viernes, 21 de julio de 2017

El naufragio

Lección: Hechos 27:39-44
Texto: 2 Corintios 1:9-10
Domingo 23 de Julio 2017
INTRODUCCION: 
La fe en Dios y el testimonio de los creyentes son muy importantes, pues traen consecuencias acorde a lo que los demás ven en nosotros. Julio el centurión que tenía a cargo los prisioneros que iban a Roma (Hechos 27:1), había observado la conducta y el carácter de Pablo, también su fe, y como éste había animado a los hombres en medio del temporal. Ahora están a punto de encallar y los soldados acordarían dar muerte a los prisioneros. Pablo había sido de una ayuda tremenda en ciertas decisiones tomadas en la nave; por su fe, testimonio y conducta, Julio en la presente lección decidirá soltar a los presos para salvar a Pablo.
DESARROLLO: 
El navío donde va Pablo rumbo a Roma ha sido arrastrado en medio del mar Adriático por un viento huracanado llamado Euroclidón, han pasado catorce días desde que zarparon de la isla de Creta, buscando un mejor refugio dentro de la misma, más alcanzado por este mal tiempo, están a punto de encallar. Después de haber hecho muchas maniobras para salvar la embarcación, como alijar, también arrojar los aparejos y por último, después de comer, dejando atrás el ayuno obligado, se ven en la necesidad de deshacerse del trigo arrojándolo al mar para alivianar la embarcación. Saben que están cerca de la costa por las sondas arrojadas anteriormente, solo esperan la mañana para ver si reconocen el lugar. Cuando esta llega ven una ensenada (entrada de mar en la tierra que sirve de refugio natural para las embarcaciones, es decir una bahía protegida) que tenía playa, pero no le es familiar el lugar, pero acuerdan varar allí la nave si se pudiese (v. 39). No sabían si los habitantes del lugar serian civilizados o barbaros, pero era tanto su deseo de llegar a tierra firme que eso ya no importaba.
“Cortando, pues, las anclas” (v. 40) del timón, las naves antiguas eran dirigidas por dos timones, uno de cada lado de la popa. Cuando se anclaba la popa en un temporal, era necesario levantar los timones del agua y asegurarlos debidamente y desatar las ataduras cuando se echaba de nuevo a la vela. Y viento en popa, “izaron la vela de proa” (vela trinquete) la vela de mayor provecho en tales circunstancias y cuán necesaria debió ser la tripulación para hacer estas maniobras y cuan atinada la decisión del centurión y los soldados a las advertencias de Pablo de que los marineros permaneciesen a bordo para la seguridad de todos (v. 31), y se lanzaron hacia la playa, aprovechando lo ligero que quedo el navío sin el cargamento de grano.
“Pero dando en un lugar de dos aguas” (un bajío; elevación del fondo marino generalmente de arena), allí encalló (se encajó en el fondo y quedo inmóvil) y la proa hincada, mientras la popa se deshacía al embate del oleaje. (v. 41). El buque que había capeado la tempestad en alta mar se rendía al llegar a tierra. Así también, un alma puede con la gracia de Dios resistir las más fuertes tentaciones de Satanás, pero, si su corazón se apega al mundo está perdida.
En este critico momento, “los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando” (v. 42), sabían que el escape de sus prisioneros significaba castigo de muerte para ellos (véase Hechos 12:19; 16:25-28). Sin duda alguna, el preso Pablo (por el cual Dios los estaba salvando), también moriría. Es obvio que el centurión quedó muy impresionado con el carácter y conducta del apóstol, lo que determino el querer salvarle; “pero el centurión queriendo salvar a Pablo les impidió este intento” (v. 43). Los valientes entienden y saben apreciar la valentía de otros, “y mando que los que pudiesen nadar se echasen los primeros y saliesen a tierra”. Sin duda, los soldados siendo hombres disciplinados y entrenados para los peligros como estos, llegarían primero para vigilar a los prisioneros, los demás les siguieron unos en tablas (tomadas del barco) y otros en cualquier cosa que pudiese flotar. De esta forma todos llegaron sanos y salvos a tierra, sin embargo, como Pablo les advirtió, la embarcación se perdió por completo.
CONCLUSION:

Que importante cuando en medio de un peligro inminente se encuentran hijos de Dios, pues la bendición va con ellos y como resultado, los que están alrededor de estos también son beneficiados.
Mardoqueo es un judío justo ante los ojos de Dios que vive cautivo en medio del imperio persa, este cuando ve un complot contra el rey Asuero (Jerjes l) lo denunció a través de la reina Ester, su parienta, librando al rey. Sin embargo, cuando los judíos estuvieron en peligro de muerte (incluyendo a Mardoqueo) por causa de un enemigo poderoso que odiaba a los judíos, Dios se acordó de su fidelidad y nobleza librando a su pueblo y trayendo la paz en medio de ellos.

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