miércoles, 7 de enero de 2015

EL MUNDO OS ABORRECERÁ

Lección Escuela Dominical Domingo 11 de Enero de 2014

Juan 15:18 al 27
1° de Pedro 4:16

INTRODUCCIÓN
   
       Juan siempre ve y dice las cosas en blanco y negro, sin medias tintas. Para él hay dos grandes entidades: la Iglesia y el mundo. Y no hay contacto ni entendimiento entre las dos. Hay que definirse, porque no se puede pertenecer más que a una, y no hay término medio. Además, tenemos que recordar que, cuando Juan estaba escribiendo, la Iglesia estaba amenazada de persecución constantemente. Se perseguía a los cristianos sencillamente por llamarse así en recuerdo de Cristo.

     El Cristianismo era ilegal. Un magistrado no tenía que preguntar nada más que si una persona era cristiana para condenarla a muerte. Juan estaba hablando de una situación que existía de la manera más clara y angustiosa.

        De una cosa no cabe duda: ningún cristiano que sufriera persecución podía decir que no se le había advertido. En este tema Jesús había sido totalmente explícito. Les había dicho a los suyos de antemano lo que podían esperar. < Os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por Mi causa, para que les deis testimonio a ellos... Y el hermano delatará al hermano para que le maten, y el padre a su hijo, y los hijos se rebelarán contra sus padres para que los ajusticien; y todos os odiarán por causa de Mi nombre» (Marcos 13:9- 13; cp. Mateo 10:1722; 23- 29.
     

DESARROLLO

           La palabra mundo se refiere a las masas que estaban bajo el dominio de Satanás (1 Jn. 5:19). Estos se oponen a Jesús y su iglesia. Al decir si Jesús no indica duda, sino que de esta manera afirma y enfatiza una realidad. Los apóstoles habían sufrido muy poca persecución, pero en pocos días Jesús volvería al Padre y el mundo ya no podría aborrecerle en persona, sino que dirigiría su odio contra sus apóstoles y otros discípulos.

          Lo que en realidad aborrecían era el mensaje predicado por ellos. La explicación de este odio se encuentra en 3:19-21. Compárese 1 Jn. 3:12. El mundo se siente muy incómodo cuando se les predica el evangelio, porque no quieren que sus pecados sean expuestos, y también se sienten incómodos en la presencia de los santos, porque estos son como su conciencia; la buena conducta de los cristianos (la luz) expone las tinieblas de su vida. El Nuevo Testamento habla de la luz y las tinieblas. No habla de otra categoría, pues no hay algún campo intermedio. Estamos en Cristo o estamos en el mundo.

          El mundo sospecha y odia a cualquiera que no sigue la corriente del mundo, es decir, que no se conforma a su modo de hablar y actuar. Un día en Jerusalén los romanos crucificaron a dos malhechores y en medio de ellos crucificaron al inocente -- perfecto -- Jesús de Nazaret. ¿Cómo se explica esto? Es fácil explicarlo, pues el mundo persigue a los peores y a los mejores por la misma causa: ni los unos ni los otros se conforman al molde de la mayoría.

                    -- sabed (reconoced, entended, porque hasta esos momentos en realidad los apóstoles no habían comprendido aquel odio tan intenso que llevaría a Jesús a la cruz) que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. -- La palabra aborrecer significa amar menos en Mat. 10:37 y Luc. 14:26, pero aquí quiere decir odiar. Todos podían ver las acciones de los judíos, pero adicionalmente Jesús conocía los corazones de la gente (2:24, 25; Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17) y, por eso, podía ver la profunda envidia y amargura de espíritu contra Él. Los apóstoles y otros discípulos de Jesús deberían estar conscientes de que su relación estrecha con Jesús siempre sería motivo de odio para el mundo. No deberían pensar que ellos mismos habían provocado el odio del mundo, sino que era el resultado de su relación con Cristo. El odio del mundo hacia ellos, pues, no sería nada nuevo, y no debería sorprenderles y, sobre todo, no debería ser ocasión de caer para ellos; más bien, deberían esperarlo. "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo" (1 Ped. 4:12, 13).

          El mundo aborreció a Jesús porque El expuso y condenó sus pecados. Por eso, cuando los apóstoles hicieran lo mismo, ellos también serían aborrecidos por el mundo. No deberían olvidar quiénes eran. ¿Qué significa la palabra cristiano? ¡Seguidor de Cristo! Entonces, el mundo les aborrecería, como había aborrecido a Cristo. Era la consecuencia inevitable de ser los verdaderos discípulos de Cristo. Los cristianos son como extranjeros aquí en la tierra y, por eso, son aborrecidos por los del mundo (1 Ped. 1:17; 2:11).

          Con estas palabras Cristo alentaba y fortalecía a sus apóstoles, porque era (y es) un privilegio participar del sufrimiento de Cristo.

Si fuerais del mundo el mundo amaría lo suyo; -- Rom. 12:2; 1 Jn. 2:15-17; Sant. 4:4. Los cristianos aman a otros cristianos, porque tienen los mismos propósitos. Tienen en común la gran salvación. De la misma manera los del mundo tienen amistad con los que comparten su forma de vida, y al mismo tiempo, aborrecen a los que se les oponen. Los del mundo son gobernados por el egoísmo; es decir, son amigos de los que están con ellos (los que son de su partido, que están al lado de ellos). Se habla de "honor entre ladrones", pues aun los más perversos son amigos cuando les conviene.   -- pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo (17:14, 16; 1 Jn. 3:8-10; 4:5; por eso, los separó del mundo para formar parte de un reino que no es de este mundo, 18:36), por eso el mundo os aborrece (acción continua, sigue aborreciéndoles). -- Ellos fueron elegidos por Cristo y separados del mundo por la palabra (15:3), no solamente para ser santos, sino también para ser apóstoles (Luc. 6:12-16). Entre más cercano se identificaban con Cristo más odiados serían por el mundo.


CONCLUSIÓN


          Los que son de Cristo antes eran del mundo y Cristo los ha rescatado de la esclavitud del mundo; por eso, el mundo los aborrece. Cuando alguien obedece al evangelio, muere al mundo, y Satanás pierde otro esclavo (Rom. 6:3-7).   Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor (13:16, por eso, deberían estar dispuestos a lavarse los pies los unos a los otros; Luc. 6:40, "El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro"; por eso, al aprender de Cristo y del Espíritu Santo y al imitar el ejemplo de Jesús, los apóstoles podrían perfeccionarse lo suficientemente como para llevar a cabo el ministerio que Jesús les encomendó; Mat. 10:24 es como este contexto; es decir: Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; -- 15:18, "Si el mundo os aborrece", "os perseguirán" (15:20). La persecución siempre sigue al aborrecimiento. La experiencia de los apóstoles sería paralela a la de Jesús. Habría dos reacciones a la palabra predicada: algunos la aceptarían con gozo, pero otros no solamente la rechazarían, sino que también perseguirían a los mensajeros. La regla que gobernaría la experiencia de los apóstoles ya había quedado bien establecida por la experiencia de Jesús. El siervo tal cual su Maestro. Ellos sabían perfectamente cómo la gente había tratado a Jesús; por eso, podrían saber perfectamente cómo los tratarían a ellos. Ellos deberían -- y nosotros deberíamos -- estar dispuestos siempre a participar del sufrimiento de Cristo con gozo.

2 comentarios:

  1. Muy bonita enseñanza Dios siga iluminado sus conocimientos hoy me toca este tema

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  2. Muy bonita enseñanza Dios siga iluminado sus conocimientos hoy me toca este tema

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