domingo, 8 de septiembre de 2019

Somos cartas de Cristo

Lección: 2° Corintios 3:1-6
Texto: Jeremías 31:33
Domingo 15 de Septiembre


Introducción: Las cartas de recomendación, eran comunes en el pasado, como también en nuestro tiempo. A través de ellas se allanaba el camino para que los portadores fueran recibidos con hospitalidad donde llegaran. En nuestro tiempo son usadas para presentarse o postular a un trabajo, más en este pasaje se nos enseña que los creyentes somos carta de Cristo, y que nuestro respaldo es el testimonio de nuestras vidas.

Desarrollo: El apóstol, comienza este capítulo excusándose de parecer que se recomendaba asimismo. La verdad de las cosas, que él no necesitaba ninguna recomendación verbal o escrita para ellos, pues como ya hemos manifestado, él tenía un gran testimonio en la iglesia de corinto, ya que era su fundador, y no sólo su testimonio era conocido en esta iglesia, sino también, en toda el Asia menor, pues todo lo había llenado del evangelio de Cristo en palabra y obras (ver Romanos 15:18-19), además de esto, declara que los mismos hermanos de la iglesia de corinto, eran su carta de presentación, como fruto de su trabajo, y que ellos estaban escritos en sus corazones, porque ellos eran el sello de su apostolado en el Señor (1 Corintios 9:2).  Pablo, les manifiesta a los corintios, que son carta de Cristo expedida por él y sus colaboradores, no arrogándose gloria personal en ellos, sino que, da testimonio de que es el Espíritu Santo de Dios, quien las escribió en tablas de carne del corazón.  Por eso su confianza se apoyaba en la acción transformadora de Cristo, en el corazón del creyente, dándole la honra y gloria a Dios, por los logros que había alcanzado en la predicación de la palabra, señalando claramente, que su competencia provenía de Dios, pues él no podía atribuirse a sí mismo la transformación de las almas.
El apóstol establece en versículo 6, una comparación entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento o nuevo pacto, establecido sobre promesas superiores (Ver Lucas 22:19-20) El antiguo pacto, requería una estricta obediencia a la ley mosaica, y la vida comunicada en el nuevo pacto por el Espíritu, el cual fue establecido con sangre en el calvario.

Conclusión: Al manifestar Pablo, de que somos cartas de Cristo, escritas no con tinta, sino, con el Espíritu del Dios vivo, ya no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, del corazón, estaba aludiendo directamente, a las profecías inspiradas por el Espíritu Santo, a los profetas del Antiguo Testamento, lo que era una característica distintiva del nuevo pacto, que es un don de Dios, de un nuevo corazón, y una nueva naturaleza, para todos los que creen en Cristo, alude directamente al nuevo nacimiento del que Jesús habló a Nicodemo que debía nacer de nuevo (Juan 3:1-8).

domingo, 1 de septiembre de 2019

Triunfantes en Cristo

Lección: 2° Corintios 2:12-17
Texto: 1° Corintios 15:57
Domingo 08 de Septiembre


Introducción: Hay situaciones en la vida que producen distintas sensaciones en las personas, algunas de ellas no queremos recordarlas porque han sido tristes, o porque han significado tal vez una derrota, y nos avergüenzan o hacen caminar con la cabeza agachada, en contraste, está la victoria o triunfo, lo que nos produce alegría, orgullo, reconocimiento, lo que implica andar con la frente erguida, Pablo, expresa esta experiencia sustentada no en su capacidad persona, sino, en aquel que lo llamó.

Desarrollo: En esta porción de la palabra de Dios, Pablo, se aparta del relato que presentaba a la iglesia de Corinto, para tratar de informar a ellos de sus viajes, y el arduo trabajo que él había realizado en la propagación del evangelio. Declara además, que cuando llegó a Troas (Hechos 16:8), para predicar el evangelio, aunque el Señor le abrió puerta para esta tarea, su espíritu no tuvo reposo o tranquilidad, por no encontrar a Tito allí. Descendiendo a Macedonia, para continuar su relato con una alabanza a Dios, por todo lo que hasta ese momento había sido su ministerio, y presenta a los creyentes exhibidos por Dios, ante el mundo, como triunfo y trofeo de la gracia redentora de Cristo, mediante esa procesión triunfal (aludiendo a las desfiles romanos después de las victorias en el campo de batalla), hacia la gloria de Jesucristo, manifestando en todo lugar, el olor de su conocimiento, y la vida redimida de los creyentes como una fragancia delante de Dios.
EL apóstol, manifiesta que para Dios, nosotros los creyentes que hemos gustado de su amor,  y vamos por el camino de la salvación, somos un grato olor de Cristo, en los que se salvan, y en cambio, para los que no se dejan persuadir por el evangelio, y van por el camino de la perdición,  es olor de muerte, que lleva a la muerte, ya que en los desfiles triunfales romanos, al ingresar a Roma, y marchar los ejércitos delante de césar, estos presentaban sus tesoros y cautivos que traían, todo esto bajo una nube de incienso a sus dioses. Lo que para los triunfadores, el olor era agradable y victorioso, pero para los cautivos, era olor de esclavitud y muerte. Pablo termina el versículo 16 preguntando “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Lo que quiere decir, ¿quién es digno, calificado o capacitado? Responde a esta interrogante en el Capítulo 3:5, donde manifiesta “No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”.
Termina este capítulo 2, con la siguiente afirmación; “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios”, pues como hoy sucede, también en ese tiempo, había predicadores ambulantes, que iban de un lugar a otro predicando, sin entender el mensaje del evangelio, o sin preocuparse por el destino de sus oyentes, sino que, su fin era ganancia económica, a diferencia del apóstol que, con sinceridad, como mensajero de Dios y en presencia de Dios hablaba de Cristo.

Conclusión: Todo creyente, como lo muestra la historia, debe comprender que nuestra competencia proviene de Dios, puede repetir las expresiones de Pablo en la lección analizada, cuando manifiesta que Dios nos “lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús”, y que sólo por medio de él, nos da victoria.

martes, 27 de agosto de 2019

Perdón para el Transgresor

Lección: 2° Corintios 2:1-11
Texto: Colosenses 3:13
Domingo 1 de septiembre 2019
INTRODUCCIÓN: Existen en los diferentes pueblos una conciencia colectiva que nos transmite sabiduría, algo de esto es lo que sucede con los dichos y refranes, que son frases breves que entrega un consejo o moraleja, y algunos de ellos tienen que ver con el tema del perdón, uno de ellos dice “Perdonar es divino y errar a veces suele ser humano”, sin lugar a dudas podemos confirmar que perdonar es un don divino, y la escritura lo demuestra pues hay siete palabras en las escrituras que denotan la idea de perdón, tres en hebreo; y cuatro en el griego. En el Nuevo Testamento, la palabra más común para expresar el perdón es “Afesis”, que expresa la idea de enviar lejos o dejar ir, el sustantivo aparece quince veces y el verbo con el mismo sentido se usa unas cuarenta veces, Pablo ocupa la palabra griega Charidseszai en el sentido de perdonar pecados, expresando en forma especial la gracia del perdón divino, por lo tanto si perdonar es divino no debiera haber limitaciones de ningún tipo al perdón de un semejante, tal como Pablo lo presenta en este pasaje que analizaremos.
DESARROLLO: Las situaciones que Pablo tuvo que enfrentar en la iglesia de Corinto no fueron fáciles, puesto que al escribir esta carta hay indicios de que el apóstol ya había realizado un viaje a esta iglesia, para enfrentar los problemas que allí había, el cual había producido tristeza en su corazón y que además por ese motivo no había vuelto a pasar por Corinto, ya que había sido cuestionada su autoridad como apóstol de Jesucristo, pese a que él había sido quien la había establecido y fundado en un trabajo de dieciocho meses que dedicó en predicar la palabra en esa ciudad. Él les manifiesta que, aunque tuvo que escribirles una carta severa, lo hizo con muchas lágrimas, mostrando su corazón de ministro de Dios amoroso y sensible, al ver que el pueblo de Dios se iba desviando del evangelio que él les había trazado, pues “Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal” (Proverbios 16:6).
Pablo, también da a conocer que esta actitud rebelde de parte de algunos hermanos hacia su persona, no sólo le había causado tristeza a él, sino que de cierto modo a toda la iglesia, ya que esta actitud produjo el repudio de muchos de los hermanos de la congregación, por lo que la reprensión hecha por la mayoría era suficiente, y les llama a perdonarle, y no sólo eso, sino también, a consolarle, lo que da entender que el tal se había arrepentido, y ahora había que preocuparse de su restauración, por lo que les ruega que confirmen o le demuestren el amor para con él, lo que confirma la palabra de Dios cuando dice; “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1° Pedro 4:8), pues el fin superior es que Satanás que es el adversario nuestro y de la iglesia, no gane ventaja alguna sobre el cuerpo de la iglesia.
CONCLUSIÓN: Nunca debemos olvidar que nuestras congregaciones están compuestas con personas de distintos orígenes, formados de distinta manera, algunos son más maduros espiritualmente, otros son inmaduros, unos pueden comer alimento sólido, otros necesitan de leche, lo que provoca que se equivoquen o tomen caminos errados, por ello la Palabra de Dios nos llama tanto a soportarnos unos a otros, lo que significa aguantar, tolerar, aceptar, tragar, como también, perdonarnos unos otros, pues Santiago 3:2 dice “Porque todos ofendemos muchas veces”, así como Cristo nos perdonó, también hacedlo vosotros.

lunes, 19 de agosto de 2019

Viaje pospuesto

Lección: 2° Corintios 1:19-24
Texto: 1° Tesalonicenses 5:24
Domingo 25 de Agosto


Introducción:  Hay un proverbio que dice: “Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua (Proverbios 16:1), quizás de allí derive el dicho popular conocido “El hombre propone y Dios dispone”. Se puede tener las mejores intenciones al proponer y empeñar la palabra a ciertos compromisos, sin embargo, hay ciertas circunstancias que aconsejan posponer, no porque se tenga intenciones de eludir o por ser ambiguo. Pablo en los 2 últimos versículos de esta lección comienza a abrir su corazón y dar las razones de porque no había pasado a Corinto como él se había comprometido (1 Corintios 16: 5-7).

Desarrollo:Para defenderse de las acusaciones de inconstancia de sus opositores, el apóstol les recordó a sus lectores el mensaje firme y seguro que les había predicado, “Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano (Silas) y Timoteo no ha sido Si y No” (v.19a). De la misma manera que el Señor Jesucristo no era una persona de incertidumbre, cambios o vacilaciones, tampoco la predicación, acerca de él había sido en labios de Pablo, y de sus colaboradores una palabra ambigua, cambiante u oportunista, “más ha sido sí en él” (v.19b). La esencia del evangelio es que Jesucristo (hecho hombre) es el Hijo de Dios y el Mesías prometido.
En el v.20 el apóstol pone de manifiesto que todas las promesas de gozo, amor, bondad, perdón, salvación, santificación, comunión, esperanza y glorificación  que Dios hizo en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento son posibles en Jesucristo y solo se cumplen en El (ver Lucas 24:44), otra versión no Reina Valera dice: “Pues todas cuantas promesas ha hecho Dios, son “si” en Cristo, por lo cual, también por medio de Cristo respondemos “Amen” a Dios para darle gloria”. Cuando dentro o fuera del culto decimos “Amen” (“que así sea” o “esto es cierto”) a la inmutable Palabra de Dios le damos gloria, pues damos testimonio que Dios es fiel (v.18).
Luego, Pablo muestra que los corintios y él estaban unidos en un mismo manojo de vida, pues, Dios los había establecidos en la fe confirmándolos en Cristo, por ello dice: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios” (v.21). Pablo y sus compañeros fueron comisionados por Dios (por eso la confirmación), y fueron llenos del Espíritu Santo, pues habla de unción (“nos ungió”), del sello (“nos ha sellado”) y de las “arras”. Pablo habla de estos 3 aspectos del Espíritu Santo el cual obra dentro de los verdaderos creyentes:
a).- “Nos ungió” (En el Nuevo Testamento, en este versículo y en 1° Juan 2:20; 2:27 habla de la unción) con el Espíritu Santo. Dios escoge, equipa y prepara para el ministerio a ciertos instrumentos para ser motivos de bendición para la iglesia.
b).- “Nos ha sellado”, se refiere a la práctica antigua de poner un pedazo de cera sobre un documento para colocar la impronta de un sello que indicaba autoridad, propiedad, autenticidad y protección. Esto es lo que el Espíritu Santo mediante el sello espiritual que pone en los creyentes (Efesios 1:13), los hace suyos y los protege y los autentifica.
c).- “Las arras”. Un juramento o pago inicial. El Espíritu Santo es como el adelanto a la cuota inicial que garantiza la herencia eterna que recibe cada creyente. Pablo habla 3 veces de “las arras del Espíritu”. (Aquí en el v.22 y en 5:5 y en Efesios 1:14).
Pablo, regresa en el v.23, a la acusación de vacilación que se habría hecho contra él, y da una explicación directa de por qué no había visitado Corinto, tal como había planeado. Ya que nadie podía discernir los verdaderos motivos, para ello toma a Dios por testigo de este hecho: “Mas invoco a Dios por testigo sobre mi alma (vida), que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto”. Quería que tuvieran tiempo de arrepentirse y corregir su conducta pecaminosa. Más bien espero recibir un informe de Tito antes de emprender acciones correctivas (ver capítulo 7), con la esperanza de que no tuviera que volver, como tuvo que hacerlo antes para confrontar su rebelión. Y para que no piensen que la frase “Por ser indulgente con vosotros” entrara cierta afirmación de señorío, les dice: “No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo, porque por la fe estáis firmes (1 Pedro 5:3). El apóstol no quería imponer su autoridad sobre los corintios, ni enseñorearse al ministrar y trabajar entre ellos. No quería que pensasen de él como un tirano, más bien él y sus colaboradores, eran meramente ayudadores de su gozo, es decir, solo quería hacer lo que pudiese serles de ayuda en su caminar cristiano y así añadir a la dicha de ellos.

Conclusión: Pablo, hizo una visita a Corinto después de la llegada de Timoteo, quien llevo la primera epístola, ya que los problemas se habían agravado sobre todo cuando llegaron falsos apóstoles. Resultado de ello, es que se llenó de tristeza (2:1), posteriormente, escribe una carta enviada desde Éfeso, (la carta dolorosa) donde los reprende duramente, enviándola con Tito, lo que lo llevo a no viajar como se había comprometido, pues se consumía de tristeza y solo se  consoló  hasta cuando se reencuentra con Tito en Macedonia (7:5-9).  Su ánimo y su indulgencia (animo perdonado) (1:23) lo hizo postergar su viaje propuesto y escrito en la primera epístola (16:5-6), y que recuerda en 2° Corintios 1:15-16.

lunes, 12 de agosto de 2019

Que tu si, sea si

Lección: 2° Corintios 1:12-18
Texto: 2° Corintios 2:17
Domingo 18 de Agosto

Introducción:Un hombre, le contaba a su amigo, sobre un hecho acaecido varias décadas atrás. En una circunstancia en que el negocio familiar se encontraba en apuros económicos, su padre, a espaldas de la familia recurrió a un financista privado, que le otorgó un préstamo por una suma importante en esa época. Pocos meses después, falleció su padre en un accidente carretero. En la siguiente semana, lo visito la persona que había facilitado el préstamo, y le dijo: Su padre canceló la deuda y vengo a entregarle el pagaré que él no retiró. Lo dejo impresionado la actitud del hombre que, si no fuera por su honestidad, podría haber usado ese documento para reclamar el pago. Pero eso no era tan raro en ese entonces, en que la palabra empeñada tenía más valor que los bienes materiales. En esta lección, veremos cómo Pablo defiende su compromiso empeñado.

Desarrollo:La razón por la que Pablo puede apoyarse en la oración de los creyentes, es que siempre ha sido sincero en sus tratos con ellos. Puede jactarse de su integridad para con ellos, pues, dice: “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad” (v.12a), es decir, la genuina transparencia que proviene de Dios. No se rebajaba a los métodos de la “sabiduría humana (carnal), sino con la gracia de Dios” (v.12b), así se conducía en medio de este mundo, cuanto más, con la iglesia del Señor.
Enseguida, da una respuesta amplia a las acusaciones de que Pablo mantenía relaciones personales engañosas: “Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también entendéis” (v.13a) (ver también 7:2; 11:9). La información que trasmitió a los corintios siempre fue clara, directa y comprensible. Pablo quería hacerles saber que él no les había ocultado nada, ni tenia objetivos secretos (10:11). Deseaba que entendieran bien lo que les había escrito y hablado “espero que al fin las entenderéis” (v.13b).
Reconoce que en el día del Señor (que lo espera muy pronto), tanto él, cómo los corintios se presentaran ante el juez del universo, y que era importante que los dos pudieran gloriarse el uno del otro, “como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús” (v.14). Pablo, señala que él necesitaba de sus hermanos de Corinto y que ellos lo necesitan a él, así es en la relación de los creyentes, nos necesitamos los unos a los otros. Con esta confianza quise ir primero a vosotros para que tuvieseis una segunda gracia” (v.15) El plan original de Pablo era visitar en dos ocasiones a los Corintios para que  pudieran tener  una bendición doble (segunda gracia v.15),  dicho plan consistía en salir de Éfeso y llegar a Corinto (atravesando el Mar Egeo) quedándose allí de camino a Macedonia, y después de terminar su ministerio en Macedonia, volver a Corinto, como lo dice el v.16: “Y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminados por vosotros a Judea (ver 1 Corintios 16:5-7). Por alguna razón, sus planes cambiaron, y no pudo detenerse en Corinto la primera vez. Los falsos apóstoles que habían invadido la iglesia, aprovecharon el cambio inocente de planes, como evidencia de su falta de confiablidad y trataron de usar esto para denostarle, desacreditándolo.
“Así que, al proponerme esto (visitarlo 2 veces) ¿use quizá de ligereza? (v.17) (que es al perecer de lo que lo acusaban sus detractores de que era ambiguo), él declara que bajo ningún aspecto había obrado como una persona vacilante, inestable y desleal, que no fuera digna de confianza. ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mi Si y No?, en otras palabras, ¿soy yo un hombre mundano, que dice Si y después dice No al mismo tiempo? No hay duda que el cambio de planes fue por circunstancias enteramente independiente de su voluntad, ya que Pablo cumplía lo que prometía: cuando decía que Si; era si, y cuando decía que No, era no.

Conclusión:Hay un viejo refrán que dice: “El hombre es amo de su silencio y esclavo de sus palabras”. Todo aquello que es declarado sin cuidado o con falsedad, es contrario al propósito de Dios, por el contrario el que habla con verdad y conoce la verdad se hace libre (Juan 8:32). Hablar con verdad y proceder con ella implica un exhaustivo análisis de cada una de nuestras ideas antes de traducirlas en palabras y compromisos. El Señor enseña que nuestra palabra debe ser verdadera y cuando digamos “Si”, sea verdaderamente un sí, y cuando digamos “No”, sea en realidad un no. Pablo era un verdadero hombre de Dios que mantuvo su palabra a pesar de los falsos enseñadores que tergiversaron sus decisiones. ¿Cumple usted su palabra empeñada?, ¿cumplimos como Hijos de Dios lo que hemos prometido con nuestra boca? 

domingo, 4 de agosto de 2019

Tribulación con peligro de muerte

Lección: 2° Corintios 1:8-11
Texto: 2° Timoteo 4:17-18
Domingo 11 Agosto


Introducción:Después de escribir 1 Corintios, Pablo pensó que era necesario hacer una visita rápida y dolorosa a Corinto, puesto que los problemas que habían dado ocasión a la primera carta, aún no habían sido resueltos (2° Corintios 2:1; 12:14, 13:1-2). Después de esta visita, escribió a la iglesia, una “carta severa”. Pablo incapaz de esperar a encontrarse con Tito a su regreso a Troas (su ánimo no es el mejor y está ansioso de recibir noticias), se apresuró a ir a Macedonia, su encuentro con Tito, y sobre todo las noticias positivas que manifiesta, ya que la iglesia por fin se había arrepentido de su rebeldía contra el apóstol, trajeron consolación a sus tribulaciones y lo motiva para escribir esta 2 epístola a los Corintios.

Desarrollo:En la presente lección, siguiendo con el tema de las tribulaciones y consolaciones que ha expuesto en la clase pasada, Pablo nos relata una de sus experiencias más extremas que pudo haber vivido en Asia, y dice: “Porque hermanos no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia” (v.8a) ¿Cuál fue aquella? Pablo no da más detalles, pero parece probable que los corintios sabían cuál había sido tal tribulación, “pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que perdimos la esperanza de conservar la vida” (v.8b).  Hay tres situaciones, y a una de ellas se debe estar refiriendo: 1).- a lo ocurrido en Hechos 19:23-41, donde hubo un motín y confusión que convulsionó la ciudad de Éfeso, y puso en peligro las vidas de Pablo y sus acompañantes.
 2).- Algunos de los peligros descritos en esta epístola (11:23-26) que no fueron pocos.
3).- Alguna enfermedad seria (“perdimos la esperanza de conservar la vida”). 
La situación era de tal magnitud que Pablo se sintió sumamente agobiado “más allá de nuestras fuerzas”, por encima de su capacidad natural de aguante, por mucho que se esforzó se vio superado a tal punto que “perdimos la esperanza de conservar la vida”.
Su situación era tan oscura que tenía los sentimientos de un hombre que recibe “sentencia de muerte”… “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte” (v.9a). A veces Dios permite llevar a ciertos hombres al extremo, de tal manera que a través de sus capacidades naturales, no encuentra solución o respuestas; por ello agrega “para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (v.9b). Quien se siente o está condenado a muerte se entrega a la voluntad de Dios, y es lo que hizo nuestro hermano Pablo.
En el versículo 10, usa los 3 tiempos cuando habla del verbo librar: “El cual nos libró (pasado, pretérito), y nos libra (presente), y en quien esperamos que aún nos librará (futuro) de tan grande muerte”. Si pensamos que la experiencia que relata se refiere a los acontecimientos con Demetrio y los plateros, entonces vemos como salió bien librado por Dios (Hechos 20:1). Pablo, sabe que el Dios poderoso que le libró en el pasado, puede librarlo cada día y llegará el momento final, cuando quede totalmente liberado de toda persecución y tribulaciones en este mundo.
Finalmente no olvida el poder de la oración intercesora cuando dice: “cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración” (v.11a). Pablo quería que los corintios fieles supieran que necesitaba sus oraciones en ese momento y en el futuro, y como dice otra versión bíblica “si muchos oran por nosotros, también habrá muchos que den gracias a Dios por el beneficio que recibimos de él” (v.11b).

Conclusión:Pablo, escribió 1 año después a la iglesia de Roma y les dice: “Y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados… ¿Qué pues diremos a estos? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?... Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel nos amó” (Romanos 8:28, 31-37). Las tribulaciones, nos permiten conocer mucho más a nuestro Dios, y por todos los procesos que pasemos nos dará victoria. Y como el mismo escribe: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, nuestras vidas están en las manos de Dios. Sea que vivamos o que muramos del Señor somos.

Tribulaciones y consolación

Lección: 2° Corintios 1:1-7
Texto: Romanos 15:5-6
Domingo 04 de Agosto

Introducción: Todo creyente para ser consolado, es necesario que pase primero por el sufrimiento, por la aflicción, por la tribulación. No hay victorias sin padecimientos. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos de Dios y coherederos con Cristo si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8:16-17). Si alguno está padeciendo como creyente, confié que el Señor también podrá consolarle.

Desarrollo:Comienza esta nueva epístola, con la salutación acostumbrada de Pablo, en el encabezamiento de sus cartas diciendo: “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo” (v.1a). “Apóstol” proviene de una palabra griega que significa “uno que es enviado”. El establece su autoridad como un emisario del Señor Jesucristo por nombramiento de Dios (1 Corintios 9:1; 15:8-10; Hechos 9:3-6, 17), “y el hermano Timoteo” (v.1b) El hijo amado en la fe del apóstol, además una persona muy importante en la vida y en el ministerio de Pablo. Lo había conocido en su primer viaje misionero en Derbe y Listra (Hechos 16:1-4); estuvo con él en la fundación de la iglesia en Corinto (Hechos 18:1-5), lo menciona en 1 Corintios 4:17 y 16:10-11, por lo tanto, los corintios lo conocían, al mencionarlo el apóstol que era un “hermano” en la fe, quizás fue para suavizar cualquier sentimiento encontrado tras su visita reciente. La carta va dirigida; “a la iglesia de Dios que está en Corinto con todos los santos que están en toda Acaya” (v.1b).
He aquí ahora los saludos “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (v.2). No se trata de un simple saludo de cortesía nada más, este es un saludo lleno de bendición. Al juntar estas dos palabras, Pablo está tomando los saludos normales de dos culturas. La palabra “gracia” que usaban los griegos y la palabra “paz” que usaban los judíos. Ambas tienen su propio significado, y ambas son usadas con un contenido cristiano. Gracia significa bondad, misericordia, estimación, favor, regalo. La gracia tiene que ver con la actitud característica de Dios a las personas. Dios es la fuente de la cual procede la gracia y Jesús es el medio por la cual la gracia llega a la gente. Paz significa tranquilidad, no en el sentido de ausencia de guerra o de problemas; es la paz que resulta de la reconciliación del hombre con Dios. La gracia de Dios produce paz. La persona puede estar en medio de conflictos, dolor o dificultades y a pesar de esto tener paz.   “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v.3). Pablo alaba al Dios verdadero, quien se reveló asimismo, en su Hijo, quien es de la misma esencia del Padre (Juan 1:14, 18; 17:3-5; Hebreos 1:2-3). Él es el Ungido (Cristo) y Soberano (Señor) Redentor (Jesús). Aunque el Hijo disfrutaba a plenitud de una posición exaltada, estuvo dispuesto a convertirse en un siervo sumiso en su encarnación (Filipenses 2:5-8). Esta expresión de bendición, abarca todo el mensaje del evangelio. Pablo lo llama también “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v.3b), pues es infinitamente misericordioso, es decir, un Dios que tiene amor y poder suficiente, para prestar el consuelo y la fortaleza necesaria a todos los hijos en toda clase de circunstancia. Se destaca que en 5 versículos (v.3-7) el verbo consolar y el sustantivo consolación aparece nada menos que 10 veces.
El versículo 4 dice: “El cual nos consuela en todas nuestra tribulaciones…”. La palabra “consuela” (gr paraklesis), significa estar al lado de una persona alentándola y ayudándola en sus sufrimientos. Dios cumple esa función de manera suprema, pues él envía a sus hijos el Espíritu Santo para consolarlos (Juan 14:16). Pablo había aprendido en sus muchos sufrimientos que ninguno de ellos, no importaba cuan severo fuera, podría separar a los creyentes del cuidado y la compasión de su Padre celestial (Romanos 8:35-39). A veces Dios permite los sufrimientos en la vida del creyente, para que al haber experimentado su consuelo, pueda consolar también a otros.
La consolación de Dios para los creyentes, se extiende en la medida de sus sufrimientos por Cristo; “Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo” (v.5a), cuanto más sufran por causa de la justicia mayor será su consuelo y recompensa; “así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” (v.5b) (ver 1 Pedro 4:12-14). Pablo, sabia por experiencia propia que muchos sufrimientos parecían interminables (4:7-11; 6:5-10 y Gálatas 6:17), pero, la consolación del Señor lo acompañaban en toda situación.
Conclusión:En los dos últimos versos (6 y 7), la conclusión que saca Pablo de esto es que tanto las tribulaciones que padecía, como las consolaciones que recibía, todo servía para que sus lectores, a quien va dirigida la carta, se animaran a soportar los mismos padecimientos: Y expresa su confianza de que así como los corintios habían conocido lo que era sufrir por Cristo, así ellos experimentaran la ayuda consoladora del mismo Cristo. Los sufrimientos nunca vienen solos sobre el cristiano; siempre son seguidos por la consolación que da el Señor. Como Pablo, también nosotros podemos estar confiados, que en medio de los padecimientos encontraremos consolación.

jueves, 25 de julio de 2019

Reconvención final y saludos

Lección: 1° Corintios 16:13-24
Texto: Filipenses 1:27
Domingo 28 de Julio 

Introducción: Pablo, había estado 18 meses en Corinto, para echar las bases de una hermosa congregación, rica en dones, sin embargo, la identificación con algunos líderes, causo facciones muy notorias, que trajeron división a la iglesia, causando un gran daño, también, la sobrevalorización de ciertos dones, trajo divisiones notorias. Cuando el apóstol fue informado, le causo una tremenda preocupación, eran verdaderos niños en Cristo, pues los celos, las contiendas y las disensiones no los dejaban madurar, después de responder a las diversas inquietudes y temas consultados por ellos, termina con 5 mandatos: permanecer vigilantes, firmes, maduros, fuertes y amorosos para mantenerse unidos.
Desarrollo: Estamos llegando a La última lección de esta carta 1 Corintios, y el apóstol, antes de entregar saludos finales les exhorta diciendo: “Velad, estar firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor (v.13-14).  Notamos 5 pequeñas exhortaciones en estos 2 versos: “Velad”, permaneced constantemente en vela, ya que el enemigo no duerme. “Estad firmes en la fe” manteniéndose adheridos con firmeza de la verdadera doctrina del evangelio (1 Pedro 5:8-9) “Portaos varonilmente”, hasta ese momento se habían portado como niños (ver 3:1 y siguientes) “Esforzaos”, poniendo toda su confianza en el Señor” y “Todas las cosas sean hechas con amor”.
A continuación, Pablo les recuerda que “La familia de Estefanas es las primicias de Acaya” (v.15), es decir los primeros convertidos (junto con Epeneto Romanos 16:5), esta familia había sido bautizada por el apóstol (1:16) y agrega, ellos se han dedicado al servicio de los santos, habían tomado como un oficio que requiere dedicación a los hermanos en lo que ellos necesitasen, y les pide que reconozcan a los tales que como ellos  se ponen al servicio de los demás.
Al ver a Estefanas, Fortunato y Acaico, se alegró su corazón, y ellos representaron muy bien a toda la congregación de Corinto de forma que con su llegada a Éfeso, habían proporcionado alivio y refrigerio. El refrigerio de Pablo al recibir a estos tres mensajeros de la iglesia era parecido al que la misma congregación había sentido al enviarlos (“pues ellos han suplido vuestra ausencia”), y les reitera porque confortaron mi espíritu y el vuestro volviendo a destacar que se reconozca el trabajo dedicado de ellos (v.18).
Continua Pablo ya casi terminando esta epístola con saludos a la congregación de Corinto de parte de las “iglesias de Asia (Asia Menor)” (v.19a) de la que Éfeso era la capital o ciudad más importante. También les saludan “Aquila y Priscila” (v.19b), este matrimonio que por ser judíos fueron expulsados de Roma en el año 49 d.C.  Por edicto del emperador Claudio, ellos habían llegado a Corinto, y cuando Pablo comienza a trabajar en esa ciudad, se hicieron muy cercanos, ya que eran del mismo oficio (hacían tiendas) y además colaboradores en la obra, cuando Pablo continuo viaje y llego a Éfeso ellos le acompañaron (Hechos 18:1-3, 18-19), además se hacen extensivos los saludos de “la iglesia que está en su casa” (v.19c). En los comienzos del evangelio fuera de Jerusalén y Judea la gente se reunía en las casas, los templos propios comenzaron recién en el siglo tercero. La comunidad cristiana toda manda saludos a los corintios. También invita Pablo a “saludarse los unos con los otros con ósculo santo” (v.20), una señal de saludo en tiempos bíblicos similar a la función de apretón de manos en la actualidad, para los cristianos, expresaba, además, el amor y la unidad fraternal (Romanos 16:16; 1 Tesalonicenses 5:26; 1 Pedro 5:14).     
El versículo 21 dice: “Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano”. Era costumbre del apóstol dictar las cartas a un escribano o amanuense, pero él asegura la carta escribiendo con su propia letra los últimos párrafos (ver Gálatas 6:11; Colosenses 4:18; 2 Tesalonicenses 3:17). Hay una solemne advertencia a una persona indefinida “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema” (v.22a), mensaje o advertencia que no va dirigida a verdaderos cristianos, sino a aquellos que su compromiso con el Señor, es de labios solamente, pero, nada de amor por él. Por eso lo de “Anatema”, maldito o separado para destrucción. “El Señor viene”, es traducción de “maranata”, una expresión aramea empleada por los cristianos del primer siglo. 
Termina esta epístola con una forma de bendición “La gracia del Señor Jesucristo este con vosotros” (v.23). Y el cariño y amor que siente por los corintios pese a los fuertes adversarios que tenía en esa ciudad.
Conclusión: La Palabra de Dios nos enseña que, los cristianos debemos ir madurando desde el momento que experimentamos un nuevo nacimiento, hasta el día que el Señor nos llame a su presencia. Pero, el crecimiento espiritual no es simplemente por el tiempo de convertidos, ni por la ausencia de problemas, errores o pecados, sino que se adquiere, al poner en practica la Palabra de Dios en medio de toda circunstancia, buena o mala, y a estar unidos combatiendo unánimes por el mismo objetivo. Es por eso que, Dios nos llama a crecer y estar alerta, buscando la armonía y desechando el egoísmo.

miércoles, 17 de julio de 2019

Abriendo y cerrando puertas

Lección: 1° Corintios 16: 5-12
Texto: Colosenses 4:3
Introducción: Cristo Jesús a través del Espíritu Santo es “El que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre” (Apocalipsis 3:7b). La admisión al reino y la oportunidad para extender la obra cristiana misionera depende de él y de los hombres que se presten como instrumentos al servicio de su obra. En Éfeso Dios había abierto una puerta para la predicación del evangelio, lo que llevo a Pablo a postergar por un tiempo la visita a Corinto, sin embargo le abrió la puerta para que Timoteo fuese en su lugar.
Desarrollo: En los planes futuros que tiene Pablo está la de pasar por Macedonia; recordemos que el apóstol esta en Éfeso (desde donde escribe esta epístola, es su tercer viaje misionero), y él en su espíritu se propuso ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya (ver Hechos 19:21).
Por eso les dice “Iré a vosotros cuando haya pasado por Macedonia” y de allí al sur, a Corinto, y les añade “Podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno” (v.6a). Él había trabajado en Corinto y a pesar de la oposición de algunos, la mayoría le estimaba y él les amaba profundamente. No quería estar de paso (v.7), anhelaba quedarse con ellos un tiempo prudente, “si el Señor lo permite”. No tenía una ruta fija, dependía del Señor; nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios, Tenia también la intención una vez que llegase, compartir unos días y confortarse mutuamente, estrechando lazos (tratando de unir las facciones que habían entre ellos).
¿Cuál era la razón para no tener una fecha fija para estar con ellos? Se había “abierto una puerta grande y eficaz” (v.9). Fue tal el respaldo de Dios en Éfeso que Pablo tuvo que quedarse 2 años, de tal manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y gentiles oyeron la palabra de Jesús, de tal manera que aún se llevaban los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían, y muchos de los que habían creído venían confesando sus hechos, y los que practicaban la magia trajeron sus libros y los quemaron delante de todos. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor (Hechos 19:10, 12, 19-20). Pero, también hubo mucha oposición “y muchos son los adversarios” (v.9b) ¿Quiénes? Los judíos de la sinagoga, (Hechos 19: 10); Demetrio y los artífice de los templecillos de la diosa Diana, al ver perdidas sus ganancias (Hechos 19:23 al 41), y otra situación donde estuvo en peligro de muerte (2 Corintios 1:8-10).
Sabia Pablo, auxiliarse y apoyarse en ciertos colaboradores, para contribuir con el avance del evangelio. Como estaba ocupado en Éfeso decidió enviar a uno de ellos. “Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad” (v.10a), es decir, sin intimidación ni frustraciones por parte de los creyentes de Corinto, pues es enviado representando al apóstol “porque él hace la obra del Señor así como yo” (v.10b). Pablo lo enviaba para corregir algunos errores que había en ellos, como; reprender a los culpable, las contiendas especialmente en la identificación en torno a los líderes y no con Cristo (1:11-17; 3:3-7), esto había dañado grandemente la paz y comunión en la iglesia. Ya era hora de que se comportasen como cristianos, y escuchen con madurez las instrucciones y reconvenciones que Timoteo tuviese que hacerles. Por eso les dice “nadie le tenga en poco” (v.11a), es decir, no se aprovechen de su juventud o su timidez (ver 1 Timoteo 4:12), al contrario, aprovechen su estadía y su experiencia, pese a su edad trátenlo con honor y con respeto, como hombre de Dios. Del mismo modo, como creyentes en Cristo Jesús debemos mirar con respeto a quienes cumplen una labor dentro del ministerio, por causa del que le ha puesto, y por causa de su investidura como siervo del Señor. Y una vez que cumpla su cometido encaminadle (provean todo lo necesario) pues se le espera en Éfeso.
Termina esta lección comentando acerca del hermano Apolos, a quien Pablo le rogo mucho que fuese a Corinto con los hermanos, pero por el momento no estaba dispuesto a ir, buscaría la ocasión para hacerlo, esperando la voluntad de Dios. Quizás su presencia podría inquietar a sus partidarios y recrudecer las divisiones que se planteó en capítulo 1:10-13 y 3:1-9.
Conclusión: A veces hacemos planes, y es bueno proyectarse, pero siempre depende de nosotros, cuando nos prestamos en las manos del Señor, es él quien nos dirige de acuerdo a sus propósitos. En su segundo viaje misionero, atravesando Frigia y Galacia, el Espíritu Santo les prohibió hablar en Asia (Asia menor, la actual Turquía), cuando llegaron a Misia intentaron ir a Bitinia pero el Espíritu Santo no se los permitió (Hechos 16:6-7). Posteriormente, les mostró una visión de noche, donde un varón macedónico, les rogaba que pasase por esa provincia y les ayudase. Dios abre puertas donde quiere, y Pablo como misionero y buen hombre de Dios se dejaba guiar por el Señor. Mi estimado pastor, si Dios le abrió la puerta donde está establecido, la obra prosperara y usted mí querido hermano con mucho respeto, préstese para los propósitos de su Señor.

domingo, 7 de julio de 2019

Compartiendo con los pobres

Lección: 1° Corintios 16: 1- 4
Texto: 2° Corintios 9: 7

Introducción: En el Antiguo Testamento Dios se preocupó de que su pueblo velara por los pobres menesterosos y necesitados. (Ver Éxodo 23:10-11; Deuteronomio 15:7-11). También, Jesús en el Nuevo Testamento (ver Mateo 6:2-4; Juan 13:29). Asimismo, la iglesia tomo un rol en tiempo apostólico, y Pablo y sus compañeros, enseñaron en las diversas iglesias, socorrer a los necesitados de Judea que pasaban por hambre y necesidad.
Desarrollo: Fuera de Jerusalén la obra evangélica comenzó a extenderse a causa de la muerte de Esteban, los esparcidos llegaron hasta Chipre y   Antioquia de Siria, donde en esta última ciudad anunciaron el evangelio a los griegos, desarrollándose la obra en forma considerable, llamándose por primera vez allí cristianos. Por esos días, se levantó un profeta llamado Agabo, quien tomado por El Espíritu comenzó a declarar que “vendría una gran hambre en toda la tierra habitada, la cual sucedió en tiempo del Emperador Claudio. Entonces, los discípulos, determinaron enviar socorro conforme a lo que tenían, a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. (Hechos 11:27-30) Esto ocurre en el año 44 d.C. Ya estaba en el corazón del apóstol socorrer a los santos de Jerusalén. 
En el año 49, cuando fue el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), habiendo subido Pablo y Bernabé (representando a los gentiles de Antioquia), se juntaron con los apóstoles y los ancianos para resolver asuntos de orden doctrinal, quedando estos resueltos; no echando cargas a los gentiles, con ritos acerca de la ley, pero, se les “pidió que se acordasen de los pobres; lo cual también procure con diligencia hacer” Dijo Pablo (Gálatas 2:10).
Ahora bien, una de las metas del apóstol Pablo en su tercer viaje misionero fue, recolectar dinero para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén (ver Romanos 15:26), recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos (aquí, sin duda ordenó a las iglesia acerca de los aportes voluntarios para los que están en Judea)  (Hechos 18:22-23), llego a Éfeso (Hechos 18:24) desde donde escribe esta epístola. El capítulo 16 de esta lección comienza dando instrucciones acerca de esta colecta: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia” (v.1).
¿De qué manera debía hacerse? “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (v.2a), aquí encontramos que los cristianos primitivos se juntaban el día Domingo, ya no consideraban el sábado o séptimo día como una observancia obligatoria. Jesús mismo resucito el primer día de la semana, el día de Pentecostés fue el primer día de la semana, también en este día los discípulos se reunían para partir el pan (ver Hechos 20:7). Ahora se les pide a los corintios que el domingo, “cada uno de vosotros”, no a nivel familiar sino individual “aparte algo, según haya sido prosperado guardándolo” (de acuerdo a sus ingresos), no sea que cuando llegue el momento se hubiese gastado el dinero de la semana. La intención era que cuando llegase la comitiva “no se recojan ofrendas”. Pablo deseaba que fuese con acción de gracia y ofrenda preparada con anticipación con temor de Dios.
“Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designados por carta, a estos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén” (v.3). Pablo actúa con transparencia y cautela, no toma la decisión solo, sino que, les pide a los hermanos que ello busquen a cristianos de confianza para llevar este donativo y una vez que él llegue, estaría dispuesto a darles cartas de recomendación, como vemos aquí, hay una mezcla de autoridad apostólica y autoridad congregacional. Es recomendable cuando haya dinero de por medio, se tomen todas las providencias para evitar prejuicios.
Si se decidía, que estaba bien que el apóstol también fuese, entonces los hermanos locales le acompañarían. Miremos atentamente que dice “irán conmigo” (v.4), y no iré con ellos. Tal vez una alusión a su autoridad como apóstol.
Conclusión: La iglesia de los gentiles se sentía deudora, pues ellos han sido participantes, de los bienes espirituales, e instruidos por el apóstol Pablo, les invita a participar de esta bendición, como es compartir de sus recursos para los necesitado que hay en Judea. Del mismo modo, la iglesia de hoy, debe estar atenta a socorrer a nuestros hermanos en la común fe, ya que Jesús dijo: “siempre habrá pobre en medio de vosotros” en quien podamos hacer misericordia. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos mayormente a los de la familia de la fe. (Gálatas 6:10)

viernes, 5 de julio de 2019

La transformación del creyente

Lección: 1° Corintios 15: 51- 58
Texto: 1° Tesalonicenses 4: 17

Introducción: En este tema de la resurrección, hemos visto que se siembra cuerpo animal (o natural) y resucitará cuerpo espiritual, por el poder con que Dios puede realizar todas cosas. Además el apóstol inspirado por el Espíritu Santo escribe que es imposible que este cuerpo (humano, animal, mortal) hecho para esta tierra, pueda “heredar el reino de Dios”, no está preparado para ello. Todo creyente que haya dormido en los brazos del Señor (nacido de nuevo, a la vida espiritual al aceptar a Jesucristo como su salvador personal) cuando llegue el momento de la resurrección, “su cuerpo será semejante al cuerpo de la gloria suya”. Pero, ¿Qué pasará con los creyentes vivos en ese momento? Es el tema que nos compete en esta lección.
Desarrollo: Este misterio, es revelado ahora cuando se nos dice “He aquí, os digo un misterio. No todos dormiremos” (moriremos) (v.51a), es decir no todos los creyentes experimentarán la muerte. Algunos estarán vivos cuando el Señor regrese. Pero sea que hayamos muertos o sigamos vivos todos “seremos transformados”.
Este cambio será instantáneamente “en un abrir y cerrar de ojos “(v.52a). Ilustración apropiada para la transformación súbita del creyente en el rapto de la iglesia. La señal para este acontecimiento redentor será el sonido de una trompeta. “La final trompeta”, es la misma trompeta de Dios de la cual habla 1 Tesalonicenses 4:16 y anuncia el glorioso momento cuando el Señor Jesucristo arrebatará la iglesia. Este sonido convoca a la iglesia con su Salvador.
En el versículo 53 nos da a entender que cuando “esto corruptible se vista de incorrupción” se refiere a aquellos cuyos cuerpos que volvieron al polvo de la tierra, se vestirán de incorrupción; “y esto mortal” se refiere a aquellos que siguen vivos en el cuerpo pero sujetos a la muerte, se vestirán de inmortalidad. Cuando venga esta transformación y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, se cumplirá lo escrito por el profeta Isaías “Destruirá la muerte para siempre” (Isaías 25:8) El apóstol, toma las palabras de la versión de Los 70 (traducción griega, idioma que se usaba en el primer siglo) “Sorbida es la muerte en victoria” (v.54b) (queriendo decir; “la victoria de la resurrección se ha tragado el poder de la muerte).
Citando a Oseas 13:14 dice “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? (es una burla a la muerte como si fuera una abeja, cuya lanceta o aguijón ha sido extirpado) ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (v.55). Como si dijese, “hasta ahora hemos sido tus prisioneros, pero ahora se ha abierto de par en par las puertas de la cárcel y hemos quedado libres, se acabó tu dominio, se acabaron tus victorias “(por la muerte de Jesús).
“Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley” (v.56). El pecado es presentado aquí como un escorpión que presta su veneno a la muerte (ver Romanos 6:23). La muerte sin el pecado es ganancia (Filipenses 1:21,23). La Muerte no tendría aguijón para nadie, excepto por causa del pecado. Es la conciencia de pecados no confesados y no perdonados lo que da miedo a la muerte. Si sabemos que nuestros pecados han sido perdonados, podemos hacer frente a la muerte con confianza. Más si alguno tiene pecados en la conciencia, la muerte es algo terrible; el comienzo del castigo eterno. “Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (v.57) ¡Sí! Dios nos da la victoria, precisamente mediante el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario (Gálatas 3:13), allí quedó desarmada la muerte cuando su aguijón le fue quitado y su poderío quedo nulo para los que duermen en el Señor. Como también al decir “nos da” (y no “nos dio”), se da a entender que participamos ya de esa victoria ahora, y a diario.
Conclusión: Al concluir este capítulo de la resurrección Pablo hace un llamado triple a “sus amados hermanos” Primero, a “Estar firmes” en las verdades de la fe que aprendieron del apóstol, y en las normas de conductas que caracterizan a los que ha de seguir las pisadas de o huellas del Señor. Segundo, a ser “Constantes”, de forma que ninguna doctrina extraña pueda desviarles del verdadero camino y de la gloriosa esperanza en la resurrección. Al despertar con un cuerpo incorruptible e inmortal. Nada debe apartar a los creyentes de ser removidos de esta esperanza del Evangelio triunfante (ver Colosenses 1:23). Esta esperanza debe ser el ancla de nuestra fe (Hebreos 6:19) Finalmente, “Creciendo en la obra del Señor siempre” A no conformarnos, sino siendo transformados en nuestro pensamiento en el día a día (Hebreos 12:2). Sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano (v.58b)..

lunes, 24 de junio de 2019

Esperando la imagen del celestial

Lección: 1° Corintios 15:45-50
Texto: 1° Juan 3:2

Introducción: El cuerpo humano actual, aun el del creyente más espiritual, es un cuerpo adaptado a las condiciones de la vida presente, responde a los instintos, reflejos y reacciones de la vida natural. Cuando el creyente duerma o muera en el Señor, resucitará con un cuerpo espiritual. Ahora es el cuerpo el que se conserva o continúa en la resurrección. Es una clase de cuerpo cuando muere (un cuerpo natural), y será resucitado como un cuerpo, pero espiritual, controlado por el espíritu, pero todavía un cuerpo. El primero está ajustado a la vida aquí en la tierra, el segundo será idóneo para la vida del cielo. Será el instrumento perfecto de la vida celestial, como el cuerpo animal es el órgano de la vida terrenal.

Desarrollo: Recordemos que hay cuerpo animal y cuerpo espiritual. Pablo, lo ilustra con la comparación entre el Primer Adán y el postrer Adán, las dos únicas cabezas de la humanidad, y apela el apóstol a las Escrituras en especial a Génesis 2:7, donde leemos “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser (alma) viviente”. Alma viviente quiere decir “dotado de vida”. Sin vitalidad o principio vital, la materia permanece inerte. Es el Creador, sin embargo, quien convierte lo inerte en algo viviente. Este habría podido seguir viviendo indefinidamente sino hubiese transgredido el mandamiento divino de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, por causa del pecado trajo muerte. El postrer Adán (Cristo), el “espíritu vivificante” es dador de vida, de vida eterna “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21; ver también Juan 6:33, 39,40; Colosenses 3:4).
Podemos decir, que como descendientes de Adán somos hechos como él, almas vivientes que habitan en cuerpos mortales, y que llevan la imagen de su padre terrenal. Pero como seguidores de Cristo, vamos a ser revestidos de cuerpos inmortales y llevaremos la imagen de Cristo nuestro Señor. (El Adán Vivificante)
En el versículo 46 dice “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual”. Pablo desea poner en claro que, aunque Cristo ya existía antes del tiempo y antes que existiese hombre alguno, en el orden de la creación entramos primero en lo natural o animal, solamente después de eso es cuando entramos en lo espiritual, es decir, recibimos primero cuerpos naturales y luego en la resurrección recibiremos cuerpos espirituales.
En los versículos 47 al 49 Pablo hace una comparación entre ambos. El primer hombre Adán es representativo de todo lo caído, no tan solo es hecho de tierra sino que también sus valores son terrenales. El segundo Adán (Jesús), es el hombre representativo de todo lo redentor, es de los cielos. Todas sus acciones y valores reflejan los valores y acciones divinas. ¿Qué hombre procede del cielo? Seguramente el apóstol pensaba (cuando escribió esta carta) en el pasaje de Daniel 7:13 “Miraba yo en la visión de noche y he aquí con la nube del cielo uno como hijo de hombre”. Pablo ciertamente identificó a este como Jesús, el que ha de venir, habiendo cumplido la obediencia total a Dios. En el pecado todos han seguido al hombre terrenal. En la resurrección todos los creyentes llevaremos la imagen del “hombre celestial” Jesús (ver Romanos8:29; 2 Corintios 3:18).
En el v.50, el apóstol pasa al tema de la transformación que tendrá lugar en el cuerpo de los creyentes, tanto de los vivos como de los muertos, cuando el Señor vuelva. Introduce sus observaciones con la declaración de que “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”. Carne y sangre, estas dos palabras son de uso semítico y siempre aluden a “personas vivientes”, con esta idea Pablo les dice a los corintios “hombres vivientes no pueden heredar el reino de Dios”, su cuerpo no es idóneo para el hogar celestial. También, es cierto que “la corrupción no heredara la incorrupción”. La palabra “corrupción” es en sí un eufemismo (palabra o expresión más suave o decorosa que sustituye otra considerada de mal gusto) por “cadáveres en descomposición”. El apóstol dice que estos tampoco pueden ver la incorrupción; ninguno de los 2 estados (vivos o muertos) podrán esperar la resurrección tal como están, hace falta para ello una transformación (ver Filipenses 3:20-21).
  
Conclusión: En Génesis 1:26 encontramos lo que Dios dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree…”. La caída del Hombre en pecado distorsionó la imagen y semejanza de Dios en el hombre. En Génesis 5:3 dice: “Y Vivió Adán ciento treinta años y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set”. Ahora la descendencia de Adán ya no conservaba la imagen y semejanza de Dios, sino la imagen y semejanza de Adán. Por lo tanto la imagen y semejanza de Dios quedo distorsionada por el pecado. Cuando el pecador nace de nuevo como resultado de recibir a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo comienza una obra maravillosa de conformar al hombre a imagen de Cristo. Cuando por fin se manifieste Cristo en su gloria, el hombre volverá a tener la imagen y semejanza de Dios como Adán antes de la caída. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3:2)