jueves, 2 de enero de 2014

LA CONTROVERSIA SOBRE EL SÁBADO

LECCION DOMINGO 29 DE DICIEMBRE 2013

JUAN 5: 10 – 18
LUCAS 6: 5

INTRODUCCION:
                                   Jesús se había declarado el “Señor” del templo y ahora el “Señor” del sábado. El rito debe ceder al amor compasivo. “Acuérdate del día del sábado para santificarlo” (Éxo. 20:8) era el mandamiento que los fariseos agitaban como la bandera de religiosidad. Lo que Dios dio para el bien de la humanidad, ellos lo habían convertido en una carga penosa e imposible para la persona común. Jesús no vino para abrogar la ley, sino para dar la interpretación correcta y volverla a su propósito original, como “nuestro tutor para llevarnos a Cristo” (Gál. 3:24). Él sabía muy bien el celo de los fariseos por la estricta observancia del sábado, con la infinidad de prohibiciones meticulosas que ellos habían inventado.
DESARROLLO:
                                   Jesús curó a aquel hombre en día de reposo. Por esta causa se desarrolla una controversia entre Jesús y los judíos
Los fariseos habían añadido a la Ley de Dios sus ridículas distinciones y restricciones rabínicas. Esto se había agudizado en todo lo referente al día de reposo, como ya hemos indicado en 3:1. En lugar de considerarlo como un día consagrado especialmente para obras de gratitud por la salvación que Dios había concedido, lo miraban como día de descanso de todo trabajo común con vistas a una salvación que el hombre debía merecer.
Para ellos el día de reposo significaba holganza; para Cristo trabajo. Y, sin embargo, para ellos constituía una pesada carga; mas para él un descanso. Según el parecer de ellos, el hombre había sido hecho para el día de reposo; tal como Cristo lo entendía, el día de reposo había sido hecho para el hombre.
En consecuencia, los judíos dijeron al hombre que había sido curado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu camilla. Sin lugar a dudas se referían a Ex. 20:10, y más aun a Jer. 17:19–27 (“Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén. Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de reposo…”) y a Neh. 13:15 (“En aquellos días vi en Judá a algunas que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones”). Estos pasajes, sin embargo se refieren claramente a esa clase de transporte de carga que produce ganancia y que supone comercio y especulación. Al prohibir a este hombre sanado que recogiera su lecho—como si fuera algo comparable a una carga que llevara al mercado para venderla con beneficio—hacían de la Ley de Dios una caricatura.
            La respuesta del hombre sanado fue adecuada: Pero él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu camilla, y anda. Su razonamiento era así: uno que realiza una obra tan gloriosa—concediendo instantáneamente curación completa a un cuerpo que ha estado treinta y ocho años atrofiado—tiene derecho, incluso en día de reposo, de decirle al que ha curado lo que debe hacer.
            Le preguntaron: ¿Quién es el hombre (es decir, el tipo, en tono de mofa) que te dijo: Toma tu camilla y anda? No le preguntan: “¿Quién te curó?” La curación gloriosa de este hombre no les interesaba en absoluto. Lo único que les interesaba eran los nimios reglamentos humanos. A su modo de ver, el pecado que este hombre estaba cometiendo era éste:
a. que había levantado una cosa del suelo; lo que fuera, no importaba, y
 b. que estaba caminando con ella. No obstante se comportan con lógica al atribuir la terrible acción al que había ordenado que lo hiciera.
El hombre curado no se había enterado de la identidad de su Benefactor, pues Jesús, inmediatamente después de obrar su milagro, había desaparecido de entre la multitud de visitantes enfermos que acudían los días de reposo.
            Después de estas cosas Jesús le halló en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no continúes pecando, o algo peor te puede suceder.
Nuestra interpretación de este pasaje no nos permite estar de acuerdo con aquellos comentaristas que sacan la conclusión de que el Señor quiso decir: “Hace más de treinta y ocho años cometiste un pecado. La consecuencia fue que quedaste físicamente deformado y paralítico. Ahora te amonesto para que no peques más; de otro modo te puede suceder algo peor”. Por el contrario, puesto que el verbo (μηκέτι _μάρτανε) se halla en presente, lo traducimos por “no continúes pecando”, el significado es más bien referente a la situación presente de este hombre y no a lo que pudiera haber sucedido treinta y ocho años antes. En aquel momento estaba sin reconciliarse con Dios. Jesús sabía esto. Por ello le advierte que no continúe en esta condición pues de otra forma le aguarda algo peor que la enfermedad física de que acaba de ser librado. ¿No es posible que al decir “algo peor” Jesús se refiera al castigo eterno? De ahí se ve claramente que el relato no contiene una sola palabra que haga referencia a la causa de la enfermedad física de este hombre. Esta explicación concuerda también con las palabras de Cristo en 9:3.
CONCLUSION:

                        Trabajar el sábado, para Jesús no era romper la ley sino hacer lo mismo que el Padre hace: dar vida a los hombres. Se nos hace ver que el propósito de Jesús al trabajar el día de reposo, era más que curar simplemente a un enfermo o preocuparse de una persona; era dar vida en el sentido más amplio: restaurar al hombre de tal modo que sea capaz de servir a Dios.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con todo los textos bíblicos que ustedes enseñan. Hablando de Jesús del siervo del Eterno dijo:

    ISAIAS 42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

    ISAIAS 42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

    Cabe mencionar Jesús engrandeció y magnifico su ley los lideres Judíos habían cambiado la ley de Dios y lo habían hecho carga pesada en especial el sábado.
    Hoy en día los modernos fariseos que hoy se hacen pasar por cristianos y que guardan domingo no dejaron sus pre conceptos. Decir que Jesús cambio la ley es mentira se han acuñado ser fariseos modernos y falsos pastores de la grey. No pueden ver como es que Jesús por medio de su evangelio nos enseña como guardar el día de reposo sabático. El ejemplo de hacer el bien en el día sábado y como amar a nuestros enemigos. Es justamente lo que Cristo hizo engrandecer y magnificar la ley de Dios que es amor.

    Saludos afectuosa mente en Cristo Jesús.

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