jueves, 31 de octubre de 2019

El Ministerio de la Reconciliación

Lección: 2 Corintios 5:14-21
Texto: Romanos 5:10
Domingo 3 de noviembre 2019


INTRODUCCIÓN: La reconciliación, es uno de los actos que más cuesta enfrentar en la vida de las personas, pues es un cambio de relaciones personales, entre seres humanos o entre Dios y el hombre, por este cambio, se reemplaza un estado de enemistad y alejamiento, por uno de paz y comunión.
Debemos entender, que todo proviene de Dios, en la restauración de las relaciones rotas entre él y el hombre rebelde. Él es el sujeto de todo el proceso de reconciliación, cuyo amor de gracia se extiende aun a los enemigos. Los hombres no reconcilian a Dios, sino que Dios ha cambiado de tal modo la situación, entre él mismo y los hombres, que reconcilió consigo al mundo. Dios obró esta reconciliación para con nosotros en Cristo, de modo que sólo a través de él, que se pone entre ambas partes en discordia, logra restablecer la relación rota desde la caída del hombre en un principio.
DESARROLLO: El apóstol, manifiesta que, al observar y palpar el amor de Dios, este lo constriñe, no nos deja otra opción, ya que Cristo murió en lugar de todos, en representación de todos, y todos murieron en él, y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para ellos, sino, para aquél que murió y resucitó por ellos. Por eso, el amor de Cristo, controlaba la vida de Pablo, y como él, nosotros no debemos vivir para agradarnos a nosotros mismos, sino que, debemos vivir agradándole a él, porque murió y resucitó por nosotros. Por lo tanto, el que ahora está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas. Ser nueva criatura es algo interior, y es el Espíritu Santo quien les da vida nueva, y ya no serán los mismos jamás. Su vida antigua queda en el pasado. De modo que todo esto proviene de Dios, quien en su amor nos reconcilio, restaurando su comunión con los hombres, a través de Cristo, y además de ello, nos heredó ahora a nosotros el ministerio de la reconciliación, entrando de esa manera ahora en el ministerio de Cristo, pues antes éramos extraños, y enemigos en nuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (Colosenses 1:21) en cargándonos la palabra de reconciliación.
Puesto que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuanta sus pecados, y en un apto de confianza, encargándonos ahora a nosotros, la palabra de reconciliación, debemos insistir en lo que señalamos en la introducción, no es el hombre quien se reconcilia con Dios, es el creador mismo quien reconcilia al mundo con él, lo que expresa de manera magistral Juan 3:16, cuando narra; “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna”, reconciliando así a toda la humanidad. Pablo, manifiesta que, por esta reconciliación, Dios nos ha honrado con ser sus embajadores o representante de Cristo, y esto es, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos, llevando su mensaje encomendado que es “reconciliaos con Dios”.
CONCLUSIÓN: Sólo por la gracia de Dios, debemos reconocer que hemos sido reconciliados con el creador, a través de la obra redentora de Cristo. “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo, pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:12-13), y ahora, estando en esta condición de reconciliados con Dios, somos salvos por la vida de Jesús.

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