miércoles, 17 de julio de 2019

Abriendo y cerrando puertas

Lección: 1° Corintios 16: 5-12
Texto: Colosenses 4:3
Introducción: Cristo Jesús a través del Espíritu Santo es “El que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre” (Apocalipsis 3:7b). La admisión al reino y la oportunidad para extender la obra cristiana misionera depende de él y de los hombres que se presten como instrumentos al servicio de su obra. En Éfeso Dios había abierto una puerta para la predicación del evangelio, lo que llevo a Pablo a postergar por un tiempo la visita a Corinto, sin embargo le abrió la puerta para que Timoteo fuese en su lugar.
Desarrollo: En los planes futuros que tiene Pablo está la de pasar por Macedonia; recordemos que el apóstol esta en Éfeso (desde donde escribe esta epístola, es su tercer viaje misionero), y él en su espíritu se propuso ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya (ver Hechos 19:21).
Por eso les dice “Iré a vosotros cuando haya pasado por Macedonia” y de allí al sur, a Corinto, y les añade “Podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno” (v.6a). Él había trabajado en Corinto y a pesar de la oposición de algunos, la mayoría le estimaba y él les amaba profundamente. No quería estar de paso (v.7), anhelaba quedarse con ellos un tiempo prudente, “si el Señor lo permite”. No tenía una ruta fija, dependía del Señor; nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios, Tenia también la intención una vez que llegase, compartir unos días y confortarse mutuamente, estrechando lazos (tratando de unir las facciones que habían entre ellos).
¿Cuál era la razón para no tener una fecha fija para estar con ellos? Se había “abierto una puerta grande y eficaz” (v.9). Fue tal el respaldo de Dios en Éfeso que Pablo tuvo que quedarse 2 años, de tal manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y gentiles oyeron la palabra de Jesús, de tal manera que aún se llevaban los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían, y muchos de los que habían creído venían confesando sus hechos, y los que practicaban la magia trajeron sus libros y los quemaron delante de todos. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor (Hechos 19:10, 12, 19-20). Pero, también hubo mucha oposición “y muchos son los adversarios” (v.9b) ¿Quiénes? Los judíos de la sinagoga, (Hechos 19: 10); Demetrio y los artífice de los templecillos de la diosa Diana, al ver perdidas sus ganancias (Hechos 19:23 al 41), y otra situación donde estuvo en peligro de muerte (2 Corintios 1:8-10).
Sabia Pablo, auxiliarse y apoyarse en ciertos colaboradores, para contribuir con el avance del evangelio. Como estaba ocupado en Éfeso decidió enviar a uno de ellos. “Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad” (v.10a), es decir, sin intimidación ni frustraciones por parte de los creyentes de Corinto, pues es enviado representando al apóstol “porque él hace la obra del Señor así como yo” (v.10b). Pablo lo enviaba para corregir algunos errores que había en ellos, como; reprender a los culpable, las contiendas especialmente en la identificación en torno a los líderes y no con Cristo (1:11-17; 3:3-7), esto había dañado grandemente la paz y comunión en la iglesia. Ya era hora de que se comportasen como cristianos, y escuchen con madurez las instrucciones y reconvenciones que Timoteo tuviese que hacerles. Por eso les dice “nadie le tenga en poco” (v.11a), es decir, no se aprovechen de su juventud o su timidez (ver 1 Timoteo 4:12), al contrario, aprovechen su estadía y su experiencia, pese a su edad trátenlo con honor y con respeto, como hombre de Dios. Del mismo modo, como creyentes en Cristo Jesús debemos mirar con respeto a quienes cumplen una labor dentro del ministerio, por causa del que le ha puesto, y por causa de su investidura como siervo del Señor. Y una vez que cumpla su cometido encaminadle (provean todo lo necesario) pues se le espera en Éfeso.
Termina esta lección comentando acerca del hermano Apolos, a quien Pablo le rogo mucho que fuese a Corinto con los hermanos, pero por el momento no estaba dispuesto a ir, buscaría la ocasión para hacerlo, esperando la voluntad de Dios. Quizás su presencia podría inquietar a sus partidarios y recrudecer las divisiones que se planteó en capítulo 1:10-13 y 3:1-9.
Conclusión: A veces hacemos planes, y es bueno proyectarse, pero siempre depende de nosotros, cuando nos prestamos en las manos del Señor, es él quien nos dirige de acuerdo a sus propósitos. En su segundo viaje misionero, atravesando Frigia y Galacia, el Espíritu Santo les prohibió hablar en Asia (Asia menor, la actual Turquía), cuando llegaron a Misia intentaron ir a Bitinia pero el Espíritu Santo no se los permitió (Hechos 16:6-7). Posteriormente, les mostró una visión de noche, donde un varón macedónico, les rogaba que pasase por esa provincia y les ayudase. Dios abre puertas donde quiere, y Pablo como misionero y buen hombre de Dios se dejaba guiar por el Señor. Mi estimado pastor, si Dios le abrió la puerta donde está establecido, la obra prosperara y usted mí querido hermano con mucho respeto, préstese para los propósitos de su Señor.

domingo, 7 de julio de 2019

Compartiendo con los pobres

Lección: 1° Corintios 16: 1- 4
Texto: 2° Corintios 9: 7

Introducción: En el Antiguo Testamento Dios se preocupó de que su pueblo velara por los pobres menesterosos y necesitados. (Ver Éxodo 23:10-11; Deuteronomio 15:7-11). También, Jesús en el Nuevo Testamento (ver Mateo 6:2-4; Juan 13:29). Asimismo, la iglesia tomo un rol en tiempo apostólico, y Pablo y sus compañeros, enseñaron en las diversas iglesias, socorrer a los necesitados de Judea que pasaban por hambre y necesidad.
Desarrollo: Fuera de Jerusalén la obra evangélica comenzó a extenderse a causa de la muerte de Esteban, los esparcidos llegaron hasta Chipre y   Antioquia de Siria, donde en esta última ciudad anunciaron el evangelio a los griegos, desarrollándose la obra en forma considerable, llamándose por primera vez allí cristianos. Por esos días, se levantó un profeta llamado Agabo, quien tomado por El Espíritu comenzó a declarar que “vendría una gran hambre en toda la tierra habitada, la cual sucedió en tiempo del Emperador Claudio. Entonces, los discípulos, determinaron enviar socorro conforme a lo que tenían, a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. (Hechos 11:27-30) Esto ocurre en el año 44 d.C. Ya estaba en el corazón del apóstol socorrer a los santos de Jerusalén. 
En el año 49, cuando fue el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), habiendo subido Pablo y Bernabé (representando a los gentiles de Antioquia), se juntaron con los apóstoles y los ancianos para resolver asuntos de orden doctrinal, quedando estos resueltos; no echando cargas a los gentiles, con ritos acerca de la ley, pero, se les “pidió que se acordasen de los pobres; lo cual también procure con diligencia hacer” Dijo Pablo (Gálatas 2:10).
Ahora bien, una de las metas del apóstol Pablo en su tercer viaje misionero fue, recolectar dinero para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén (ver Romanos 15:26), recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos (aquí, sin duda ordenó a las iglesia acerca de los aportes voluntarios para los que están en Judea)  (Hechos 18:22-23), llego a Éfeso (Hechos 18:24) desde donde escribe esta epístola. El capítulo 16 de esta lección comienza dando instrucciones acerca de esta colecta: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia” (v.1).
¿De qué manera debía hacerse? “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (v.2a), aquí encontramos que los cristianos primitivos se juntaban el día Domingo, ya no consideraban el sábado o séptimo día como una observancia obligatoria. Jesús mismo resucito el primer día de la semana, el día de Pentecostés fue el primer día de la semana, también en este día los discípulos se reunían para partir el pan (ver Hechos 20:7). Ahora se les pide a los corintios que el domingo, “cada uno de vosotros”, no a nivel familiar sino individual “aparte algo, según haya sido prosperado guardándolo” (de acuerdo a sus ingresos), no sea que cuando llegue el momento se hubiese gastado el dinero de la semana. La intención era que cuando llegase la comitiva “no se recojan ofrendas”. Pablo deseaba que fuese con acción de gracia y ofrenda preparada con anticipación con temor de Dios.
“Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designados por carta, a estos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén” (v.3). Pablo actúa con transparencia y cautela, no toma la decisión solo, sino que, les pide a los hermanos que ello busquen a cristianos de confianza para llevar este donativo y una vez que él llegue, estaría dispuesto a darles cartas de recomendación, como vemos aquí, hay una mezcla de autoridad apostólica y autoridad congregacional. Es recomendable cuando haya dinero de por medio, se tomen todas las providencias para evitar prejuicios.
Si se decidía, que estaba bien que el apóstol también fuese, entonces los hermanos locales le acompañarían. Miremos atentamente que dice “irán conmigo” (v.4), y no iré con ellos. Tal vez una alusión a su autoridad como apóstol.
Conclusión: La iglesia de los gentiles se sentía deudora, pues ellos han sido participantes, de los bienes espirituales, e instruidos por el apóstol Pablo, les invita a participar de esta bendición, como es compartir de sus recursos para los necesitado que hay en Judea. Del mismo modo, la iglesia de hoy, debe estar atenta a socorrer a nuestros hermanos en la común fe, ya que Jesús dijo: “siempre habrá pobre en medio de vosotros” en quien podamos hacer misericordia. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos mayormente a los de la familia de la fe. (Gálatas 6:10)

viernes, 5 de julio de 2019

La transformación del creyente

Lección: 1° Corintios 15: 51- 58
Texto: 1° Tesalonicenses 4: 17

Introducción: En este tema de la resurrección, hemos visto que se siembra cuerpo animal (o natural) y resucitará cuerpo espiritual, por el poder con que Dios puede realizar todas cosas. Además el apóstol inspirado por el Espíritu Santo escribe que es imposible que este cuerpo (humano, animal, mortal) hecho para esta tierra, pueda “heredar el reino de Dios”, no está preparado para ello. Todo creyente que haya dormido en los brazos del Señor (nacido de nuevo, a la vida espiritual al aceptar a Jesucristo como su salvador personal) cuando llegue el momento de la resurrección, “su cuerpo será semejante al cuerpo de la gloria suya”. Pero, ¿Qué pasará con los creyentes vivos en ese momento? Es el tema que nos compete en esta lección.
Desarrollo: Este misterio, es revelado ahora cuando se nos dice “He aquí, os digo un misterio. No todos dormiremos” (moriremos) (v.51a), es decir no todos los creyentes experimentarán la muerte. Algunos estarán vivos cuando el Señor regrese. Pero sea que hayamos muertos o sigamos vivos todos “seremos transformados”.
Este cambio será instantáneamente “en un abrir y cerrar de ojos “(v.52a). Ilustración apropiada para la transformación súbita del creyente en el rapto de la iglesia. La señal para este acontecimiento redentor será el sonido de una trompeta. “La final trompeta”, es la misma trompeta de Dios de la cual habla 1 Tesalonicenses 4:16 y anuncia el glorioso momento cuando el Señor Jesucristo arrebatará la iglesia. Este sonido convoca a la iglesia con su Salvador.
En el versículo 53 nos da a entender que cuando “esto corruptible se vista de incorrupción” se refiere a aquellos cuyos cuerpos que volvieron al polvo de la tierra, se vestirán de incorrupción; “y esto mortal” se refiere a aquellos que siguen vivos en el cuerpo pero sujetos a la muerte, se vestirán de inmortalidad. Cuando venga esta transformación y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, se cumplirá lo escrito por el profeta Isaías “Destruirá la muerte para siempre” (Isaías 25:8) El apóstol, toma las palabras de la versión de Los 70 (traducción griega, idioma que se usaba en el primer siglo) “Sorbida es la muerte en victoria” (v.54b) (queriendo decir; “la victoria de la resurrección se ha tragado el poder de la muerte).
Citando a Oseas 13:14 dice “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? (es una burla a la muerte como si fuera una abeja, cuya lanceta o aguijón ha sido extirpado) ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (v.55). Como si dijese, “hasta ahora hemos sido tus prisioneros, pero ahora se ha abierto de par en par las puertas de la cárcel y hemos quedado libres, se acabó tu dominio, se acabaron tus victorias “(por la muerte de Jesús).
“Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley” (v.56). El pecado es presentado aquí como un escorpión que presta su veneno a la muerte (ver Romanos 6:23). La muerte sin el pecado es ganancia (Filipenses 1:21,23). La Muerte no tendría aguijón para nadie, excepto por causa del pecado. Es la conciencia de pecados no confesados y no perdonados lo que da miedo a la muerte. Si sabemos que nuestros pecados han sido perdonados, podemos hacer frente a la muerte con confianza. Más si alguno tiene pecados en la conciencia, la muerte es algo terrible; el comienzo del castigo eterno. “Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (v.57) ¡Sí! Dios nos da la victoria, precisamente mediante el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario (Gálatas 3:13), allí quedó desarmada la muerte cuando su aguijón le fue quitado y su poderío quedo nulo para los que duermen en el Señor. Como también al decir “nos da” (y no “nos dio”), se da a entender que participamos ya de esa victoria ahora, y a diario.
Conclusión: Al concluir este capítulo de la resurrección Pablo hace un llamado triple a “sus amados hermanos” Primero, a “Estar firmes” en las verdades de la fe que aprendieron del apóstol, y en las normas de conductas que caracterizan a los que ha de seguir las pisadas de o huellas del Señor. Segundo, a ser “Constantes”, de forma que ninguna doctrina extraña pueda desviarles del verdadero camino y de la gloriosa esperanza en la resurrección. Al despertar con un cuerpo incorruptible e inmortal. Nada debe apartar a los creyentes de ser removidos de esta esperanza del Evangelio triunfante (ver Colosenses 1:23). Esta esperanza debe ser el ancla de nuestra fe (Hebreos 6:19) Finalmente, “Creciendo en la obra del Señor siempre” A no conformarnos, sino siendo transformados en nuestro pensamiento en el día a día (Hebreos 12:2). Sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano (v.58b)..

lunes, 24 de junio de 2019

Esperando la imagen del celestial

Lección: 1° Corintios 15:45-50
Texto: 1° Juan 3:2

Introducción: El cuerpo humano actual, aun el del creyente más espiritual, es un cuerpo adaptado a las condiciones de la vida presente, responde a los instintos, reflejos y reacciones de la vida natural. Cuando el creyente duerma o muera en el Señor, resucitará con un cuerpo espiritual. Ahora es el cuerpo el que se conserva o continúa en la resurrección. Es una clase de cuerpo cuando muere (un cuerpo natural), y será resucitado como un cuerpo, pero espiritual, controlado por el espíritu, pero todavía un cuerpo. El primero está ajustado a la vida aquí en la tierra, el segundo será idóneo para la vida del cielo. Será el instrumento perfecto de la vida celestial, como el cuerpo animal es el órgano de la vida terrenal.

Desarrollo: Recordemos que hay cuerpo animal y cuerpo espiritual. Pablo, lo ilustra con la comparación entre el Primer Adán y el postrer Adán, las dos únicas cabezas de la humanidad, y apela el apóstol a las Escrituras en especial a Génesis 2:7, donde leemos “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser (alma) viviente”. Alma viviente quiere decir “dotado de vida”. Sin vitalidad o principio vital, la materia permanece inerte. Es el Creador, sin embargo, quien convierte lo inerte en algo viviente. Este habría podido seguir viviendo indefinidamente sino hubiese transgredido el mandamiento divino de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, por causa del pecado trajo muerte. El postrer Adán (Cristo), el “espíritu vivificante” es dador de vida, de vida eterna “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21; ver también Juan 6:33, 39,40; Colosenses 3:4).
Podemos decir, que como descendientes de Adán somos hechos como él, almas vivientes que habitan en cuerpos mortales, y que llevan la imagen de su padre terrenal. Pero como seguidores de Cristo, vamos a ser revestidos de cuerpos inmortales y llevaremos la imagen de Cristo nuestro Señor. (El Adán Vivificante)
En el versículo 46 dice “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual”. Pablo desea poner en claro que, aunque Cristo ya existía antes del tiempo y antes que existiese hombre alguno, en el orden de la creación entramos primero en lo natural o animal, solamente después de eso es cuando entramos en lo espiritual, es decir, recibimos primero cuerpos naturales y luego en la resurrección recibiremos cuerpos espirituales.
En los versículos 47 al 49 Pablo hace una comparación entre ambos. El primer hombre Adán es representativo de todo lo caído, no tan solo es hecho de tierra sino que también sus valores son terrenales. El segundo Adán (Jesús), es el hombre representativo de todo lo redentor, es de los cielos. Todas sus acciones y valores reflejan los valores y acciones divinas. ¿Qué hombre procede del cielo? Seguramente el apóstol pensaba (cuando escribió esta carta) en el pasaje de Daniel 7:13 “Miraba yo en la visión de noche y he aquí con la nube del cielo uno como hijo de hombre”. Pablo ciertamente identificó a este como Jesús, el que ha de venir, habiendo cumplido la obediencia total a Dios. En el pecado todos han seguido al hombre terrenal. En la resurrección todos los creyentes llevaremos la imagen del “hombre celestial” Jesús (ver Romanos8:29; 2 Corintios 3:18).
En el v.50, el apóstol pasa al tema de la transformación que tendrá lugar en el cuerpo de los creyentes, tanto de los vivos como de los muertos, cuando el Señor vuelva. Introduce sus observaciones con la declaración de que “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”. Carne y sangre, estas dos palabras son de uso semítico y siempre aluden a “personas vivientes”, con esta idea Pablo les dice a los corintios “hombres vivientes no pueden heredar el reino de Dios”, su cuerpo no es idóneo para el hogar celestial. También, es cierto que “la corrupción no heredara la incorrupción”. La palabra “corrupción” es en sí un eufemismo (palabra o expresión más suave o decorosa que sustituye otra considerada de mal gusto) por “cadáveres en descomposición”. El apóstol dice que estos tampoco pueden ver la incorrupción; ninguno de los 2 estados (vivos o muertos) podrán esperar la resurrección tal como están, hace falta para ello una transformación (ver Filipenses 3:20-21).
  
Conclusión: En Génesis 1:26 encontramos lo que Dios dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree…”. La caída del Hombre en pecado distorsionó la imagen y semejanza de Dios en el hombre. En Génesis 5:3 dice: “Y Vivió Adán ciento treinta años y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set”. Ahora la descendencia de Adán ya no conservaba la imagen y semejanza de Dios, sino la imagen y semejanza de Adán. Por lo tanto la imagen y semejanza de Dios quedo distorsionada por el pecado. Cuando el pecador nace de nuevo como resultado de recibir a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo comienza una obra maravillosa de conformar al hombre a imagen de Cristo. Cuando por fin se manifieste Cristo en su gloria, el hombre volverá a tener la imagen y semejanza de Dios como Adán antes de la caída. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3:2)

domingo, 16 de junio de 2019

Resucitados con un nuevo cuerpo

Lección: 1° Corintios 15:35-44
Texto: Juan 12:24

Introducción: Hasta ahora, entre otras cosas, Pablo plantea que Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho (v.20), y debido a que si Cristo resucitó, también nosotros seremos vivificados. Ahora la pregunta seria, ¿Cómo serán los muertos resucitados? Eso es lo que Pablo, guiado por el Espíritu Santo, contestará en parte en esta lección.

Desarrollo: Pablo anticipa dos cuestiones que inevitablemente se suscitaría en la mente de aquellos que pusiesen en duda la resurrección corporal. “¿Cómo resucitaran los muertos?”, (v.35a), es una, y la segunda “¿Con qué cuerpo vendrán?” (v.35b). La primera pregunta tiene respuesta en el v.36 “Necio, lo que tu siembras no se vivifica, si no muere antes”. Pablo no describe el método que usa Dios, en cambio emplea una ilustración universal de la naturaleza, para explicar la continuidad de la vida. Una semilla que se planta en la tierra muere, porque al descomponerse deja de existir en su forma de semilla, pero de la misma ya muerta, brota la vida (Juan 12:24). En la segunda pregunta el apóstol explica que cuando siembra una semilla, “lo que siembra no es el cuerpo que ha de salir” (v.37a), es decir, no es la planta que ha de crecer al final, sino “el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano” (v.37b). ¿Qué conclusión sacamos de esto?, ¿es la planta lo mismo que la semilla?, la respuesta es no. La planta no es lo mismo que la semilla, sin embargo, sí existe una relación muy vital entre ambas cosas. Sin la semilla no habría planta.  Además, la planta deriva sus rasgos de la semilla. Así es en la resurrección (ver Mateo 17:2-3 Pedro y los hijos de Zebedeo reconocen a los 2 personajes en el monte de la transfiguración)
“Pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo” (v.38). Dios produce un cuerpo según la semilla que fue sembrada. Es grande el misterio de la vida, en realidad es mayor que el misterio de la muerte, así que el pequeño grano que se forma en la planta es como el que se había sembrado, no idéntico, pero ciertamente muy similar. De la misma manera como Dios da un cuerpo nuevo a la planta que surge de la semilla muerta, él puede dar un cuerpo resucitado a la persona que muere.
Así como existen cuerpos y formas bastante diferentes en el universo creado por Dios, que están adaptados para muchas variedades de existencia. Como por ejemplo; los cuerpos de carne, la de nosotros los seres humanos, la de los animales, peces y aves, con diferente finalidad y propósito. También, los cuerpos celestiales (con toda probabilidad los astros, como se ve por el v.41) Por último, los cuerpos terrenales. Y así como hay diferencia entre el esplendor de los unos y los otros (entre celestiales y los asociados a la tierra). Así hay diferencias entre el cuerpo del creyente ahora y el que tendrá después de la muerte. Incluso argumenta Pablo, que el sol y la luna son diferentes en esplendor o gloria y entre una estrella y otra (v.41).  “Así también es la resurrección de los muertos” (v.42a). Con esta frase da Pablo a entender, no precisamente que los resucitados se distingan unos de otros por el resplandor (aunque pudiese ser verdad, recuerde las recompensas en el Tribunal de Cristo), sino que, así también, el cuerpo resucitado será diferente del que se desintegro, aunque la persona sea siempre la misma. Enseguida pasa a detallar 4 propiedades en que el cuerpo resucitado se distingue del que es enterrado:
a).- Se siembra en corrupción resucita en incorrupción (v.42b). (Ver v.54; Filipenses 3:20) Ahora estamos sujetos a la enfermedad al deterioro y la muerte, al despertar a la nueva vida, será con un cuerpo incorruptible y glorioso.
b).- Se siembra en deshonra, resucitara en gloria (v43.a) No habrá más vergüenza por el pecado (deshonra), en cambio el cuerpo resucitado, será semejante al cuerpo de la gloria suya (Filipenses 3:21)
c).- Se siembra en debilidad, resucitara en poder (v.43b). Nada tan débil como un cadáver si vida, sin movimiento, en cambio el cuerpo resucitado tendrá poderes que en la actualidad no tiene (ver Juan 20:26)
d).- Se siembra cuerpo animal (adaptado para esta vida en la tierra), resucitará cuerpo espiritual (v.44ª), idóneo para la vida del cielo.


Conclusión: ¡Que amor tan grande el del Hijo de Dios!, si grandioso amor, al dejar su gloria y revestirse de humanidad, y someter su carne a la perfección, para ser en todo parecido a nosotros, pero, sin pecado, y posteriormente entregarse, a la humillación, vituperio, tormento y muerte. Su muerte traería vida al ser glorificado, exaltado, y cuando se acercó el tiempo dijo: “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae a tierra y muere queda solo; pero, si muere lleva mucho fruto. Al morir, morimos con él, al resucitar resucitamos con él, y estamos en espera de aquello, para ser semejantes a él. Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas (Filipenses 3:20-21)

Malas asociaciones

Introducción: ¿De dónde sacaron sus ideas extrañas los cristianos de Corinto acerca de la resurrección?  Ideas que Pablo está corrigiendo en este capítulo, ¿Tendrían su fuente por asociarse con judíos que no aceptaban ni creían en la resurrección, como los saduceos?, o ¿por juntarse y compartir con cierta gente que tenían pensamientos filosóficos, conforme a su cultura, quienes tampoco aceptaban la resurrección? (Hechos 17:31-32). Estas juntas, más los falsos maestros, no solo afectaron algo tan importante como lo es la resurrección de los muertos, sino que también estas malas conversaciones podían corromper algo más.

Desarrollo: Dios, ha dispuesto que todas las cosas queden sujetas a los pies de Cristo, al dominio y autoridad de su Hijo Jesucristo, y cuando menciona “todas”, hace referencia a toda la creación menos al Padre, quien es él que ha entregado este dominio a su Hijo, y este lo honra sometiéndose a su voluntad (Mateo 28:18; Juan 5:26-27), y sirve a perfección. Una vez que todo esté en orden, habiendo entregado a Satanás a condenación eterna junto con sus seguidores (después de la rebelión del milenio, y el juicio del gran trono blanco) el paraíso es restaurado. La función mediadora (1 Timoteo 2:5) que el Hijo de Dios asumió para salvación de la humanidad, habrá cumplido su objetivo, pero, seguirá reinando pues su reino es eterno (Apocalipsis 11:15), desde su posición original y gloriosa dentro de la Trinidad, sujeto a Dios. Por fin Dios llega a ser “todo en todos” (v. 28), y los santos gozarán (gozaremos) de intima comunión con él (Apocalipsis 21:3).
En cuanto al versículo 29 que dice; “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? Es un versículo difícil de entender y hay muchas interpretaciones; tomaremos la que parece tener mayor asidero. Algunos creyentes fueron bautizados en nombre de otros que fallecieron sin ser bautizados. No sabemos nada más acerca de esta práctica, pero obviamente afirma una creencia en la resurrección. Pablo no aprobaba necesariamente el bautismo por los muertos, pero, lo usaba como ilustración para dar fuerza a su argumento de que la resurrección es una realidad.
El apóstol continua argumentando en favor de su tesis, mostrando lo absurdo que representaría la conducta de quienes sufren por Jesucristo, diciéndole a los corintios: ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? (v.30). Si no hubiera resurrección, ¿Por qué Pablo pone su vida en juego por el evangelio? La forma en que él vivió su vida con tal pasión, llevando el mensaje de la cruz, era la evidencia de la verdad de la resurrección (ver 2 Corintios 11:24-26).
La exposición de su vida no era una exageración cuando dice… “cada día muero” (v.31), preguntémonos  ¿Por qué estaría él dispuesto a hacer algo así, es decir, arriesgar su vida si no hubiera resurrección después de la muerte, ni recompensa y gozo eterno después de todo su dolor? (1 Pedro 1:3-4). Observemos cuando les dice “Si como hombre batalle en Éfeso contra fieras ¿Qué me aprovecha?” (v.32a), aludiendo a la turba enfurecida a la que Demetrio el platero incitó contra él y sus compañeros (Hechos 19:23 y siguientes; 2 Corintios 1: 8-10) Si no hubiese resurrección más valdría aprovechar esta vida al máximo disfrutando de los placeres, si hemos de morir como mueren los animales entonces “comamos y bebamos que mañana moriremos”. (v.32b). Pero, por cuanto hay resurrección, Pablo espera ese día glorioso para ser levantado con los demás creyentes.
Pablo termina esta porción con tres cosas: Primero, un llamado de atención. “No erréis, las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. (v.33), sin duda alguna, refiriéndose a los falsos maestros que habían entrado en la iglesia de Corinto y que negaban la resurrección. Segundo, con una exhortación; “Velad debidamente y no pequéis” (v.34a), se refiere al peligro de no apartarse de quienes traen enseñanzas engañosas.  Tercero, con un reproche; “porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo” (v.34b)
  
Conclusión: El verdadero creyente debe estar atento, pues no todos los que hablan de Dios en realidad lo son. En Corinto habían entrado en la iglesia falsos maestros que negaban la resurrección, por lo que no era recomendable asociarse con los tales, pues sus malas enseñanzas podían corromper las verdades del evangelio ya predicado.  La recomendación es “velad debidamente”. Del mismo modo hoy debemos estar atentos con quien nos relacionamos en el mundo secular, evitando malas conversaciones que, pueden corromper las sanas enseñanzas y el rico legado de quienes nos antecedieron, y que Pablo destaca a través de un refrán popular que cuatro siglos antes lo dio a conocer el poeta griego Menandro “Las malas compañías (conversaciones) corrompen las buenas costumbres”.

Lección: 1° Corintios 15:27-34
Texto: 1° Timoteo 1:4

lunes, 3 de junio de 2019

Orden en la resurrección.

Lección: 1° Corintios 15:20-26
Texto: Hebreos 2:14

Introducción: Por Adán se introdujo el pecado y la muerte en el mundo, pero, por la muerte de Jesús, llego la vida perdurable, de tal modo que con su sacrificio todo volverá a ser como al comienzo. De esta manera en el plan de Dios, cuando él levanta a su Hijo de la tumba, da un paso muy importante para la restauración de todas las cosas. La resurrección de Jesús es el comienzo de la destrucción de Satanás, sus huestes y toda potestad, pero, esto tiene su orden en los que veremos en la siguiente lección. 

Desarrollo: En el comienzo de este capítulo Pablo establece la certeza de la resurrección de nuestro Salvador (v.1-11), como también refuta a los que negaban la resurrección de los muertos (v.12-19) y lo hace basándose precisamente en la realidad histórica de la resurrección del Señor. Aquí el simplemente establece el hecho. “Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos”; (v.20), y agrega “primicias de los que durmieron es hecho”, Primicia (gr. aparche), esta palabra es usada para la ofrenda de las primicias, y en el uso secular, la palabra era usada para una cuota de entrada (garantía). Jesús, fue “las primicias” de nuestra resurrección en ambos sentidos. En el Antiguo Testamento, la ofrenda de las primicias traía una gavilla de grano para representar y anticipar el resto de la cosecha (Levítico 23:9-14). La resurrección de Jesús, representa nuestra resurrección, porque “si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección (Romanos 6:5) La resurrección de Cristo, también anticipa la nuestra, porque seremos levantados con un cuerpo como el de él. (1 Tesalonicenses 4:14).
En las primicias ofrecidas a Dios, a los judíos se les aseguraba la bendición de Dios en toda la cosecha, por lo tanto, por medio de la resurrección de Cristo, nuestra resurrección esta “asegurada” o “garantizada”.
Fue por un hombre que entro por primera vez la muerte en el mundo, este hombre fue Adán. Por su pecado vino la muerte sobre todos los hombres (Romanos 5:12), también, por un hombre (Jesús) vino la resurrección de los muertos (Juan 11:25). Por ser descendencia de la primera cabeza humana, todos morimos en la muerte de Adán, como todos pecamos por el pecado de Adán. Por nuestra unión por la fe en la segunda cabeza (Cristo), todos los que nos unimos a él, somos vivificados con él; vale decir, al grupo de los que están en Adán pertenecemos por nacimiento (todos), al de los que están en Cristo no se pertenece por naturaleza, sino por gracia, y no se aplica a todos (universalmente), sino solo a los que creen (Efesios 2:8).
Ahora, Pablo establece cierto orden en la resurrección (la primera resurrección) de los que durmieron en Cristo;
a).- Cristo, Las primicias, al considerar que las primicias de la cosecha no solo era una espiga, sino un manojo, es muy probable que Pablo se refiera también a los que resucitaron con Cristo (Mateo 27:52-53) y posteriormente subieron junto con el cómo haciéndole escolta (ver Efesios 4:8)
b).- Luego, los que son de Cristo, en su venida, esto incluye a todos los que son resucitados en el arrebatamiento o rapto (1 Tesalonicenses 4:13-18)
c).- La resurrección premilenial, los que murieron durante la gran tribulación, los cuales según Apocalipsis 7:9 y siguientes, forman una multitud innumerables (mientras la iglesia estaba en el cielo), resucitan para entrar al milenio. Ver Apocalipsis 20:4, y es probable que aquí entren los santos del Antiguo Testamento (Daniel 12:2).
Se cree que el término “luego el fin”, se refiere al final del reinado milenial, cuando el haya abatido a todos sus enemigo, si, “porque preciso es que el reine hasta haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (v.25).
Después del milenio, Satanás es suelto de su prisión, para probar a los mortales, a los cuales engaña y prepara un numeroso ejército para pelear contra la iglesia y la santa ciudad (Apocalipsis 20:7-8). Dios destruye con fuego a los ejércitos de Satanás (Apocalipsis 20:9)
Queda un grupo aún, son los muertos sin Cristo “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección” (Apocalipsis 20: 5). Por lo que vemos, hay dos resurrecciones una para vida y otra para condenación (Juan 5:29; Daniel 12:2; Hechos 24:15) Estos últimos, los muertos sin Cristo serán levantados para presentarse al juicio del Gran Trono Blanco. “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en el, delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi los muertos grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entrego los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos” (Apocalipsis 20:11-13).  Ahora bien, el postrer enemigo que será destruido es la muerte (Apocalipsis 20:14-15), entregando el reino al Dios y padre, habiendo suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia (v.24).

Conclusión: Con la muerte de Jesús en el monte Calvario y su posterior resurrección, él aseguró a los creyentes en su nombre, la libertad de la esclavitud del pecado. Al quitar el obstáculo que impedía la buena relación del hombre con Dios, como lo fue y es el pecado (la paga del pecado es muerte), nada impide ahora que el hombre pueda ser restaurado como al principio, es decir, vida permanente. Por lo tanto la resurrección nos espera, sea que durmamos o estemos vivos cuando él venga. La disfrutaremos eternalmente y solo por gracia.

lunes, 27 de mayo de 2019

Consecuencias de negar la resurrección

Lección: 1° Corintios 15:12-19
Texto: Hechos 2:24

Introducción: Pablo en los primeros 11 versículos de este capítulo 15, habla de la resurrección de Cristo, en la cual se basan las buenas nuevas del evangelio que les fue predicado, que recibieron los corintios y perseveraban (v.1), y les recuerda que esto estaba escrito en el Antiguo Testamento, tanto su muerte, sepultura y resurrección (v.3-4), además, hay testigos presenciales (v.5-7), y por último su propia experiencia personal que tuvo camino a Damasco (v.8-9), todos hechos irrefutables que además,  predican también otros apóstoles como él. Son los primeros argumentos que presenta para afirmar la resurrección de los creyentes, cosa que algunos estaban negando.

Desarrollo: Los corintios creían en la resurrección de Jesús, pues era el centro de la predicación que ellos habían recibido y aceptado. ¿Porque entonces algunos dudaban de la resurrección de los muertos?, (v.12). Recordemos que los Corintios son griegos, y en su cultura tenían varias corrientes de pensamientos y filosofías, como: Los Epicúreos, los Estoicos (Hechos 17:18), el Gnosticismo, el dualismo Platónico; este último postulaba que el cuerpo humano está ligado a la materia, por lo tanto, es inherentemente malo, y el alma que es inmaterial, divina e inmortal, por lo tanto, es espiritual y buena, concibe al cuerpo como la cárcel del alma, imposible que pueda resucitar una vez que haya fallecida la persona. En cuanto a algunos judíos que componían la iglesia de Corinto, pueden haber sido influenciados por Saduceos, que no creen en la resurrección.
Pablo, muestra como la resurrección de Jesús no solo prueba su resurrección, sino que prueba el principio de resurrección. Y vemos las consecuencias que tendría el mensaje del evangelio, en el hipotético caso que no hubiese resurrección, como algunos pensaban. “Si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucito” (v.13); y he aquí las consecuencias:
1.- “Vana es entonces la predicación de los apóstoles” (v.14a), la predicación de ellos no tendría sustento, carente de toda realidad
2.- “Vana es también vuestra fe” (la de los corintios) (v.14b); no habría valor alguno en confiar en un mensaje que fuese falso o vacío.
3.- “Los apóstoles (y predicadores) serían falsos testigos” (v.15), porque habían testificado que Dios fue el que levanto a Cristo de entre los muertos, si Dios no lo había hecho, entonces los apóstoles habían estado dando falso testimonio de un Dios poderoso (Refutación: Hechos 2:23-24, 32; 4:10; 13:28-31).
4.-“Si los muertos no resucitan” (v.16), (Si esto es imposible), entonces no puede haber excepciones a la misma. En cambio sí ha tenido lugar (como es el caso de Cristo) ya no puede ser considerada como un imposible.
5.-“ Si Cristo no resucito” (v.17), la fe de los creyentes es “vana”, vacía , sin poder, por lo tanto, no tendrían “perdón de pecados”, al rechazar la resurrección, no tendría ningún valor la obra redentora de Cristo, no habría regeneración. (Refutación: Hechos 5:30-32; Romanos 4:25)
6.-“Entonces también los que durmieron (muertos) en Cristo (recordemos que Pablo está hablando hipotéticamente) perecieron” (v.18), se han perdido para siempre. (Compare con Mateo 27:52-53: 1 Tesalonicenses 4:13-18).
7.- Si no hubiera resurrección, los cristianos “somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (v.19), ¿de qué les valdría a los apóstoles (y a los verdaderos creyentes) tantos sacrificios y padecimientos teniendo las esperanzas depositada en una falsedad?
Estas serían entre otras, las consecuencias si Cristo no hubiese resucitado. Pero, gracias sean dadas a Dios que la realidad es otra ¡Cristo Vive! porque se levantó de la sepultura.

Conclusión: Los acontecimientos que comenzaron a suceder, una vez que Jesús es crucificado, es el comienzo de algo insospechado para muchos: Las tinieblas que comenzaron al mediodía hasta las 3 de la tarde, además, lo que exclama el Maestro para que se cumpliese lo escrito, entregando su espíritu. Además, el velo del templo que se rasgó en dos de arriba abajo, los sepulcros que se abrieron y muchos de los santos que habían dormido se levantaron (Mateo 27:52), la guardia que custodiaba la tumba, petrificada ante la aparición de un ángel, que provocó un terremoto, removiendo la piedra del sepulcro y trayendo las noticias que Cristo había resucitado (abrió la tumba para viesen que estaba vacía). Las mujeres que llevan las noticias, las apariciones siguientes de Jesús marcan el comienzo de algo nuevo en la historia de la humanidad, se había consumado la deuda por causa de nuestro pecado, y ahora se ha abierto la puerta de entrada a la eternidad, y como él vive, nosotros también viviremos con él, cumpliéndose lo que había dicho “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque este muerto vivirá”.

lunes, 20 de mayo de 2019

La resurrección de Cristo

Lección: 1° Corintios 15:1-11
Texto: 2° Timoteo 2:8

Introducción: Aquí el apóstol establece, la certeza de la resurrección de nuestro Salvador. Lo hace basándose precisamente en la realidad histórica, de la resurrección del Señor y de su propio testimonio, de ese maravilloso día cuando Cristo le salió al camino, y transformó su vida por completo.

Desarrollo: V.1 El único tema que Pablo tenía en sus labios era el evangelio, el cual les había predicado a los corintios, y que ellos recibieron y perseveraban en él, pues no hay otro evangelio. No era ninguna enseñanza nueva o extraña, sino el “evangelio eterno” del cual Pablo dijo “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…” (Romanos 1:16)
V.2 Sin duda alguna, los corintios habían creído al evangelio completo que Pablo les había predicado, incluyendo la doctrina de la resurrección de Cristo, y por haber puesto ellos su fe habían sido salvos, y si retenían la palabra que Pablo les había predicado, era la confirmación de que su fe era genuina, y su salvación verdadera. Cuando una persona ha sido verdaderamente salvo y su fe en Cristo es genuina, se da a conocer porque cree y guarda la palabra de Dios y la práctica. De lo contrario, nunca fue salvo, y su fe no fue genuina, salvífica. No hay salvación en el nombre de Jesús, a no ser sobre la base de la fe en su muerte y en su resurrección.
V.3-4 “Porque primeramente os he enseñado…”En estos versículos el apóstol describe que es el evangelio y será muy provechoso para nosotros saber describir lo que significa el evangelio, pues muchos no saben describirlo o en que consiste, veamos: El evangelio es primeramente que “Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras”, el apóstol recalca que todo esto estuvo de acuerdo a las Escrituras del Antiguo Testamento (ver Isaías 53:5-12; Salmo 16:8-11; Oseas 6:2; Salmo 22:15; Zacarías 13:7; etc.), en esto consiste el evangelio no solo decir que la palabra significa “buenas nuevas”, sino, que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, esto es el Evangelio.
V.5-7 En estos versículos, el apóstol Pablo aparte de argumentar que en las Escrituras estaba escrito lo de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, también lo confirman aquellos a quienes Cristo se les presentó resucitado, que son testigo de primera mano. Tantos ojos, en tantos lugares y en diferentes tiempos daban testimonio fehaciente del gran milagro v.11 Eso es lo que todos los testigos habían atestiguado, y eso era lo que los propios corintios habían creído. Entre los testigos, enumera Pablo primeramente a Pedro (Lucas 24:34) a quien suele llamar Cefas, pues ese es el sobrenombre que le puso el Señor (Juan 1:42), después apareció a los doce (Lucas 24:36). “Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, pero algunos ya duermen”. De la aparición a Jacobo, el hermano del Señor (v.7), no sabemos nada más, y luego menciona otra aparición a los doce (Lucas 24:50).
V.8 “Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. En último lugar, menciona el apóstol la aparición que el Señor se dignó otorgarle a él, “como a un feto abortivo fue visto”, “con esto Pablo da a entender su indignidad personal, como alguien insignificante, sin vida propia.
V.9 Aquí Pablo da las razones por las cuales él se siente indigno de llamarse apóstol, primero, es que se siente y se ve muy pequeño entre los demás apóstoles, y en segundo lugar, porque persiguió la iglesia de Dios, aunque dice que lo hizo “por ignorancia, en incredulidad” (1 Timoteo 1:13), y señala el propósito de Dios al llamarlo: “Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna” (1 Timoteo 1:16). No hubo en Pablo ningún rasgo de orgullo, sino que se humilló delante de Cristo siempre, para que la gloria de Dios fuera manifestada en él.
V.10 “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy…”. Esta gracia no es la gracia de la salvación, sino la gracia del apostolado como lo señala en Romanos 1:5 “y por quién recibimos la gracia y el apostolado…”, esta gracia es el poder que Pablo había recibido como consecuencia del llamamiento de Dios, al ministerio apostólico, siempre como fruto del favor, de la benevolencia especial de Dios, este poder de Dios en Pablo no actuaba automáticamente, por sí solo, sino mediante la cooperación ardua, afanosa del apóstol. Por eso dice que dicha gracia en él “no cayó en el vacío”, sino, que halló respuesta plena en Pablo. Y para que nadie pensara que Pablo se atribuía a sí mismo la eficacia que su labor apostólica tenía, se apresura a especificar: “más no yo, (como si en mí mismo se originara ese poder), sino la gracia de Dios conmigo”. Nótese que no dice: “sino con la gracia de Dios”, sino que dice “sino la gracia de Dios conmigo”, es decir, “en unión con la gracia de Dios”. Pablo, estaba diciendo que la gracia poderosa de Dios era como la “despensa inagotable” de la que él sacaba constantemente fuerzas, para proseguir su trabajo.
V.11 “Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído”. Lo importante es que el evangelio de Jesucristo sea predicado, ya sea por él o por los otros apóstoles. No hay celos ni rivalidades.

Conclusión: Nuestra fe no está fundada en “fábulas artificiosa” o filosofías humanistas, sino en evidencias históricas, en testigos oculares, con nombres y lugares y fechas específicas. Ellos nos han testificado de la resurrección del Señor, por lo tanto, prediquemos con denuedo el evangelio de Jesucristo y no claudiquemos jamás. Finalmente, nosotros también somos testigos de que Cristo vive, pues él nos ha salvado y ha hecho una obra gloriosa en nuestro corazón, de la cual nadie nos puede contradecir.

lunes, 13 de mayo de 2019

Regulación de los dones espirituales

Lección: 1° Corintios 14:26-40
Texto: Colosenses 2:5

Introducción: En esta sección, el apóstol entra a regular el uso de los dones de lenguas y de profecía, para que haya orden en el desarrollo del culto, como también, que se pueda entender lo que allí se está realizando. Esto no atenta contra la espiritualidad del servicio como algún cristiano pueda creer, sino todo lo contrario, el Espíritu es orden y belleza y busca el crecimiento integral del cristiano.
Desarrollo: V.26 El apóstol, encabeza esta nueva sección con un ¿Qué hay, pues, hermanos? Como si dijese ¿que sacamos en limpio de lo que os he escrito? El culto que los corintios realizaban estaba compuesto de salmos, de doctrina, de lenguas, de revelación e interpretación, que hermoso lo que allí se realizaba, pero el consejo de Pablo es que todo aquello se realice para edificación del pueblo, para fortalecer la iglesia y no para vanidad propia. “Edificación” significa estimular la vida espiritual, la madurez y el carácter piadoso de los creyentes. Es una obra del Espíritu Santo mediante los dones espirituales.
V.27-28 En el uso de los dones espirituales, debe haber orden y equilibrio: el hablar en lenguas en un servicio no debería de exceder a más de tres hermanos, y debiera hacerse por turno, no todos a la vez, pues nos imaginamos que confusión habría sino fuera como Pablo les está señalando, y estas lenguas deberían de expresarse siempre y cuando fueran interpretadas, para que el pueblo pudiera entender lo que se está hablando. “Y si no hay interprete, calle en la iglesia…” así de claro, pero si podía hablar en lenguas en su oración privada.
 V.29-31 “Así mismo, los profetas…” ahora le toca el turno a los que profetizan y Pablo les da el mismo consejo que les dio a los que hablan en lenguas, que los profetas profeticen por turno y no más de tres en una reunión, los hermanos tienen que retirarse de la iglesia con un mensaje claro en sus mentes de que fue lo que el Señor les habló, “y los demás juzguen”. Debe evaluarse y pesarse cuidadosamente toda profecía, en cuanto a lo que se dice. Eso demuestra que la profecía en el Nuevo Testamento no era infalible y pudiera haber corrección. ¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia respecto a los mensajes proféticos? Debe examinarse toda profecía según la norma de la verdad bíblica, la recomendación bíblica es: “Amados, no creáis, a todo espíritu, sino probad los espíritu si son de Dios…” (1 Juan 4:1; 1 Pedro 2:1-2, etc.)
V.31 La finalidad de las profecías en la iglesia es para que los hermanos puedan “aprender, y ser exhortados” y nada más.
V.32-33 “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”, es decir, el hermano que profetiza debe tener el autocontrol de su espíritu y acciones, las actividades espirituales de los profetas están bajo el pleno control de los profetas. Ningún verdadero profeta puede exigir que se le oiga con el pretexto de que está bajo un poder sobre el que no tiene control. En otras palabras, el que ejerce el don del Espíritu no es una máquina, sino un ser racional con la facultad de controlar sus reflexiones y sus modos de expresarse.
V.34-35 Puede interpretarse estos versículos a la luz del versículo 35, en el sentido de prohibir a las mujeres que interrumpan el culto para hacer preguntas a sus maridos que podrían hacerse en casa. En el capítulo 11 de esta carta, Pablo da por sentado que las mujeres oran y profetizan en reuniones públicas. Lo que Pablo enseña y prohíbe es, que la mujer ejerza en una congregación ya organizada con sus respectivos pastores y predicadores el ministerio de la Palabra y ejercer autoridad sobre el varón. La hermana puede dar palabra de instrucción en las reuniones de mujeres, así como en la Escuela Dominical y en comunidades de tipo misional y en otras actividades similares. La mujer tiene un amplio campo en la viña del Señor donde puede trabajar y desarrollarse ampliamente.
V.36 ¿A caso ha salido de vosotros la Palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Otra versión dice: “¿O es que pensáis que la palabra de Dios tuvo su origen en vosotros, o que vosotros sois los únicos que la habéis recibido? Como que dijese irónicamente: “¡Quizá vosotros sois los únicos que conocéis a fondo las Escrituras! ¡Tal vez sois vosotros los que tenéis la exclusiva del Espíritu Santo! Que esta era la intención de la pregunta de Pablo se ve por el versículo 37.
V.37 “Si alguno se cree profeta o espiritual…” que cree tener conexión directa con el Espíritu Santo, que se dé perfecta cuenta, en las cosas que os escribo, que son mandamientos del Señor, es decir, que si alguno de los corintios se creía espiritual, debería de reconocer que lo que Pablo les ha escrito son mandamientos del Señor y no antojos de Pablo y por lo tanto solo cabe la obediencia.
V.38) “Más el que ignora, ignore”. Otra versión dice; “Si alguno se hace el ignorante, él también será ignorado” Es como si Pablo hubiere escrito “Sino reconoce en mi precepto la autoridad de Dios en esto, no se revela él como espiritual y yo no lo reconozco como tal.
V.39-40 Con este doble mandato concluye Pablo este estudio de la profecía y de las lenguas. Si los corintios se niegan a reconocer que las instrucciones del apóstol son “mandamientos del Señor”, entonces demuestran que no son ni profetas ni el pueblo del Espíritu. Pablo exhorta a la iglesia a “procurar profetizar y no impedir el hablar en lenguas” “pero hágase todo decentemente y con orden”, de una manera decorosa y ordenada. Nuestra adoración que damos a Dios en nuestras reuniones, deben ser hechas con reverencia y temor, y no convertirla en un show pirotécnico para allegar gente al templo, pero que no se convertirán por eso al Señor.
Conclusión: Cuan necesaria es la instrucción y el consejo para el desarrollo y la madurez de la iglesia, y para el buen uso de los dones espirituales, de tal manera que todos sean edificados. Hoy tenemos la Biblia, por medio de la cual, el Señor nos instruye y nos corrige para nuestro bien y crecimiento espiritual, y si decimos que somos espirituales, debemos aceptar la Palabra de Dios como nuestra regla y guía y obedecerla.