martes, 6 de junio de 2017

Pablo ante Agripa y Berenice

Lección: Hechos 25:13-27
Texto: Mateo 10:17-18
Domingo 04 de Junio 2017
INTRODUCCION: Han pasado 2 años en que Pablo está detenido en Cesárea, y los líderes judíos aun procuran su muerte. Festo el nuevo gobernador subió a Jerusalén desde donde estaba, es decir, Cesárea que era la capital en esos años de la provincia romana de Judea y domicilio del procurador romano, quien escucha los cargos que hay contra él. A su vez el gobernante invita a sus acusadores dirigirse al lugar donde está detenido el Apóstol; una vez presentado los cargos allí, Pablo alegando en su favor no tiene otra alternativa como ciudadano romano de apelar a Cesar, ya que las intenciones era llevarlo a Jerusalén, y juzgarle en el Sanedrín, como pretexto para tender una celada para acabar con su vida. Pero Dios y el apóstol frustraron dichas intenciones, ya que el Señor le había dicho “ten animo Pablo, pues como has testificado en Jerusalén así es necesario que testifiques en Roma” (Hechos 23:11), también, el siervo de Dios anhelaba predicar en la capital imperial (Romanos 1: 10). Pero, antes daría testimonio “en presencia de los gentiles y reyes” (Hechos 9: 15), como lo hará en la presente lección.
DESARROLLO: Pasados unos días, después de la apelación, Festo recibe la visita amistosa del rey Agripa y Berenice, quienes vinieron a felicitarle por su acceso a la procuraduría. Este Agripa, es Agripa ll, quien es el último de los Herodes, hijo de Agripa l (quien dio muerte a Jacobo hermano de Juan y encarcelo a Pedro) cuyo bisabuelo era Herodes el Grande, en cuyo tiempo nació nuestro Salvador Jesús. Berenice es su hermana con la cual vive incestuosamente, además es hermano de Drusila (esposa de Félix el anterior procurador).
Como la estadía de estos últimos se extendió, Festo aprovechó la oportunidad con cierta astucia de invitar a Agripa a participar de la controversia entre Pablo y los judíos, ya que este gobernante era el responsable del templo, y de designar al Sumo sacerdote judío; y por lo tanto, tenía competencia en las acusaciones de que Pablo había profanado el templo.
Después de relatarle como los judíos de Jerusalén se presentaron con Pablo (presentando cargos), y le pidieron una sentencia condenatoria (v. 15), diciendo Festo que él se había negado a hacerlo sin escuchar al reo (v. 16), así que viniendo las dos partes en cuestión, sin mayores dilaciones hizo traer al hombre, estando Festo sentado en el tribunal. Pero, cuando fue traído dice Festo, “me di cuenta que no presentaban verdaderos cargos de los cuales yo sospechaba” (v. 18), sino que, tenían contra Pablo ciertas cuestiones acerca de su religión (tales acusaciones no tenían lugar en una corte romana, ver Hechos 18:12-16); y de un cierto Jesús ya muerto, y que Pablo afirma que está vivo (v. 19). (Festo no entendía la diferencia entre la religión de Pablo y la de los otros judíos, por lo que nos damos cuenta que el apóstol no solo había hablado de la crucifixión de Cristo, sino también de su resurrección). Podemos ver la ligereza con que habla Festo de Jesús, pero que más se podía pedir de él cuando los más destacados sacerdotes judíos habían condenado al Maestro por blasfemo.
Antes las dudas y la apelación que Pablo hizo a Cesar, Festo comenta que “lo deje en custodia para poder enviarle a Roma” (v. 20-21). Agripa se interesa en el caso (v. 22). Al día siguiente él y Berenice se presentan en audiencia con mucha pompa (seguramente con mantos reales de purpura y sobre sus cabezas, coronas de oro; Festo con su túnica escarlata (que todo gobernador lucia en ocasiones de este tipo), los tribunos (los cinco que comandaban las cinco cohortes estacionadas en Cesárea), los principales de la ciudad, es decir, los líderes cívicos de la ciudad, y seguramente un grupo de soldados legionarios como guardias ceremoniales; frente a ellos es traído el prisionero. Festo abre la sesión con un discurso en que se dirige al rey y todos los presentes, diciendo: “Aquí tenéis a este respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más” (v. 24), por lo visto, los judíos de Cesárea también tomaban parte en este asunto. Sin embargo, expone también el procurador que no ha hallado ninguna causa de muerte y además ha apelado a Cesar (pues es ciudadano romano) (v. 25). Como no tenía argumentos para escribirle a Augusto Cesar (Nerón), es que lo presentó ante Agripa basado en la experiencia con los judíos (Herodes Agripa era Idumeo pero al ser este pueblo circuncidados, e impuesto el judaísmo, es que eran tenidos oficialmente como judíos), para saber de qué cargos acusarle.
CONCLUSION: Pablo había hablado a Félix en privado acerca de Jesucristo cuando fue llamado a su presencia (Hechos 24:24). Ahora la providencia divina le lleva a dar testimonio ante un auditorio compuesto por la aristocracia Palestina de la época, cumpliéndose en parte lo dicho por Jesús a sus apóstoles que “Aun ante gobernantes y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles (Mateo 10:18). También, dijo el Señor a Ananías acerca de Saulo de Tarso “Instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles y de reyes y de los hijos de Israel (Hechos 9:15)… ahora se cumplen estas profecías.

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