ciego solo, pero Mateo dice que hubo dos. Es probable que Bartimeo (mencionado por Marcos) era el más conocido de los dos, y el que tomó la iniciativa para venir a Jesús. Este milagro es un cuadro de la salvación. Los dos hombres eran ciegos, y todo pecador perdido está ciego (2 Co 4.1–6). Eran pobres mendigos, y el pecador perdido está en profunda pobreza lejos de Cristo (Lc 7.40–50). Clamaron a Jesús, quien es el único que puede abrir los ojos a los hombres. Él les mostró misericordia; no recibieron la salud por sus ruegos o clamores. La multitud trató de estorbarles, y el mundo de hoy trata de evitar que los pecadores vengan a Cristo. El toque de Cristo los curó, y ellos al seguirle demostraron que sus vidas habían sido cambiadas.

DESARROLLO:
                               Aquí tenemos la historia de dos hombres que encontraron el camino al milagro.
1.- Estos dos ciegos estaban esperando, y cuando se les presentó la oportunidad, la agarraron con las dos manos. Sin duda habían oído acerca de las maravillosas obras de poder de Jesús; sin duda se habían preguntado si ese poder podría alcanzarlos también a ellos. Jesús iba pasando por allí. Si Le hubieran dejado pasar de largo, su oportunidad habría pasado para siempre; pero, cuando se les presentó, le echaron mano.
Hay un montón de cosas que tienen que hacerse en el momento, o no se harán nunca. Hay un montón de  decisiones que tienen que hacerse en un momento dado, o no se harán jamás. El momento de actuar se pasa;  el  impulso para decir, se desvanece.

2.- Estos dos ciegos eran perseverantes. La gente les decía que dejaran de gritar, que estaban haciendo el ridículo. Era la costumbre de Palestina que un rabino enseñara mientras iba de camino; y sin duda los que estaban alrededor de Jesús no podían oírle por el ruido que armaban los ciegos. Pero no se podía conseguir que se callaran; para ellos la cuestión era ver o no ver, y nada los iba a detener.
A menudo sucede que nos desanimamos muy fácilmente al buscar la presencia de Dios. Es el hombre que se resiste a que se le impida ponerse en contacto con Cristo el que Le encuentra al final.

3.- Estos dos ciegos tenían una fe imperfecta, pero estaban decididos a ponerla en acción. Se dirigieron a Jesús como Hijo de David. Eso quería decir que creían que Jesús era el Mesías, pero también quería decir que pensaban en su mesiazgo en términos de poder regio y terrenal. Era una fe imperfecta, pero que los movía; y Jesús la aceptó. Si se tiene fe, Jesús la acepta.

4.- A estos dos ciegos no les daba miedo presentar una gran petición. Eran pordioseros, pero no era dinero lo que pedían, ni nada menos que la vista. Ninguna petición es demasiado grande para Jesús.

5.- Estos dos ciegos fueron agradecidos. Cuando hubieron recibido el beneficio que anhelaban, no se marcharon y se olvidaron de Jesús, sino Le siguieron.

CONCLUSION:
                               El lugar de Jericó fue el último trayecto antes de subir a Jerusalén. A partir de ahora el viaje es dirigido inmediatamente a Jerusalén. Una gran multitud le sigue. No parece que Él va a sufrir, viendo cuán grande es su séquito. La multitud piensa en gloria; Jesús en misericordia. La multitud no pone atención en dos ciegos (Mateo, distinto de Marcos y Lucas, sabe que eran 2 ciegos), al contrario, les reprendió para que se callasen. Estos no videntes ponen su esperanza solamente en Jesús. Unen al título mesiánico, Hijo de David, una petición. Jesús se detiene, tanto para ayudar a los ciegos, como para enseñar a la gente. La multitud piensa que tienen derecho ante Jesús, pero Él les enseña que los que verdaderamente tienen derecho ante Él, son aquellos que se arrepienten y suplican como un pueblo ciego que desea ver la luz, la luz de Dios. Después de haber sanado a los ciegos, éstos le siguen. Así la curación alcanza su meta: seguir a Jesús.
Síntesis de temas importantes del capítulo
No tenemos derechos propios que nos permitan la entrada al reino de Dios. La parábola de los obreros en la viña nos hace ver que aun los discípulos, que han hecho tanto por Jesús, dependen de la gracia de Dios. Además aprendemos a través de esta parábola cuán bueno es Dios para con la gente que no merece nada.
Reconocer la bondad de Dios, es de suma importancia para llegar a conocernos como pecadores inmerecedores de su gracia. La parábola de la viña nos revela la amabilidad, la justicia, la bondad y la soberanía de Dios en el llamamiento de los pecadores. Que el Espíritu Santo nos abra los ojos para contemplar el "puro afecto de la voluntad de Dios" en el plan de salvación.
Jesús no sufrirá derrota alguna, sino que alcanzará el triunfo final y total. El camino del sufrimiento no es un camino incierto y desconocido para Jesús. Él conoce su final en esta tierra, pero no en sentido fatalista o tragedia inevitable, sino como realización del plan de Dios. Jesús no sólo vislumbra el sufrimiento, sino también a los que lo infringirán. Nada le acontecerá inesperadamente. Todo esto es necesario, pues al final del camino se halla la victoria. Sólo Jesús ve el sufrimiento como senda a la gloria, sólo Él ve a la muerte como enemigo para ser vencido, ¿dónde?, en su resurrección. Alabemos a nuestro Señor Jesucristo, quien a pesar del peso emocional que significó saber los pormenores de su muerte (incluyendo la ira de Dios), no se amedrentó, pues vio mucho más allá: nuestra libertad y salvación eterna.
El orgullo no nos permite mirar nuestras culpas y lo tan necesario que fue la muerte de Jesús.  Aunque bíblicamente conozcamos todos los detalles del sufrimiento de nuestro Señor, nunca actuemos con indiferencia ante ello; renovemos cada día nuestro agradecimiento por aquella preciosa sangre que por nosotros fue derramada.
Jesús nunca sucumbió ante la tentación del elogio de la multitud. Siempre quiso mostrar su misericordia. Para esto vino. Le da más alegría el que dos ciegos sanados le sigan y le honren que una multitud que está deseosa de sensacionalismo. ¡Qué contraria es la actitud de algunos que sólo buscan lo extraordinario! El Señor nos dé humildad para no buscar la admiración de los hombres, sino el honor y la gloria de Dios, siendo fieles a nuestro llamamiento.

1 comentario:

  1. Cuan grande es la misericordia y el amor por los seres humanos de nuestro Señor... A El sea la Gloria y la Honra!!! Amen....

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