lunes, 19 de agosto de 2019

Viaje pospuesto

Lección: 2° Corintios 1:19-24
Texto: 1° Tesalonicenses 5:24
Domingo 25 de Agosto


Introducción:  Hay un proverbio que dice: “Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua (Proverbios 16:1), quizás de allí derive el dicho popular conocido “El hombre propone y Dios dispone”. Se puede tener las mejores intenciones al proponer y empeñar la palabra a ciertos compromisos, sin embargo, hay ciertas circunstancias que aconsejan posponer, no porque se tenga intenciones de eludir o por ser ambiguo. Pablo en los 2 últimos versículos de esta lección comienza a abrir su corazón y dar las razones de porque no había pasado a Corinto como él se había comprometido (1 Corintios 16: 5-7).

Desarrollo:Para defenderse de las acusaciones de inconstancia de sus opositores, el apóstol les recordó a sus lectores el mensaje firme y seguro que les había predicado, “Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano (Silas) y Timoteo no ha sido Si y No” (v.19a). De la misma manera que el Señor Jesucristo no era una persona de incertidumbre, cambios o vacilaciones, tampoco la predicación, acerca de él había sido en labios de Pablo, y de sus colaboradores una palabra ambigua, cambiante u oportunista, “más ha sido sí en él” (v.19b). La esencia del evangelio es que Jesucristo (hecho hombre) es el Hijo de Dios y el Mesías prometido.
En el v.20 el apóstol pone de manifiesto que todas las promesas de gozo, amor, bondad, perdón, salvación, santificación, comunión, esperanza y glorificación  que Dios hizo en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento son posibles en Jesucristo y solo se cumplen en El (ver Lucas 24:44), otra versión no Reina Valera dice: “Pues todas cuantas promesas ha hecho Dios, son “si” en Cristo, por lo cual, también por medio de Cristo respondemos “Amen” a Dios para darle gloria”. Cuando dentro o fuera del culto decimos “Amen” (“que así sea” o “esto es cierto”) a la inmutable Palabra de Dios le damos gloria, pues damos testimonio que Dios es fiel (v.18).
Luego, Pablo muestra que los corintios y él estaban unidos en un mismo manojo de vida, pues, Dios los había establecidos en la fe confirmándolos en Cristo, por ello dice: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios” (v.21). Pablo y sus compañeros fueron comisionados por Dios (por eso la confirmación), y fueron llenos del Espíritu Santo, pues habla de unción (“nos ungió”), del sello (“nos ha sellado”) y de las “arras”. Pablo habla de estos 3 aspectos del Espíritu Santo el cual obra dentro de los verdaderos creyentes:
a).- “Nos ungió” (En el Nuevo Testamento, en este versículo y en 1° Juan 2:20; 2:27 habla de la unción) con el Espíritu Santo. Dios escoge, equipa y prepara para el ministerio a ciertos instrumentos para ser motivos de bendición para la iglesia.
b).- “Nos ha sellado”, se refiere a la práctica antigua de poner un pedazo de cera sobre un documento para colocar la impronta de un sello que indicaba autoridad, propiedad, autenticidad y protección. Esto es lo que el Espíritu Santo mediante el sello espiritual que pone en los creyentes (Efesios 1:13), los hace suyos y los protege y los autentifica.
c).- “Las arras”. Un juramento o pago inicial. El Espíritu Santo es como el adelanto a la cuota inicial que garantiza la herencia eterna que recibe cada creyente. Pablo habla 3 veces de “las arras del Espíritu”. (Aquí en el v.22 y en 5:5 y en Efesios 1:14).
Pablo, regresa en el v.23, a la acusación de vacilación que se habría hecho contra él, y da una explicación directa de por qué no había visitado Corinto, tal como había planeado. Ya que nadie podía discernir los verdaderos motivos, para ello toma a Dios por testigo de este hecho: “Mas invoco a Dios por testigo sobre mi alma (vida), que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto”. Quería que tuvieran tiempo de arrepentirse y corregir su conducta pecaminosa. Más bien espero recibir un informe de Tito antes de emprender acciones correctivas (ver capítulo 7), con la esperanza de que no tuviera que volver, como tuvo que hacerlo antes para confrontar su rebelión. Y para que no piensen que la frase “Por ser indulgente con vosotros” entrara cierta afirmación de señorío, les dice: “No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo, porque por la fe estáis firmes (1 Pedro 5:3). El apóstol no quería imponer su autoridad sobre los corintios, ni enseñorearse al ministrar y trabajar entre ellos. No quería que pensasen de él como un tirano, más bien él y sus colaboradores, eran meramente ayudadores de su gozo, es decir, solo quería hacer lo que pudiese serles de ayuda en su caminar cristiano y así añadir a la dicha de ellos.

Conclusión: Pablo, hizo una visita a Corinto después de la llegada de Timoteo, quien llevo la primera epístola, ya que los problemas se habían agravado sobre todo cuando llegaron falsos apóstoles. Resultado de ello, es que se llenó de tristeza (2:1), posteriormente, escribe una carta enviada desde Éfeso, (la carta dolorosa) donde los reprende duramente, enviándola con Tito, lo que lo llevo a no viajar como se había comprometido, pues se consumía de tristeza y solo se  consoló  hasta cuando se reencuentra con Tito en Macedonia (7:5-9).  Su ánimo y su indulgencia (animo perdonado) (1:23) lo hizo postergar su viaje propuesto y escrito en la primera epístola (16:5-6), y que recuerda en 2° Corintios 1:15-16.

lunes, 12 de agosto de 2019

Que tu si, sea si

Lección: 2° Corintios 1:12-18
Texto: 2° Corintios 2:17
Domingo 18 de Agosto

Introducción:Un hombre, le contaba a su amigo, sobre un hecho acaecido varias décadas atrás. En una circunstancia en que el negocio familiar se encontraba en apuros económicos, su padre, a espaldas de la familia recurrió a un financista privado, que le otorgó un préstamo por una suma importante en esa época. Pocos meses después, falleció su padre en un accidente carretero. En la siguiente semana, lo visito la persona que había facilitado el préstamo, y le dijo: Su padre canceló la deuda y vengo a entregarle el pagaré que él no retiró. Lo dejo impresionado la actitud del hombre que, si no fuera por su honestidad, podría haber usado ese documento para reclamar el pago. Pero eso no era tan raro en ese entonces, en que la palabra empeñada tenía más valor que los bienes materiales. En esta lección, veremos cómo Pablo defiende su compromiso empeñado.

Desarrollo:La razón por la que Pablo puede apoyarse en la oración de los creyentes, es que siempre ha sido sincero en sus tratos con ellos. Puede jactarse de su integridad para con ellos, pues, dice: “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad” (v.12a), es decir, la genuina transparencia que proviene de Dios. No se rebajaba a los métodos de la “sabiduría humana (carnal), sino con la gracia de Dios” (v.12b), así se conducía en medio de este mundo, cuanto más, con la iglesia del Señor.
Enseguida, da una respuesta amplia a las acusaciones de que Pablo mantenía relaciones personales engañosas: “Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también entendéis” (v.13a) (ver también 7:2; 11:9). La información que trasmitió a los corintios siempre fue clara, directa y comprensible. Pablo quería hacerles saber que él no les había ocultado nada, ni tenia objetivos secretos (10:11). Deseaba que entendieran bien lo que les había escrito y hablado “espero que al fin las entenderéis” (v.13b).
Reconoce que en el día del Señor (que lo espera muy pronto), tanto él, cómo los corintios se presentaran ante el juez del universo, y que era importante que los dos pudieran gloriarse el uno del otro, “como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús” (v.14). Pablo, señala que él necesitaba de sus hermanos de Corinto y que ellos lo necesitan a él, así es en la relación de los creyentes, nos necesitamos los unos a los otros. Con esta confianza quise ir primero a vosotros para que tuvieseis una segunda gracia” (v.15) El plan original de Pablo era visitar en dos ocasiones a los Corintios para que  pudieran tener  una bendición doble (segunda gracia v.15),  dicho plan consistía en salir de Éfeso y llegar a Corinto (atravesando el Mar Egeo) quedándose allí de camino a Macedonia, y después de terminar su ministerio en Macedonia, volver a Corinto, como lo dice el v.16: “Y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminados por vosotros a Judea (ver 1 Corintios 16:5-7). Por alguna razón, sus planes cambiaron, y no pudo detenerse en Corinto la primera vez. Los falsos apóstoles que habían invadido la iglesia, aprovecharon el cambio inocente de planes, como evidencia de su falta de confiablidad y trataron de usar esto para denostarle, desacreditándolo.
“Así que, al proponerme esto (visitarlo 2 veces) ¿use quizá de ligereza? (v.17) (que es al perecer de lo que lo acusaban sus detractores de que era ambiguo), él declara que bajo ningún aspecto había obrado como una persona vacilante, inestable y desleal, que no fuera digna de confianza. ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mi Si y No?, en otras palabras, ¿soy yo un hombre mundano, que dice Si y después dice No al mismo tiempo? No hay duda que el cambio de planes fue por circunstancias enteramente independiente de su voluntad, ya que Pablo cumplía lo que prometía: cuando decía que Si; era si, y cuando decía que No, era no.

Conclusión:Hay un viejo refrán que dice: “El hombre es amo de su silencio y esclavo de sus palabras”. Todo aquello que es declarado sin cuidado o con falsedad, es contrario al propósito de Dios, por el contrario el que habla con verdad y conoce la verdad se hace libre (Juan 8:32). Hablar con verdad y proceder con ella implica un exhaustivo análisis de cada una de nuestras ideas antes de traducirlas en palabras y compromisos. El Señor enseña que nuestra palabra debe ser verdadera y cuando digamos “Si”, sea verdaderamente un sí, y cuando digamos “No”, sea en realidad un no. Pablo era un verdadero hombre de Dios que mantuvo su palabra a pesar de los falsos enseñadores que tergiversaron sus decisiones. ¿Cumple usted su palabra empeñada?, ¿cumplimos como Hijos de Dios lo que hemos prometido con nuestra boca? 

domingo, 4 de agosto de 2019

Tribulación con peligro de muerte

Lección: 2° Corintios 1:8-11
Texto: 2° Timoteo 4:17-18
Domingo 11 Agosto


Introducción:Después de escribir 1 Corintios, Pablo pensó que era necesario hacer una visita rápida y dolorosa a Corinto, puesto que los problemas que habían dado ocasión a la primera carta, aún no habían sido resueltos (2° Corintios 2:1; 12:14, 13:1-2). Después de esta visita, escribió a la iglesia, una “carta severa”. Pablo incapaz de esperar a encontrarse con Tito a su regreso a Troas (su ánimo no es el mejor y está ansioso de recibir noticias), se apresuró a ir a Macedonia, su encuentro con Tito, y sobre todo las noticias positivas que manifiesta, ya que la iglesia por fin se había arrepentido de su rebeldía contra el apóstol, trajeron consolación a sus tribulaciones y lo motiva para escribir esta 2 epístola a los Corintios.

Desarrollo:En la presente lección, siguiendo con el tema de las tribulaciones y consolaciones que ha expuesto en la clase pasada, Pablo nos relata una de sus experiencias más extremas que pudo haber vivido en Asia, y dice: “Porque hermanos no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia” (v.8a) ¿Cuál fue aquella? Pablo no da más detalles, pero parece probable que los corintios sabían cuál había sido tal tribulación, “pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que perdimos la esperanza de conservar la vida” (v.8b).  Hay tres situaciones, y a una de ellas se debe estar refiriendo: 1).- a lo ocurrido en Hechos 19:23-41, donde hubo un motín y confusión que convulsionó la ciudad de Éfeso, y puso en peligro las vidas de Pablo y sus acompañantes.
 2).- Algunos de los peligros descritos en esta epístola (11:23-26) que no fueron pocos.
3).- Alguna enfermedad seria (“perdimos la esperanza de conservar la vida”). 
La situación era de tal magnitud que Pablo se sintió sumamente agobiado “más allá de nuestras fuerzas”, por encima de su capacidad natural de aguante, por mucho que se esforzó se vio superado a tal punto que “perdimos la esperanza de conservar la vida”.
Su situación era tan oscura que tenía los sentimientos de un hombre que recibe “sentencia de muerte”… “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte” (v.9a). A veces Dios permite llevar a ciertos hombres al extremo, de tal manera que a través de sus capacidades naturales, no encuentra solución o respuestas; por ello agrega “para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (v.9b). Quien se siente o está condenado a muerte se entrega a la voluntad de Dios, y es lo que hizo nuestro hermano Pablo.
En el versículo 10, usa los 3 tiempos cuando habla del verbo librar: “El cual nos libró (pasado, pretérito), y nos libra (presente), y en quien esperamos que aún nos librará (futuro) de tan grande muerte”. Si pensamos que la experiencia que relata se refiere a los acontecimientos con Demetrio y los plateros, entonces vemos como salió bien librado por Dios (Hechos 20:1). Pablo, sabe que el Dios poderoso que le libró en el pasado, puede librarlo cada día y llegará el momento final, cuando quede totalmente liberado de toda persecución y tribulaciones en este mundo.
Finalmente no olvida el poder de la oración intercesora cuando dice: “cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración” (v.11a). Pablo quería que los corintios fieles supieran que necesitaba sus oraciones en ese momento y en el futuro, y como dice otra versión bíblica “si muchos oran por nosotros, también habrá muchos que den gracias a Dios por el beneficio que recibimos de él” (v.11b).

Conclusión:Pablo, escribió 1 año después a la iglesia de Roma y les dice: “Y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados… ¿Qué pues diremos a estos? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?... Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel nos amó” (Romanos 8:28, 31-37). Las tribulaciones, nos permiten conocer mucho más a nuestro Dios, y por todos los procesos que pasemos nos dará victoria. Y como el mismo escribe: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, nuestras vidas están en las manos de Dios. Sea que vivamos o que muramos del Señor somos.

Tribulaciones y consolación

Lección: 2° Corintios 1:1-7
Texto: Romanos 15:5-6
Domingo 04 de Agosto

Introducción: Todo creyente para ser consolado, es necesario que pase primero por el sufrimiento, por la aflicción, por la tribulación. No hay victorias sin padecimientos. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos de Dios y coherederos con Cristo si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8:16-17). Si alguno está padeciendo como creyente, confié que el Señor también podrá consolarle.

Desarrollo:Comienza esta nueva epístola, con la salutación acostumbrada de Pablo, en el encabezamiento de sus cartas diciendo: “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo” (v.1a). “Apóstol” proviene de una palabra griega que significa “uno que es enviado”. El establece su autoridad como un emisario del Señor Jesucristo por nombramiento de Dios (1 Corintios 9:1; 15:8-10; Hechos 9:3-6, 17), “y el hermano Timoteo” (v.1b) El hijo amado en la fe del apóstol, además una persona muy importante en la vida y en el ministerio de Pablo. Lo había conocido en su primer viaje misionero en Derbe y Listra (Hechos 16:1-4); estuvo con él en la fundación de la iglesia en Corinto (Hechos 18:1-5), lo menciona en 1 Corintios 4:17 y 16:10-11, por lo tanto, los corintios lo conocían, al mencionarlo el apóstol que era un “hermano” en la fe, quizás fue para suavizar cualquier sentimiento encontrado tras su visita reciente. La carta va dirigida; “a la iglesia de Dios que está en Corinto con todos los santos que están en toda Acaya” (v.1b).
He aquí ahora los saludos “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (v.2). No se trata de un simple saludo de cortesía nada más, este es un saludo lleno de bendición. Al juntar estas dos palabras, Pablo está tomando los saludos normales de dos culturas. La palabra “gracia” que usaban los griegos y la palabra “paz” que usaban los judíos. Ambas tienen su propio significado, y ambas son usadas con un contenido cristiano. Gracia significa bondad, misericordia, estimación, favor, regalo. La gracia tiene que ver con la actitud característica de Dios a las personas. Dios es la fuente de la cual procede la gracia y Jesús es el medio por la cual la gracia llega a la gente. Paz significa tranquilidad, no en el sentido de ausencia de guerra o de problemas; es la paz que resulta de la reconciliación del hombre con Dios. La gracia de Dios produce paz. La persona puede estar en medio de conflictos, dolor o dificultades y a pesar de esto tener paz.   “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v.3). Pablo alaba al Dios verdadero, quien se reveló asimismo, en su Hijo, quien es de la misma esencia del Padre (Juan 1:14, 18; 17:3-5; Hebreos 1:2-3). Él es el Ungido (Cristo) y Soberano (Señor) Redentor (Jesús). Aunque el Hijo disfrutaba a plenitud de una posición exaltada, estuvo dispuesto a convertirse en un siervo sumiso en su encarnación (Filipenses 2:5-8). Esta expresión de bendición, abarca todo el mensaje del evangelio. Pablo lo llama también “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (v.3b), pues es infinitamente misericordioso, es decir, un Dios que tiene amor y poder suficiente, para prestar el consuelo y la fortaleza necesaria a todos los hijos en toda clase de circunstancia. Se destaca que en 5 versículos (v.3-7) el verbo consolar y el sustantivo consolación aparece nada menos que 10 veces.
El versículo 4 dice: “El cual nos consuela en todas nuestra tribulaciones…”. La palabra “consuela” (gr paraklesis), significa estar al lado de una persona alentándola y ayudándola en sus sufrimientos. Dios cumple esa función de manera suprema, pues él envía a sus hijos el Espíritu Santo para consolarlos (Juan 14:16). Pablo había aprendido en sus muchos sufrimientos que ninguno de ellos, no importaba cuan severo fuera, podría separar a los creyentes del cuidado y la compasión de su Padre celestial (Romanos 8:35-39). A veces Dios permite los sufrimientos en la vida del creyente, para que al haber experimentado su consuelo, pueda consolar también a otros.
La consolación de Dios para los creyentes, se extiende en la medida de sus sufrimientos por Cristo; “Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo” (v.5a), cuanto más sufran por causa de la justicia mayor será su consuelo y recompensa; “así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” (v.5b) (ver 1 Pedro 4:12-14). Pablo, sabia por experiencia propia que muchos sufrimientos parecían interminables (4:7-11; 6:5-10 y Gálatas 6:17), pero, la consolación del Señor lo acompañaban en toda situación.
Conclusión:En los dos últimos versos (6 y 7), la conclusión que saca Pablo de esto es que tanto las tribulaciones que padecía, como las consolaciones que recibía, todo servía para que sus lectores, a quien va dirigida la carta, se animaran a soportar los mismos padecimientos: Y expresa su confianza de que así como los corintios habían conocido lo que era sufrir por Cristo, así ellos experimentaran la ayuda consoladora del mismo Cristo. Los sufrimientos nunca vienen solos sobre el cristiano; siempre son seguidos por la consolación que da el Señor. Como Pablo, también nosotros podemos estar confiados, que en medio de los padecimientos encontraremos consolación.