miércoles, 10 de enero de 2018

El pecado que mora en mi

Lección: Romanos 7:14-25
Texto: Gálatas 5:16-17
Domingo 14 de Enero 2018
INTRODUCCION: 
Una pregunta que se ha realizado a través del tiempo nos ayuda para entender la argumentación de Pablo. ¿El hombre es pecador porque peca, o peca porque es pecador? La respuesta a esta pregunta se entiende con otra pregunta; ¿Un perro ladra porque es perro, o es perro porque ladra? La respuesta a esta última pregunta es fácil. Un perro no ladra para demostrar que es perro, el perro ladra porque es perro. De la misma manera el hombre peca porque es pecador por naturaleza. Si nuestra naturaleza es pecaminosa, ¿cómo podemos vencer el pecado? En la presente lección el apóstol nos habla de lo serio que es tener la naturaleza pecaminosa, pero también, nos enseña como tener la victoria. Veamos estos puntos a continuación.
DESARROLLO: 
Primero, considerar nuestra naturaleza pecaminosa. Nosotros somos carnales vendidos al pecado (v. 14). Tenemos la carne que nos domina y que nos hace hacer lo que a la carne le gusta. Pablo lo expresa así; “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago” (v. 15). Continua indicando que; “De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí” (v. 17) “Y yo sé (dice Pablo) que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien esta en mí, pero no el hacerlo” (v. 18) “y si hago lo que yo no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” (v.20) Por esta razón el concluye de la siguiente manera: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí” (v. 21) y por lo tanto expresa un grito de angustia: “¡Miserable de mí ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (v. 24) Sin Dios estamos fritos. Somos esclavos del pecado y no tenemos como librarnos de él.
En segundo lugar, como obtener la victoria. Si nuestro cuerpo es nuestro principal enemigo para derrotar el pecado, entonces ¿qué debemos hacer? Debemos recordar que la ley es espiritual (v. 14), al hacer lo que no quiero, apruebo que la ley es buena (v. 16) Debemos recordar que en cada creyente conviven dos naturalezas, la pecaminosa y la divina. La naturaleza pecaminosa, se expresa en la carne y sus obras (Ver Gálatas 5:19-21) y la naturaleza divina en el hombre interior, llamado también el “nuevo hombre” (Efesios 4:24). Pablo dice “porque según el hombre interior, me deleito en la Ley de Dios” (v. 22) Esto es, que con Dios y la nueva naturaleza que él nos imparte, podemos vencer a nuestra naturaleza pecaminosa y hacer las cosas que nos manda Dios.
CONCLUSION: 

Si cumplir con la ley de Dios dependiera de nuestro cuerpo carnal, estaríamos totalmente perdidos, debido a que por nacer en este mundo heredamos la naturaleza pecaminosa, y por ende, somos inclinados contantemente al mal, pero en palabras de Pablo tenemos la solución: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (v. 25) Con Cristo somos más que vencedores. Ahora “con la mente servimos a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado”. El campo de batalla por lo tanto es la mente. De eso se tratará las lecciones que vienen.

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