jueves, 20 de junio de 2013

LAS BURLAS DE LOS SOLDADOS


LECCION PARA EL DOMINGO 23 DE JUNIO DE 2013


MATEO 27: 27-31
ISAIAS 50: 6


INTRODUCCION:
                               La terrible rutina de la crucifixión había comenzado. La última sección acababa diciéndonos que Pilato mandó que azotaran a Jesús. Eso era una terrible tortura romana. Desnudaban a la víctima; le ataban  las  manos  a  la  espalda,   y   le  ataban  a  una  columna  con  la  espalda  doblada  y convenientemente expuesta al látigo. El látigo era una  tira larga de cuero en la que se ponían incrustados trozos de huesos agudos y piezas de plomo. Tal tortura solía preceder a la crucifixión, y «reducía el cuerpo desnudo del reo a tiras de carne cruda, y a sangrantes y ardientes verdugones.» Muchos morían en la tortura, y otros perdían la razón, y pocos se mantenían conscientes hasta el fin.

DESARROLLO:
                               Para un punto de vista correcto sobre este escarnecimiento es necesario que lo consideremos no sólo en sus partes por separado sino también como un todo. Mateo menciona siete puntos, algunos de los cuales se pueden encontrar también en Marcos o en Juan o en ambos. Los soldados, habiendo llevado a Jesús adentro:
                              

le desnudaron

le pusieron un manto

le coronaron

le pusieron cetro

le adoraron

le escupieron

le golpearon

Mateo
27:28ª

27:28b

27:29ª

27:29b

27:29c

27:30ª

27:30b
Marcos


15:17ª

15:17b



15:18

15:19b

15:19a
Juan


19:2b

19:2ª



19:3ª



19:3b
Las burlas en general y particularmente los dos últimos puntos deben compararse a lo que Jesús ya había soportado en casa de Caifás unas pocas horas antes. Véanse Mt. 26:67,68; Mr. 14:65; Lc. 22:63–65.

Leer Vv 28-30.
Y ahora los puntos por separado:
a. Le desnudaron
Esto lo habían hecho una vez antes cuando le azotaron. Cuán terriblemente debe haberle dolido cuando le pusieron el manto sobre su cuerpo azotado. Y ahora nuevamente lo desnudan de sus ropas exteriores a fin de dar el paso siguiente en franca mofa:
b. Le pusieron un manto
Arrojaban sobre Jesús lo que probablemente era un manto de soldado ya desechado y desteñido de tinte escarlata que representaba la púrpura real.  Nuevamente, ¡cuánto debe haberle dolido al Salvador azotado el hecho de que le arrojaran este manto encima!
c. Le coronaron
En algún lugar en el vecindario del pretorio los soldados encontraron algunas ramas con espinas. No se sabe si la planta de la que sacaron las ramas era la Spina Christi o Arbusto Palinro, como algunos piensan. Los botánicos han señalado que pocos países de las dimensiones de Palestina tienen tantas variedades de plantas espinosas. Es de poca importancia la identidad de las especies. Mucho más significativo es el hecho de que los cardos y las espinas se mencionan en Gn. 3:18 en relación con la caída de  Adán. Aquí en Mt. 27:29a y sus paralelos, Jesús se presenta cargando con la maldición que hay sobre la naturaleza a fin de liberar a la naturaleza y a nosotros de ella. Con crueldad infernal, habiendo hecho los soldados una “corona” con las ramas espinosas la clavan en la cabeza de Cristo. Representaba no una guirnalda imperial sino una corona que se consideraría adecuada para un “rey de los judíos”. Los que se estaban divirtiendo en esta manera querían burlarse de Jesús. También querían torturarlo. La corona de espinas satisfacía ambos propósitos. Riachuelos de sangre habrían comenzado a correr por su rostro, cuello y otras partes de su cuerpo. ¿Comprendían los que le molestaban que estaban haciéndole esto al que es “Rey de reyes y Señor de señores”?
d. Le pusieron cetro
Habiendo obligado a Jesús a sentarse ahora le pusieron una caña en la mano derecha, porque un rey debe tener un cetro. Mateo es el único evangelista que relata este incidente.
e. Le adoraron
Por cierto, esto era una burla cruel. Un soldado se caía de rodillas frente a Jesús y le decía: “Salve, rey de los judíos”. Luego otro soldado tomaba su turno, y otro más hasta que todos hubieron participado en esta diversión.
f. Le escupieron
Descienden a un nivel más bajo que las bestias. Alegremente porque se están divirtiendo cada soldado, cuando le llega el turno, después de levantarse de sus rodillas, ¡escupe en el rostro del unigénito y amado Hijo de Dios!
g. Le golpearon
Es claro que todos estos elementos que corresponden al escarnecimiento van juntos. Esto es especialmente verdadero con respecto a los puntos. Antes de dejar su lugar frente a Jesús, cada burlador toma la caña que tiene en la mano y le golpea la cabeza con ella, como si se dijera: “¡Qué clase de rey eres! Uno que recibe golpes en la cabeza con su propio cetro”. Y cada vez que el malvado golpea a Jesús las espinas se le incrustan más y más en su carne.
Una mirada a cualquier planta que represente alguna de las especies de lo que todavía se conoce como “corona de espinas”, no sólo las que se encuentran en Israel sino también en otros países del mundo, profundizará la impresión de la sádica brutalidad que aquí estaba ocurriendo. Y aun esto no fue todo porque como Jn. 19:3b nos informa, los escarnecedores no solamente usaron repetidas veces la caña para golpear a Jesús sino que también lo  abofetearon con sus manos. ¡Esto lo hicieron a quien ya había sido azotado!
CONCLUSION:

                                Jesús, el Rey, padece todo por el bienestar eterno de sus súbditos. Él soporta las burlas y la corona de espinas de los soldados romanos. No se resiste ni protesta contra tal crueldad y el escarnio.

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