lunes, 22 de abril de 2019

Superioridad de la profecía sobre las lenguas

Lección: 1° Corintios 14:1-12
Texto: 1° Corintios 14:26
Domingo 28 de Abril

Introducción: En esta lección, el apóstol muestra la superioridad de la profecía sobre el hablar en lenguas, ya que estas son inentendible, y las profecías son dicha en el idioma por todos entendidas, y por lo tanto, la iglesia es edificada, que era el fin que perseguía Pablo. Esto no debió haber cabido muy bien a los corintios, ya que estos daban mucha relevancia al don de lenguas. Examinemos pues esta porción del capítulo.
Desarrollo: V.1 Aquí Pablo conecta el último versículo del capítulo anterior exhortando a la iglesia a “seguid el amor” a perseguirlo, lo que nos da a entender de que el ejercicio es algo que ha de procurarse con persistencia y continuidad, como algo que se acaba de completar. Luego, Pablo pasa a invitar a los corintios, a procurad tener los dones espirituales, “pero sobre todo que profeticéis”, dando así mayor valor a este don.
V.2-3 En estos versículos Pablo da las razones de porque él considera el don de profecía por sobre el don de lenguas: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios, pues nadie le entiende…”, es decir el hermano se edifica así mismo, su espíritu está en comunión con Dios, alaba a Dios con su espíritu, pero el entendimiento de la congregación queda sin fruto, pues no entiende que está diciendo, mientras que el que profetiza “habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”, esta es la bendición que produce a la iglesia el don de profecía. Este don de profecía no era para predecir el futuro, sino, para fortalecer la fe, la vida espiritual y la determinación del creyente de seguir fiel a Cristo y a sus enseñanzas.
V.4 En este versículo Pablo reafirma lo anteriormente señalado que “el que habla en lengua a sí mismo se edifica”. El hablar en lenguas sin interpretación, edifica al que habla, porque lo pone en comunión directa con Dios por el Espíritu, sin valerse del entendimiento. “Pero el que profetiza edifica la iglesia”, es decir, comunica un mensaje entendido por todos.

V.5 “…Mayor es el que profetiza, que el que habla en lenguas…”, mayor es el que profetiza, es decir, en cuanto a que se entiende lo que habla, edifica a los oyentes, y el que habla en lenguas no se da a entender a los oyentes salvo que su lengua sea interpretada “para que la iglesia reciba edificación”.
V.6 Pablo, fundamenta aquí lo que acaba de indicar diciendo que, si él fuera a la iglesia a predicarles en lenguas, la iglesia no aprovecharía nada, sin embargo, si les predicara con revelación, con ciencia o con profecía o doctrina, la iglesia si aprovecharía por cuanto su entendimiento sería edificado y crecerían espiritualmente.
V.7-8 La flauta, la cítara o la trompeta si no dieren sonido claro, es decir, cada sonido que se tocan con ellas señalan o indican alguna acción a realizar, más si su sonido es incierto, no se sabría qué hacer, crearían confusión. Así los que hablan en lenguas, deben pedirle a Dios la interpretación de lo que dicen, para la edificación de los demás.
V.9 El que habla en lenguas sin ser interpretadas, es como “hablar al aire”, es decir, en vano, es como que conversaran dos personas en distintos idiomas, en la que ninguno de los dos entiende ni una sola palabra del idioma del otro.
V.10-11 Todo idioma en el mundo tiene como finalidad comunicar una idea, un pensamiento, etc., no carecen de significado para aquel que habla el mismo idioma, entiende lo que se le dice u oye. Por lo tanto, no hemos de ignorar o menospreciar el valor de las palabras o sus significados, pues por ello entendemos lo que se nos dice.
V.12 Desear tener dones espirituales no es malo, pero hay que tener en cuenta que deben ser usados para edificación de la iglesia. Pablo, no pierde de vista el objetivo de toda la carta, que es la edificación de la iglesia, es decir, su crecimiento y su madurez espiritual. Esto se logra con dones que expresen claramente al oído del oyente la doctrina y enseñanza de la voluntad de Dios.
Conclusión: Pareciera que Pablo menospreciara el don de lenguas, pero por el contrario, él da gracias a Dios que habla lenguas más que todos ellos (v.18), pero lo que él busca no es la espectacularidad, sino que, la iglesia reciba una enseñanza de Dios, y que les quede bien claro en sus mentes, y es lo que así mismo todo enseñador debe buscar, que sus oyentes oigan con claridad el mensaje de la Palabra de Dios, y no se retiren del servicio sin saber qué fue lo que el predicador quiso decir.

El amor permanecerá eternamente

Lección: 1 Corintios 13:8-13
Texto: Colosenses 3:14
Domingo 21 de abril 2019
INTRODUCCIÓN: Todas las cosas que necesitamos para vivir en esta tierra, como también todo don y talento recibidos de parte de Dios, pasarán, porque solo son necesarios para esta vida, pero hay algo que sí permanecerá eternamente y eso es el amor ¿por qué?, porque Dios es amor y es eterno, y es el amor de Dios el cual disfrutaremos por siempre, el amor es el mayor.
DESARROLLO: V.8 “El amor nunca deja de ser”, es decir, nunca acaba. La razón ya la entregué anteriormente, y la repetiré otra vez, porque Dios es amor y Dios es eterno, por eso el amor permanecerá eternamente, y es por eso que el apóstol nos manda a tenerlo y ser lleno de él. No así los dones, por muy excelsos que sean, se acabarán, porque solo son necesarios para esta vida, en el cielo no vamos a necesitar de profecías ni de lenguas ni de ciencia, porque vamos a ver a Cristo cara a cara (1 Juan 3:2)
V.9 “Porque en parte conocemos y en parte profetizamos”, el conocimiento actual que ahora poseemos de las cosas espirituales es muy pálido, nuestro conocimiento es ahora parcial, conocemos en parte, no porque conozcamos solo una parte, sino, porque lo que conocemos, lo sabemos todavía imperfectamente, mientras que en parte profetizamos, es decir, el don de profecía solo parcialmente nos da un atisbo de la verdad oculta en el misterio, recibe de Dios un parcial atisbo de la verdad.
V.10 “Más cuando venga lo perfecto…”. Esta es una referencia a la segunda venida de Cristo, cuando estemos en la presencia del Señor no habrá necesidad de estos dones. El conocimiento actual que ahora tenemos de las cosas espirituales palidecerá ante la venida de lo perfecto. Cuando estemos con Cristo en su gloria entonces todo nos será revelado.
V.11 “Cuando yo era niño, hablaba como niño…” Pablo ilustra lo anteriormente señalado con una comparación tomada de la vida humana, cuando se es niño se tienen nociones muy confusas acerca de las cosas, y de acuerdo a sus nociones se expresan y razonan también confusamente, sin tino ni precisión. Pero al hacerse adultos, abandonan con toda naturalidad dichas nociones y se ríen de ellas, yo entiendo que seremos completamente adultos y maduros, es decir, con pleno conocimientos de las cosas espirituales cuando estemos definitivamente en la presencia del Señor.
V.12 “Ahora vemos por espejo, oscuramente, más entonces veremos cara a cara…” sin duda que esto se refiere también a la segunda venida de Cristo, donde la plena luz de la revelación de Dios, iluminará nuestro entendimiento. Hoy vemos como por un espejo, es decir, indirectamente las cosas espirituales en esta vida, y aun oscuramente las observamos. Pero, llegará el día en que veremos a Cristo “cara a cara”, que bendición más sin igual nos espera. En la vida presente, nuestro conocimiento de Dios y de las cosas celestiales es imperfecto, pero cuando seamos trasladados a su presencia, nuestro conocimiento será claro como el resplandor del sol. Pasaremos de la oscuridad a la luz, de las nubes al claro resplandor del mismo Dios.
V.13 “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. La fe dará paso a la visión y la esperanza a la posesión. En vista de la importancia que los corintios daban a los dones espectaculares, Pablo les dice: “las cosas realmente importantes no son lenguas y cosas por el estilo, sino fe, esperanza y amor. Y no hay nada tan grande como el amor. Lo más importantes hoy para Dios son, los que le dan importancia a la piedad interna y al amor a Dios. El amor que Dios ha derramado en el corazón de los creyentes por medio del Espíritu Santo, es siempre más excelente que la fe, la esperanza o cualquier otra cosa. (Romanos 5:5)
CONCLUSIÓN: Las virtudes de la fe, la esperanza y el amor son necesarias en estos tiempos, pero, en el tiempo por venir, la fe será reemplazada por el ver (2 Corintios 5:7), y la esperanza se convertirá en experiencia (Romanos 8:24). Solo el amor es eterno, porque Dios es amor. Por lo tanto, sigamos al amor que es seguir a Cristo. El amar nos hace parecernos a Cristo, nada nos hace más parecido a Cristo que el amar. Juan nos dice: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:18).

miércoles, 10 de abril de 2019

La supremacía del amor sobre los dones

Lección: 1 Corintios 13:1-7
Texto: 1 Corintios 16:14
Domingo 14 de abril 2019
INTRODUCCIÓN: El camino aún más excelente al que Pablo se refería en la lección pasada, es el amor, pero el amor de Dios, el cual está por sobre todo don espiritual, y ese amor, el apóstol lo va a describir en esta lección tan hermosa. Haremos bien en prestarle mucha atención, porque sin este amor no podremos agradar a Dios.
DESARROLLO: V.1 “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor…”. “Amor”, la palabra griega aquí es “ágape”. El término griego para expresar amor de un objeto adorable, especialmente el amor entre un hombre y una mujer es, “eros” de donde viene la palabra erótico. Otra palabra griega es “phileo”que se refiere al amor de amistad. Pero en este pasaje Pablo se está refiriendo al amor “ágape” que caracteriza a Dios (1 Juan 4:8; 16) y lo que él manifestó en el don de su Hijo (Juan 3:16). Es algo más que un afecto mutuo; expresa una estima desinteresada del objeto amado. El amor de Cristo hacia nosotros es inmerecido y sin pensar en algo a cambio. Este amor, el de Dios, nos ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, el día que creímos que nacimos de nuevo (Romanos 5:5), y es con este amor, el de Dios, con que debemos amar a Dios y a nuestros hermanos, y usar los dones que el Señor nos ha dispensado, de no ser así, venimos a ser “como metal que resuena, o címbalo que retiñe”, es decir, solo ruido huero e inútil.
V.2 “Y si tuviese profecía… y no tengo amor, nada soy”, no dice poco soy, sino, nada soy. Carecen del amor y de la justicia de Cristo, no son “nada” a la vista de Dios. Dios juzga que la espiritualidad y la fe que ellos profesan están vacías y no tienen lugar verdadero en su reino. Las manifestaciones espirituales por medio de ellos no son de Dios sino de otro espíritu. Lo que es esencial para la fe de un verdadero creyente, es el amor que se demuestra mediante una ética que no perjudica a los demás, y persevera en fidelidad a Cristo y a su Palabra.
V.3 “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres… y no tengo amor, de nada me sirve”, es decir, no gano nada con eso. La filantropía y el martirio sin amor pueden ser egoístas. Cuán indispensable es el amor y lo inútil que, sin él, resultan las dos virtudes que más se han apreciado a lo largo de los siglos: la generosidad, llevada hasta el extremo de desprenderse, de una vez por todas, de todos los bienes de fortuna para darlo a los pobres; y el martirio, “entregar el cuerpo” para ser quemado, es decir, una muerte atroz y voluntaria, pero que no procede de un amor verdadero a Dios o al prójimo, todo esto de nada le aprovecha, es inútil.
V.4-7 Aquí vemos, algunas de las excelentes propiedades del amor genuino. Los diversos aspectos del amor señalado aquí caracterizan a Dios, porque Dios es amor. Veamos algunos aspectos: El amor es paciente, es decir, sabe soportar los males y las injusticias que provienen de la maldad de los hombres, al confiar en la protección de Dios. “Es servicial”, esto es, trata al prójimo con amabilidad y con benignidad, y aprovecha todas las oportunidades para hacer el bien a los semejantes. “No tiene envidia”, no siente celos ante el bien del prójimo, sino que se alegra de que los demás disfruten de los mayores mejores bienes de toda clase. “No es jactancioso” no es engreído, no es vanidoso, no tiene orgullo. “No hace nada indebido”, se refiere no solo a una conducta decente, sino también ordenada y cortés con los demás; no hace nada fuera de tiempo y lugar. “No busca lo suyo”, es decir, no busca su propio interés, su propia utilidad, al contrario de lo que le ocurre al egoísta que busca su propia satisfacción. “No se irrita”, no da lugar al furor, no pierde la calma, no tiene un carácter irritante. “No guarda rencor”, no guarda resentimiento en el fondo de su corazón, olvida las injurias recibidas y a no tener en reserva ningún sentimiento de revancha. “No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad”, no se goza de las violencias, las maldades de todo género que suelen figurar con grandes titulares en las noticias, y de ninguna injusticia en general, si no que el amor se goza de la verdad, es decir, de lo genuino, lo bueno, de lo justo. “Todo lo sufre…” se calla y soporta las inconveniencias provenientes de la inconsideración ajena, “todo lo cree” no indica excesiva credulidad, sino todo lo contrario, no cree fácilmente lo malo que se dice de los demás, cree en la buena fe de los demás. “Todo lo espera”, es decir, no pierde la esperanza de una enmienda, de una recuperación moral y espiritual, no se rinde. “Todo lo soporta” con fortaleza activa, cristiana, pone decididamente el hombro bajo las más adversas circunstancias.
CONCLUSIÓN: Este es el camino más excelente del cual Pablo nos señalaba en la lección anterior. Es el camino del amor, pero del amor de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, y que nosotros que somos fruto de su amor, debemos accionar movidos por ese amor, que sin el cual Dios no se sentirá complacido, y no recibirá nuestras obras como hechas para Él. El amor es más excelente que todo don, y que la fe que mueve montaña o cualquier otra cosa.

lunes, 8 de abril de 2019

Nosotros conformamos el cuerpo de Cristo

Lección: 1 Corintios 12:27-31
Texto: 1 Pedro 4:10-11
Domingo 7 de abril 2019
INTRODUCCIÓN: El apóstol, ahora aplica a la iglesia la unidad y la diversidad que existe en el cuerpo humano para que se integre en el desarrollo de la iglesia. Que esa unidad que se manifiesta en el cuerpo, se vea también en la iglesia, porque esa es la voluntad del Señor.
DESARROLLO: V.27 Aquí Pablo nos señala explícitamente, que todos nosotros componemos el cuerpo de Cristo “y miembros cada uno en particular”. No somos creyentes sueltos o desparramados por el mundo, donde cada cual vela por cada cual, sin importarnos los demás creyentes. El plan de Dios es el cuerpo, es la unidad y la cooperación de los que han creído en Él. En la oración intercesora de Cristo, él oró al Padre para que nosotros fuéramos uno, “así como nosotros”, (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) y “para que sean perfectos en unidad”. (Juan 17)
V.28 “Y a unos puso Dios en la iglesia…” Dios el Padre es el que designa y hace el llamamiento (1 Corintios 1:1) soberanamente para bendición de su iglesia. Esto no es por voluntad de hombres, ni por méritos humanos, ni menos se compran estos ministerios, como hoy se está viendo. “Primeramente apóstoles”, numerados por orden de dignidad e importancia, se refiere a los apóstoles que estuvieron con Cristo y por supuesto también a Pablo como lo dice él mismo: “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios” (2 Corintios 1:1; Gálatas 1:1, etc.). Estos son los apóstoles que pusieron el fundamento de la iglesia, el cual es Jesucristo, y sobre este fundamento que pusieron los apóstoles es sobre el cual debemos de edificar. (Efesios 2:20). Fuera de estos apóstoles no existen ya otros, recordemos que para ser apóstol se requerían ciertos requisitos como por ejemplo haber estado con Jesús “comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba”. Este era el más importante requisito para ser apóstol de Jesucristo, lo cual hoy día nadie puede cumplir. Con la muerte del apóstol Juan se terminó este ministerio. “Luego profetas”: estos profetas son los del nuevo testamento, que Dios levantó de entre los creyentes con este don especial, eran varones inspirados por Dios para complementar y colaborar con los apóstoles en su ministerio fundador (Hechos 11:27-28; 21:10-11). “Lo tercero maestros”. Estos tienen un don especial que Dios les ha dado, a fin de esclarecer, exponer y proclamar la Palabra de Dios para edificar el cuerpo de Cristo (Efesios 4:12). Debían de guiar fielmente a la iglesia a la revelación bíblica y al mensaje original de Cristo y de los apóstoles, y perseverar en esa tarea. Luego: “Los que hacen milagros” como ya dije anteriormente, son actos de poder sobrenatural que alteran el curso normal de la naturaleza. Incluyen actos divinos en los que se manifiesta el reino de Dios contra Satanás y los espíritus malos. “Los que sanan”, como ya vimos anteriormente, son dones para restaurar la salud física por medios sobrenaturales (Hechos 3:6-8; 4:30, bajo el poder del Espíritu Santo y para la gloria de Dios. “Los que ayudan”, este también es un maravilloso don que se manifiesta en los que lo poseen en actos espontáneos de servicio y excelente voluntad y disposición para colaborar en la obra de Dios, aún a costa de su salud y vida como fue el caso del hermano Epafrodito (Filipenses 2:26-28), y de tantos otros ayudadores y colaboradores (Ver Romanos 16:2; Colosenses.4:11; Filpenses.4:3). “Los que administran”, es decir, los que tienen dotes de gobierno, se entiende los líderes de la congregación, los que ejercen el pastorado con sabiduría y visión. “Los que tienen don de lenguas” ya sean terrenales o angelicales, por medio de las cuales los hermanos que tienen este don en el espíritu, alaban a Dios y si contienen algún mensaje para la iglesia, deben ser interpretadas para edificación de la congregación.
V.29-30 A todas estas preguntas que hace el apóstol, la respuesta lógica es “no”, por cuanto no todos son en la iglesia apóstoles, profetas, maestros, etc. Sino que hay diversidad de dones, con distintas funciones, pero todas y cada una de ellas son para glorificar a Dios y para edificación y exhortación del pueblo del Señor.
V.31 “Procurad, pues, los dones mejores”, según los clasifica Pablo en el versículo 28, teniendo en cuenta cuales son los que mejor aprovechan a la iglesia. “Más yo os muestro un camino aún más excelente”, es decir, toda una manera de vivir que siempre muestra amor, en lugar de buscar siempre la exhibición de los dones espirituales que uno tiene.
Conclusión: Somos a la vez cuerpo y miembros de este cuerpo que es la iglesia, miembros que poseemos distintas funciones, que son los dones espirituales que Dios nos ha dado, y que deben de responder para bendición y salud espiritual de la iglesia local. Todos los miembros de este cuerpo, deben operar en completa unión y armonía, y no dañando al cuerpo que es la iglesia a la cual pertenece, porque se dañara él también. Dice Pablo en 1 Corintios 3:17 “Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él…”.