lunes, 16 de marzo de 2020

Los corintios deben examinarse

Lección: 2° Corintios 13:5-14
Texto: 1° Tesalonicenses 2:4
Domingo 22 de Marzo

Introducción: Que fácil es apuntar con el dedo acusador a otro, y peor aún de manera irresponsable e injusta. “Miran la paja en el ojo ajeno y no ven la viga que hay en sus propios ojos”. Es lo que los Corintios estaban haciendo con Pablo, criticándole por todo y ellos estaban envueltos en graves pecados y no se daban por aludido. Veamos como Pablo trata esta situación.

Desarrollo: V.5) “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe…”. Pablo aquí les dice abiertamente: “que soy vosotros los que tenéis que examinar, no yo”.
Los difamadores de Pablo, le habían sometido a una especie de “examen”, y demandado que diese una prueba de su autoridad espiritual. Ellos eran los que debían de examinar su conducta y su trato con el apóstol, ellos eran los que habían puesto oído a los difamadores de Pablo, y les habían creído.
Pablo, les devuelve aquí la pelota. Si ellos estaban firmes en su estado de cristianos, en su unión con Cristo por medio de la fe, ese examen de conciencia al que Pablo le invita, mostrará si han aprobado el examen o no; y también les mostrara que Pablo no ha sido reprobado en dicho examen. Este examen es en base a sus conciencias, y bajo la luz del Espíritu Santo y la palabra de Dios.
“A menos que estéis reprobados”, es decir, que fracasen en pasar el examen y se hallase que no eran miembros de la familia de la fe. El examinarnos a nosotros mismos, implica el someternos a la examinación y al escrutinio del Señor y de su palabra, y el pedirle que él nos revele aquello que contrista al Espíritu Santo; el pedirle que nos de gracia para que pueda ser quitado de nuestro corazón.
V.6) La autenticidad de la fe de ellos también demostraba la autenticidad del ministerio de Pablo entre ellos. Si los corintios reconocían que la fe, la gracia y la salvación que ellos disfrutaban, eran bendiciones venidas de Dios, tenían al mismo tiempo, que reconocer que todo ello lo recibieron por medio del ministerio de Pablo, y eso bastaba, para que ellos reconocieran que el ministerio apostólico de Pablo provenía del mismo Dios.
V.7-8) A pesar de todo, el apóstol oraba por los corintios, para que el Señor los guardara de hacer cosas malas, que les acarrearían solo dolor, y esto lo hacía con sinceridad, para el crecimiento espiritual de ellos, y no como para aparecer aprobados. Pablo, aún como un apóstol, no podía hacer nada contra la verdad. Sólo podía trabajar efectivamente por la verdad, no en contra de la verdad.
V.9) “Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes…”. Si la debilidad de Pablo podía contribuir para la fuerza de los corintios cristianos, él estaría gozoso. Su verdadera preocupación era, que los corintios pudieran ser perfeccionados. Que la salud espiritual de ellos quede totalmente restaurada.
V.10) Pablo, les escribe esta carta antes de ir él a ellos, con la esperanza de que esta carta produjera en ellos un arrepentimiento sincero, un cambio de actitud para con él, para que así cuando él fuera a ellos, no tuviera que usar su autoridad apostólica con severidad, pues la mala conducta de ellos así ameritaba que Pablo actuase, pero el apóstol quería usar esa autoridad para la edificación espiritual de los corintios, y no usar esa autoridad para la destrucción de ellos.
V.11-14) El apóstol termina esta carta, con exhortación, con un saludo general y una bendición: “tened gozo”, en lugar de las contiendas internas de la iglesia, “perfeccionaos”, es decir, crecer en madurez espiritual, en el conocimiento de Cristo, “consolaos”, es decir, animaos unos a otros, darse ánimo; “sed de un mismo sentir”, es decir, que no haya entre ellos diversos sentimientos y ánimos, “y vivid en paz “es decir, sin pleitos y murmuraciones entre ellos, viviendo de esta manera, obedeciendo a lo que el apóstol les acaba de exhortar, la consecuencia será que “el Dios paz y de amor estará con ellos”. Luego, les entrega esta hermosa bendición apostólica que está en el versículo 14, donde hace alusión a la santa trinidad.
Conclusión: Sea la experiencia del apóstol Pablo, una enseñanza de Dios para nosotros, en el sentido de que no siempre será reconocida nuestra labor espiritual. No todos reconocerán nuestro ministerio como dado por Dios, pero, esto no nos debe de desalentar, ni dejar de cumplir con nuestro deber para con nuestros hermanos ni para con Dios.

lunes, 9 de marzo de 2020

La autoridad de Pablo

Lección: 2° Corintios 13:1-4
Texto: 1° Timoteo 5:19-20
Domingo: 15 de Marzo


Introducción: La disciplina ejercida con sabiduría y seriedad en todos los estamentos de la sociedad, siempre ha dado frutos para una buena convivencia, cuando la autoridad quien quiera que sea esta, no gobierna con disciplina, y no aplica disciplina, más temprano que tarde, esa sociedad se desmoronará. L a iglesia, no está exenta de la disciplina del Señor, y es lo que el apóstol Pablo va a aplicar, cuando llegue a Corintio.

Desarrollo:  V.1) En este versículo, el apóstol les señala que en esta tercera visita a ellos, él va a proceder con severidad contra los pecadores obstinados, como está establecido en la ley (Deuteronomio 19:15), todo asunto se ventilará delante de dos o tres testigos, en otras palabras, él va a entablar un proceso cuando él llegase, en el cual se aplicarían las disciplinas del caso. V.2) “…no seré indulgente”, es decir, no andaré con miramientos, no seré condescendiente con los que han pecado. Así el apóstol les advierte como llegará a ellos, haciendo uso de su autoridad apostólica. Los que estamos puestos en autoridad, no nos debe temblar la mano a la hora de aplicar disciplina en la iglesia, porque estamos puesto para velar por la sanidad y pureza de nuestra iglesia, como Pablo también le dice a Timoteo “Que predique la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2). V.3) Pues los corintios “buscaban una prueba de que hablaba Cristo por medio de él”. Hasta dónde puede llegar la insolencia de ciertos cristianos, desconociendo la autoridad y la unción de sus pastores y desafiándoles a demostrar que son realmente siervos de Dios. Esto ocurre, como ocurrió con algunos corintios, cuando prestan oídos a los falsos maestros, hombres llenos de envida y sin ningún temor de Dios. Los apóstoles, fueron hombres por los cuales hablaba Cristo, a quienes les revelaba los misterios que habían estado ocultos en Dios (Efesios 3:5).
“El cual (Cristo) no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros”. Cristo, en efecto, no es débil, sino fuerte, en el modo de actuar entre los corintios, ese poder de Cristo debe interpretarse en dos sentidos: tanto para salvar como para castigar. Cristo es la cabeza de la iglesia y actúa con poder dentro de ella, tanto para bendecirla como para disciplinarla.
V.4) “Porque aunque fue crucificado en debilidad…”, es decir, por la condición débil de su naturaleza. Cristo en su crucifixión, apareció como sólo un hombre débil e indefenso, que no opuso resistencia a sus malhechores, que “enmudeció y no abrió su boca”, aun cuando Él era Dios.
“Vive por el poder de Dios”, pero su resurrección y la vida demostraron su poder divino, demostraron que él era lo que decía ser: el Hijo de Dios, que equivale a decir que él es Dios.
“Pues también nosotros somos débiles en él…” Pablo les dice que de manera semejante, compartían ellos por medio de la unión con Cristo, la condición débil que hubo en Cristo, el apóstol compartía en su carne la debilidad corporal que en cristo. “Pero viviremos con él por el poder de Dios…”. Pablo, al mismo tiempo disfrutaba del poder de Dios, en su unión con él. Pablo dijo que cuando era débil entonces era poderoso. Él vive la vida del crucificado, pero también del Cristo resucitado. Este poder de Dios el cual experimentaba, era “para con vosotros”, es decir, para servicio de los Corintios. Todos los dones que Dios concede a sus siervos deben ser usados para servicio del pueblo de Dios.

Conclusión: La disciplina, siempre ha estado dentro de los métodos con que Dios ha tratado a su pueblo, tanto en el pasado como también lo hace hoy con su iglesia. El escritor de la carta a los Hebreos dice: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Heb.12:5-11). La disciplina que viene de parte del Señor “da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”

lunes, 2 de marzo de 2020

La generosidad de Pablo

Lección: 2° Corintios 12:12-21
Texto: 1° Tesalonicenses 2:9
Domingo 08 de Marzo

Introducción: Hay una palabra que se ha abandonado en este tiempo, y es la “austeridad”, que significa sencillez y moderación, como también, rigurosidad en el cumplimiento de las normas morales. Por causa de esta falta de austeridad, las instituciones de toda índole en nuestro país han quedado desprestigiadas ante la opinión pública, y la gente ha perdido la confianza en ellas. También, algunos líderes cristianos, han abandonado el vivir austeramente, y han provocado desprestigio y vergüenza a cristianos sencillos y fieles.
En esta porción vemos al apóstol Pablo dándonos cátedra de cómo debe ser un servidor de Cristo, y nosotros debemos aprender de él.

Desarrollo:  V.12) “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros…”. El apóstol, señala que “con todo”, es decir, a pesar de todas sus luchas y debilidades, cuando estuvo con ellos, “señales de apóstol” fueron hechas, y esas señales, que sólo los verdaderos apóstoles de Cristo, como Pablo, pueden llevar a cabo, porque es el respaldo del Espíritu Santo, para autenticar el mensaje que proclamaban. Esas señales eran: prodigios, milagros, potencia de señales, predicación con demostración del Espíritu y de poder, establecer iglesias. (Hechos 14:3, Romanos 15:18-19; 2 Corintios 12:12, etc.) Estas señales acompañaban solo a los apóstoles de Cristo y no a los falsos apóstoles, que merodeaban y se introducían a las iglesias trayendo sobre ellas confusión contra la doctrina del Evangelio.
V.13) “Porque ¿en que habéis sido menos que las otras iglesias…?. En otras palabras, Pablo les dice: “Pues ¿en qué fuisteis tratados como inferiores a las demás iglesias?. Pablo, no los trató ni los vio como inferiores a las demás iglesias, todo lo contrario, el apóstol los amaba con un inmenso amor (2 Corintios 2:4). Sólo  que Pablo no permitió que la iglesia que estaba dividida, le ayudase económicamente, en otras palabras, Pablo les dice que en una sola cosa habían sido inferiores, “…en que yo mismo no os he sido carga”, ¿Pensáis que os he considerado menos que las otra iglesias porque no he aceptado dinero de vosotros?. Como esta frase parece ser muy ofensiva o un insulto, aunque ellos le obligaban a expresarse de esa manera, se apresura a pedirles perdón diciéndoles, “perdonadme esta injuria”.
V.14) Aquí Pablo les comunica a los corintios que está preparado para ir por tercera vez a ellos, y también con que actitud o proceder llegará a ellos, les dice: “y no os seré gravoso”, es decir, no os seré una carga o un mendigo, la razón es: “porque no busco lo vuestro…”, es decir, vuestro sustento, vuestro dinero, vuestras posesiones, “sino a vosotros”, es decir, vuestras almas, vuestro bien espiritual, porque los padres (Pablo era el padre espiritual de los corintios) son los que deben atesorar para los hijos.
V.15) Ahora vienen unas sublimes palabras del apóstol: “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aún yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas…” Como un buen padre, él estaba dispuesto a gastar lo necesario, a echar mano de sus propios recursos para llevar a cabo su ministerio, él no dependía de la caridad de los hermanos, sino, en que Dios es el que provee. No era un mercenario del Evangelio, no comercializaba con la Palabra de Dios, y eso no era todo, dice “y aún yo mismo me gastaré del todo…”. Estaba dispuesto a desgastarse a sí mismo, su salud, sus fuerzas, etc. Con tal de procurar a los fieles de Corinto, todo lo necesario por el provecho espiritual de ellos “por amor de vuestras almas”, por vuestro bien espiritual, corriendo quizás el riesgo de que “amándoos más, sea amado menos”, pero el amor de Pablo hacia ellos era más fuerte, y lo llevaba a cumplir su ministerio, aunque no le reportara reconocimientos.
V.16-18) Pablo, sale aquí al paso de aquellos adversarios que lo acusaban de andar tras el dinero, que andaba con intenciones ocultas, que en verdad, decían ellos, que cuando estuvo en Corinto no se llevó dinero, pero ¿qué pasó con aquella colecta para los santos?, ¿a qué bolsillo iría a parar?. De esto se defiende Pablo, y dice que él no se ha aprovechado de ellos ni tampoco por medio de los hermanos que él les había enviado como por ejemplo Tito.
Todos ellos, habían procedido con el mismo espíritu de sincera y buena voluntad, y habían dado los mismos pasos en el modo de llevar a cabo lo que, con aquel buen espíritu, se habían propuesto hacer.
V.19) ¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? En este versículo, el apóstol les dice que lo que le impulsa a escribirles así, no es otro motivo que, el afán de que sus hijos espirituales sean, en todo y por todo, convenientemente edificados. Pablo solo tenía en su mira el bienestar espiritual de los Corintios y si para ese fin es necesario decirles todo lo que el apóstol les dijo, bienvenido sea.
V.20) Pablo aquí da a conocer dos temores que le asaltaban: a) que ni él halle a los Corintios como desearía hallarles: libres de todos esos grandes defectos que enumera en el versículo 20, es decir, contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencia, murmuraciones, soberbias, desórdenes; b) y que los  corintios no lo hallen a él como lo desearían: amable, benigno, sin el rigor que va a necesitar.
V.21) “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros…”. Le apenaba la fundada sospecha de que, muchos de ellos continuasen practicando los mismos vicios, que habían acostumbrado a practicar cuando vivían en el paganismo, y no se hubiesen arrepentido como es necesario. Esto sería para él un motivo de gran humillación y lamentación delante de Dios, al ver que aquellos hijos espirituales no eran lo que debían ser y tener que aplicar con ellos las medidas rigurosas que tanto le dolían a él mismo.

Conclusión: Los ministros y los creyentes cristianos, debemos cumplir nuestras labores espirituales por amor a Cristo y a su obra, no esperando reconocimientos de ninguna especie. Recordando que “aunque todo lo hubiéramos hecho, siervos inútiles somos”. Nuestra recompensa viene del Señor y no de los hombres. Jesús nos dice: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12).

Pablo se gloría en las revelaciones de Dios

Lección: 2° Corintios 12:1-11
Texto: Jeremías 9:23-24
Domingo 01 de Marzo

Introducción: No hay duda alguna que en nosotros no hay nada de que gloriarnos, ¿qué somos? Si no, vasos de barro en los cuales Dios ha depositado su gracia y verdad. Necio es el hombre que se alaba a sí mismo, que no reconoce la Soberanía de Dios y que de Él proceden todas las cosas como es la sabiduría y la revelación, y esto es lo que a continuación Pablo les escribe a los corintios que eran muy dados a la exaltación del hombre. Veamos entonces.

Desarrollo:  V.1) “Ciertamente no me conviene gloriarme”. El apóstol, en la sección anterior, había dado a conocer a los corintios, los sufrimientos que él había padecido por Cristo y por su iglesia, y que los hermanos de corintios no le habían reconocido, y sin embargo, toleraban y aceptaban a los necios y vanagloriosos, que se encontraban en medio de ellos. Así sucede regularmente, que no se sabe reconocer a los siervos de Dios que han padecido por Cristo y su iglesia, y que lloran y gimen por su pueblo ante Dios; no cumpliendo aquellos hermanos el mandamiento del Señor que nos dice: “os rogamos, hermanos que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor y os amonestan” (1 Tesalonicenses 5:12; 1 Timoteo 5:17). Sin embargo, Pablo señala a los corintios que no le era conveniente gloriarse, es decir, no le era de provecho alguno, y tampoco lo es para nosotros.
Pablo, acude mejor a lo que Cristo ha hecho en él, como por ejemplo, las visiones y las revelaciones que recibió, y por lo tanto, la gloria y la alabanza es para Dios, porque lo que Pablo conocía con respecto a la gracia de Dios y del evangelio se lo enseñó Cristo como lo reconoce en Gálatas 1:11-12.
V.2) Pablo, al decir “conozco a un hombre en Cristo…”, se está refiriendo a sí mismo, que hacía catorce años antes de escribirles a los corintios (año 43 d.C. antes del primer viaje misionero de Pablo), que fue “arrebatado” hasta el tercer cielo, y lo que no tiene claro es cómo fue que eso ocurrió, si fue arrebatado corporalmente, o sólo en espíritu.
V.3-4) “Que fue arrebatado al paraíso…” o tercer cielo como lo señaló en el versículo anterior, donde se encuentra el árbol de la vida (Apocalipsis 2:7). El apóstol habla aquí de una experiencia personal y real llevada a cabo por el Espíritu Santo. El Paraíso (jardín), se refiere al estado de bendición entre la muerte y la resurrección. Pablo dice que allí oyó “palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”, es decir, que oyó revelaciones de las que no podía hablar.
V.5) “De tal hombre me gloriaré…”, es decir, de ese hombre que depende de la gracia de Dios para conocer algo, de ese hombre que separado de Cristo nada puede hacer, “pero de mí mismo en nada me gloriaré, si no, en mis debilidades” porque en mí nada bueno hay, soy incapaz e inútil.
V.6) Ahora si Pablo quisiera gloriarse, “no sería insensato, porque diría la verdad”. Todos sus padecimientos, trabajos, luchas y todo lo que hizo por la obra de Dios era enteramente verídico, y Dios era testigo de todo aquello. Él señaló que había trabajado más que todos los demás, pero a continuación dice: “pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10)
V.6) “… para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí”. Pablo, deseaba ser juzgado solamente en base a la evidencia ante los ojos de ellos, él no tenía un doble estándar en su vivir, no existía en él la hipocresía, era de un solo actuar, tanto delante de los hombres, como delante de Dios.
V.7) No voy a entrar aquí a especular respecto de cuál era el aguijón que afligía a Pablo en su carne, pero él lo considera como obra de satanás, permitida por Dios para un buen objetivo y este era “para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente”. Muchas veces, Dios permite ciertas aflicciones a sus siervos justamente con este fin, para que no nos exaltemos. Esa aflicción, es el “cable a tierra”, para darnos cuenta que solo somos hombres imperfectos, y que toda la gloria es al Señor.
V.8-9) Era tal su aflicción que “tres veces rogó al Señor que lo quitara de él”, sin duda, que este aguijón causaba en él una gran molestia física que lo hizo ir al Señor en oración y le pidió que lo quitara de él, sin entender todavía lo que nos dijo en el versículo anterior, que era para que “no me exaltase sobremanera”. Oremos al Señor para que nos conceda sabiduría espiritual y podamos comprender la razón que tiene el Señor para permitir esa aflicción en nosotros cualquiera que esta sea.
La respuesta que recibió del Señor fue: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. No siempre recibiremos como respuesta de Dios aquello que estamos pidiendo, sólo él sabe lo que es mejor para nosotros y que es lo que nos conviene verdaderamente.
“Bástate mi gracia”. Es un gran consuelo saber que la gracia poderosa del Señor puede contrarrestar todas nuestras aflicciones físicas, darnos fuerzas en nuestro cansancio, animarnos en nuestros desalientos, darnos consuelo en nuestras penas, y darnos poder en nuestras debilidades y en el cumplimiento de nuestros ministerios. ¡Bendita sea la gracia de Dios!
Pablo,  comprendió el mensaje del Señor al señalar: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. El poder de Cristo en él era más importante que la liberación de la enfermedad que le aquejaba.
V.10) “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Cuando él está más incapacitado, entonces, es cuando es más fuerte, porque interviene la presencia del Espíritu de Cristo, que es poder y fuerza.
V.11) “Me he hecho un necio al gloriarme…”. El apóstol, es consciente de que ha cometido una necedad al gloriarse, pero tiene una excusa: ellos (los corintios), le han obligado a expresarse de esa manera. Los corintios tenían muy buenas razones para hablar bien de él, pero no lo habían hecho. Es un deber que tenemos para con los buenos siervos de Dios, y cristianos en general, el salir en defensa de su reputación. Reconocer a aquellos que velan por nuestras almas, aunque no siempre es así, como dijo Pablo a los corintios “que amándoos más, sea amado menos”. Pero hay un Dios justo que ve nuestra labor y trabajo, y él sí nos reconoce, y además, promete recompensa tanto en esta vida como en la venidera.
Pablo, no había sido menos “que aquellos grandes apóstoles”, Pedro, Juan, Santiago, claro que no, si él dijo que había “trabajado más que todos ellos”, “aunque nada soy”, para que Cristo nos use y él brille en nosotros, tenemos que considerarnos “que nada somos”, sólo Cristo es, solo a él la gloria. Amén

Conclusión: Dios, solo usa a aquellos que reconocen sus limitaciones, su pequeñez y su dependencia del Espíritu Santo. Dios usa a “los pobres en espíritu”, a los que dependen de la gracia de Dios para suplir sus deficiencias, y por sobre todo, a aquellos que estén dispuesto a dar la gloria, la honra y la alabanza a Cristo Jesús. Él dijo “separados de mí nada podéis hacer”.

domingo, 16 de febrero de 2020

Sufrimientos de Pablo como apóstol

Lección: 2° Corintios 11:24-33
Texto: Colosenses 1:24
Domingo 23 de Febrero


Introducción: Pablo, Los sufrimientos pueden ser provocados o no. En el caso de Pablo, él está indicando que sus sufrimientos son en pro del evangelio. Es lo que ha tenido que sufrir para que el evangelio pueda ser extendido por todo el mundo antiguo (Galacia, Macedonia, Acaya entre otros lugares). Son cosas que Pablo tuvo que aceptar, soportar, padecer y sobrellevar. Estos sufrimientos son de dos tipos: Por un lado físicos y por otro lado, psicológicos y emocionales: Veámoslos por separado.

Desarrollo: En primer lugar, los sufrimientos físicos. El recibió un trato brutal: Apaleado tres veces, azotado cinco veces, apedreado una vez, encarcelado varias veces. Muchas privaciones: Hambre y sed, en muchos ayunos, en frio y en desnudez y muchas noches sin dormir. También penalidades: Trabajo duro, viajes, debilidad y enfermedades. Además soportar desastres y peligros: Naufragios, ríos, motines y bandidos. El mejor resumen es el siguiente: “En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos (v.27) ¿Quién puede igualar los sufrimientos de Pablo cómo apóstol? Todo lo soportó por amor a Cristo y amor a la obra de Dios.
En segundo lugar, los sufrimientos psicológicos y emocionales. Es muy difícil mantenerse en pie cuando se debe enfrentar la adversidad en el ministerio. Pablo tuvo que aguantar entre otras cosas, la oposición tanto dentro como fuera de las iglesias, insultos, difamación, disturbios, penas, temores, humillación pública, vergüenza, amenaza constante de muerte, y sobre todo la preocupación por todas las iglesias. A pesar de ello no se desanimó, porque en Cristo encontraba la fuerza para seguir adelante con su apostolado.

Conclusión: Los sufrimientos dicen algunos son parte de la vida. Es también para valorar los momentos de felicidad, dicen otros. Muchos de los sufrimientos son parte de la vida privada de las personas, producto de las circunstancias que les toca vivir. En el caso de Pablo, sus sufrimientos, llegaron a ser parte del respaldo divino de su llamado como apóstol de los gentiles. Lo hermoso es que Pablo lo entendió así, y también así lo enseñó.

lunes, 10 de febrero de 2020

Sufrimientos de Pablo

Lección: 2° Corintios 11:16-23
Texto: 1° Corintios 15:10-11
Domingo 16 de Febrero

Introducción: El sufrimiento es el padecimiento, la pena o el dolor que experimenta un ser vivo. Se trata de una sensación, consciente o inconsciente, que aparece reflejada en padecimiento, agotamiento o infelicidad. Algunos dicen que el sufrimiento es inherente a la vida, por lo tanto, el ser humano no debería tratar de evitarlo, sino de comprenderlo. Pablo entiende bastante bien su sufrimiento relacionado con su apostolado, por esta razón comienza diciendo, que le reciban como un loco, porque lo que va a hablar no lo habla en el Señor, sino como en locura. Él va a hacer un contraste entre la conducta de los corintios y el sufrimiento que él mismo ha tenido que soportar por ser un apóstol de Cristo.

Desarrollo: En primer lugar, la conducta de los corintios (v.19-21). Pablo está buscando que los creyentes de esta iglesia se den cuenta del error en que están. Ellos aceptaban lo falso como verdadero rápidamente, sin un verdadero juicio de valor. Les dice que a pesar de cuerdos o inteligentes soportan a los necios (v.19). Que soportan a quienes les esclavizan y los explotan. Que toleran si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno les da bofetadas. Les indica que da vergüenza decirlo, pero él y su equipo, no los trataron así porque fueron demasiado débiles. En realidad, Pablo y los suyos actuaron correctamente, los que estaban equivocados eran los corintios, que aceptaban todos estos excesos de los falsos apóstoles.
En segundo lugar, el sufrimiento de Pablo (v.22-23). Pablo, al comparar la conducta de la iglesia de Corinto con la suya, hace mención a su curriculum vitae, en el que incorpora sus sufrimientos. El apóstol indica que ya que algunos se glorían según la carne, él también lo hará. Los otros ¿son hebreos? Él también. ¿Son israelitas? El también. ¿Son descendientes de Abraham? El también. ¿Son ministros de Cristo? El más, ¿por qué? Porque él tiene un recorrido de sufrimientos que avalan su ministerio: El mismo lo describe así: “En trabajos más abundantes; en azotes sin número; en cárceles más, en peligros de muerte muchas veces”. Sin dudas, los sufrimientos del apóstol Pablo marcaban la diferencia entre él y los falsos apóstoles que solo querían defraudar a la congregación (v.13)

Conclusión: A Pablo, generalmente no le gusta presumir, pero ahora les pide a los corintios que le permitan presumir un poco. Tal vez de esta manera, dándoles a entender que los equivocados eran los Corintios y no él. Lo que Pablo pretendía era que los Corintios entrarán en razón y valorarán el apostolado que Dios le había entregado a él.

martes, 4 de febrero de 2020

Pablo defiende su ministerio (continuación)

Lección: 2° Corintios 11:7-15
Texto: Filipenses 4:15-16
Domingo 09 de Febrero

Introducción: La defensa que hace Pablo de su ministerio va subiendo de tono, y alcanza momentos de mucha emotividad. Toca temas que a veces son difíciles de abordar, cómo el financiamiento de su ministerio y la ineludible comparación con los falsos apóstoles. Pablo en nada se sentía inferior a los otros apóstoles, ya que talvez, si bien ellos podían hablar más bonito, pero a Pablo no le faltaba el conocimiento bíblico (v.6), ni revelacional de su ministerio. A continuación veamos los dos temas que desarrolla en la presente lección.

Desarrollo: El primer tema es, el económico (v.7-11). Pablo les dice a los corintios claramente que les predicó las buenas noticias sin cobrarles nada. Que despojó a otras iglesias, recibiendo salario de esas iglesias para poder servirles a ellos. También les menciona que, mientras estuvo con ellos y tuvo necesidades, no fue carga, pues lo que le faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia. Les indica además que, seguirá actuando de la misma forma, o sea, no será carga para ellos. Finaliza este tema indicando que por la verdad de Cristo que está en él, que no se le impedirá gloriarse en las regiones de Acaya, ¿por qué? ¿Por qué no les ama? El mismo da la respuesta. Dios sabe que les ama.
El segundo tema es, la comparación con los falsos apóstoles (v.12-15). Pablo indica que seguirá actuando de la misma manera en el plano económico, de como lo había realizado hasta aquí, para que la gente que le criticaba no tenga motivos de presumir ni se crea igual a ellos. Estos tipos de personas, son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Esto no debe sorprendernos, destaca Pablo, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz, así que no es extraño, si los siervos de Satanás se disfrazan como ministros de justicia. Los que así se comportan, al final, recibirán el pago por sus obras. Les tocaba ahora a los corintios diferenciar entre el buen pastor, Pablo y el lobo que se había introducido entre ellos, los falsos apóstoles.

Conclusión: Pablo, en la presente lección ha destacado, que les predico el mensaje del evangelio sin cobrarles nada. Que se humilló para que los corintios sean engrandecidos. Que la verdad de Cristo esta con él y con su equipo. Que no es esta una actitud de desagravio hacia ellos, porque Dios sabe que los ama. Le toca a lo congregación en su madurez espiritual, saber diferenciar entre el verdadero y falso apóstol de Cristo.

Pablo defiende su ministerio

Lección: 2° Corintios 11:1-6
Texto: Gálatas 1:11-12
Domingo 02 de Febrero

Introducción: Después de dejar establecida en el capítulo 10 su autoridad, ahora el apóstol Pablo se centra en hacer una defensa de su ministerio. En un ambiente judío cristiano, las primeras comunidades, cuestionaban mucho a Pablo por no haber sido del grupo de los 12 apóstoles. Peor aún, cuando el grupo de los judaizantes le cuestionaba que predicará a los gentiles. Pablo parte su defensa indicando, que ojala le tolerasen un poco de locura, y vuelve a repetir, si, toleradme. ¿Quién puede tolerar un poco de locura en una persona, por muy capacitada que esta sea? El apóstol dice que esto es parte de su celo por Dios, porque su objetivo es desposar a la iglesia de Corinto con un solo esposo, Cristo.. La defensa de su ministerio tiene dos partes. Veámoslas por separado.

Desarrollo: La primera parte, que enseña el Evangelio correcto (v.3-4). Un ministerio extraviado, presenta un evangelio extraviado, no de acuerdo al molde bíblico. Pablo destaca que desde el principio se ha querido engañar con la mentira la verdad de Dios. Que así como la serpiente engaño a Eva, de la misma manera los sentidos de los corintios sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. La advertencia tenía relación con algunos que venían predicando a otro Jesús, o si reciben otro espíritu que el que habían recibido, u otro evangelio que el que han aceptado, bien ellos lo toleraban. La diferencia era que Pablo predicaba el genuino evangelio, él que el mismo se encarga de definir con claridad en Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”. Dios nos ayude a no extraviarnos del verdadero evangelio de Dios.
La segunda parte, que él no es inferior a los otros apóstoles (v.5-6). Las características de un apóstol eran al menos estas: Haber estado con Jesús, también, haber visto a Cristo resucitado. Si bien Pablo no fue del grupo de los doce, él mismo cuenta, como recibió el evangelio por revelación de Jesucristo. Además, él vio al Cristo resucitado en su camino a Damasco cuando iba persiguiendo a los cristianos. Desde ese día, su vida y ministerio cambió. De perseguidor se transformó en un perseguido, y todo esto por predicar el verdadero evangelio. Pablo, a su vez, reconocía que tal vez era tosco en la palabra, pero no en el conocimiento. Pablo en realidad era una persona de mucho conocimiento, pero a la vez muy humilde. Jamás hacia alarde de sus conocimientos, solo lo hace cuando tiene que defender su ministerio.

Conclusión: Pablo, al defender su ministerio, solo tenía en mente presentar a la iglesia de Corinto como una virgen pura a Cristo. En todo y por todo lo había demostrado. El no buscaba prebendas ni beneficios de esta iglesia, solamente que ellos entendieran el evangelio de Cristo, y de esta forma aprendieran a respetar a su pastor.

domingo, 19 de enero de 2020

La regla de Dios

Lección: 2° Corintios 10:13-18
Texto: Romanos 15:20
Domingo 26 de Enero


Introducción: En la sana convivencia humana, el hombre ha establecido una serie de reglas que ayudan a un mejor pasar. Pero ¿qué de las reglas de Dios? ¿Qué es una regla? Una regla es, un principio que se impone o se adopta para dirigir la conducta o la correcta realización de una acción o el correcto desarrollo de una actividad. Al concluir el capítulo 10, el apóstol Pablo hace mención que ellos no se gloriaran desmedidamente, sino de acuerdo a la “regla de Dios”. Veamos en que consiste esta regla.

Desarrollo: En primer lugar, no gloriarse desmedidamente en trabajos ajenos (v.15-16). Es común entre los seres humanos, tomar los méritos de otras personas y hacerlos propios. Pablo tiene claro, que no debe entrar en la obra de otro para gloriarse en lo que ya estaba preparado.  Menciona que fueron los primeros con llegar hasta los Corintios con el evangelio de Cristo. Que esperan que conforme la fe de esta nueva iglesia crezca él y su equipo serán engrandecidos y que aún anunciarán el evangelio más allá de esta iglesia, sin presumir del trabajo que otros han realizado en los lugares que Dios les ha asignado a ellos. Cada uno en lo suyo.
En segundo lugar, si hay que gloriarse, gloriarse en el Señor (v.17) Jesús enseñando a sus discípulos dijo: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10) Jesús quiere enseñar, que la verdadera orientación de nuestro ministerio no es nuestra gloria, sino la gloria del Señor. Él debe ser destacado, y si hay resultados de nuestro trabajo, solo el Señor merece la gloria. Hoy por hoy, existe una especie de competencia de quién tiene la iglesia más grande, o de pelearnos por las almas que asisten a nuestras congregaciones. Pablo, claramente está estableciendo que en la regla de Dios, la Gloria es siempre del Señor, nosotros somos solamente sus instrumentos para que él se glorifique.

Conclusión: Las reglas de Dios son para nuestro bien. Procuremos destacarnos en nuestro propio trabajo y no en trabajos ajenos. Acordémonos que Pablo concluye este capítulo indicándonos que, “no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba”. La idea es que “el que se alaba, alábese por lo que el Señor ha hecho”. ¡Gloria a Dios!

lunes, 13 de enero de 2020

La autoridad de Pablo (continuación)

Lección: 2° Corintios 10:7-12
Texto: Gálatas 4:13-14
Domingo 19 de Enero


Introducción: En el capítulo 10 de Segunda de Corintios Pablo hace una defensa de su ministerio, para aquellos que le acusaban de no ser un apóstol, o no tener los méritos de un pastor hacia esta iglesia. En la lección anterior, indicaba que sus armas no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Critica que los corintios miraban las cosas según las apariencias. Que si ellos piensan que son de Cristo, Pablo y su equipo también lo eran. Su autoridad, la sigue plasmando en la lección hoy, pero a través de dos frentes.  Veámoslos a continuación.

Desarrollo: Primero, las cartas (v.8-11). Pablo fue un gran escritor, qué duda cabe de aquello. El escribió casi la mitad del Nuevo Testamento. Estaba acostumbrado a escribir, y su pluma describe, la doctrina apostólica y la teología cristiana con mucha asertividad.  Cómo en ese tiempo no existía ni la globalización, ni los correos electrónicos, el medio más común de comunicación eran las cartas. El mismo indica que dicen que las cartas son duras y fuertes, pero que él ha escrito para edificación y no para vuestra destrucción, por lo tanto, no se avergonzará, pero que hará valer la autoridad que el Señor le dio para ayudar a la iglesia de Corinto no para causarles daño.
Segundo, la presencia física (v.10-11) El mismo apóstol Pablo indica que para algunos su presencia corporal es débil, y la palabra menospreciable. Esto quería decir, que Pablo en persona, se ve para algunos como una persona débil y que no infunde respeto a los demás. Él les indica que no hay diferencia entre lo que escribe con lo que dice cuando está con ellos. No es de doble cara. Él es consecuente con su fe y actúa de esa forma, siempre igual. Así que, tengan en consideración que de la misma manera que ha escrito actuará cuando este entre ellos. Que no se engañen por las apariencias.

Conclusión: La autoridad de Pablo no procede de su alabanza de sí mismo. Él no es como los que midiéndose a sí mismos por sí mismo, y comparándose consigo mismo, no son juiciosos. Él no se atreve a ponerse en el nivel de los que actúan así. Pablo, indica que estas personas demuestran que en realidad no entienden nada. La autoridad no se impone, se gana. Él se había ganado su autoridad en su pastoreo de esta congregación, más el respaldo que Dios le había dado sembrando iglesias en muchas partes.

miércoles, 8 de enero de 2020

La autoridad de Pablo

Lección: 2° Corintios 10:1-6
Texto: 2° Corintios 13:10
Domingo 12 de Enero

Introducción: Un pastor, tiene diversos roles que cumplir cuando atiende a su congregación. Algunas actividades son muy gratas, como acompañar a una familia en un nacimiento, o a los novios en la bendición de su matrimonio. Pero ¿qué, cuando toca disciplinar y corregir? El mismo Pablo se identifica como una persona humilde entre los corintios, pero que por la mansedumbre y ternura de Cristo, debe cumplir su rol de autoridad con ellos. Para eso, destaca dos elementos de su autoridad. Mirémoslos a continuación.

Desarrollo: En primer lugar, la osadía (v.1-3).  La osadía es la intrepidez, el arrojo o la temeridad que refleja el comportamiento de una persona. El sujeto que actúa con osadía recibe el calificativo de osado. El mismo apóstol Pablo, estando lejos de la ciudad, se describe como osado entre la iglesia de corintios. Los historiadores dicen que Pablo era menudo, pequeño y calvo, sin mucha apariencia física, cosa que tal vez hacía que la gente lo mirará en menos. En este caso, Pablo indica que cuando esté presente entre ellos, no tenga que usar de aquella osadía con la que está dispuesto a proceder contra algunos que lo miraban en menos. El contexto nos indica que Pablo con osadía (temeridad) mandó las instrucciones de corrección de lo que estaba mal en la iglesia de Corinto. Algunos se enojaron, pero las noticias de Tito indicaban que ellos se habían arrepentido. Pablo les pide que no le obliguen a ser duro con ellos. Él no es un hombre carnal, sino espiritual.
En segundo lugar, las armas de su milicia no son carnales (v.4-5). Si Pablo es un hombre espiritual, por deducción, sus armas son espirituales y no carnales. Estas armas, indica él, son poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Lo que Pablo está queriendo decir, es que él usa su autoridad, para corregir lo anómalo de la iglesia de Corinto, con “armas espirituales”. Con estas armas se destruyen los argumentos de los que están en contra del trabajo de disciplina del apóstol.

Conclusión: Pablo termina la presente lección indicándonos lo siguiente: “Una vez que estemos seguros de la completa obediencia de ustedes, estaremos listos para castigar cualquier desobediencia” (Versión PDT) La autoridad de Pablo es incuestionable. Él era el fundador y pastor de la Iglesia, además era un hombre espiritual respaldado por Dios, por esta razón la iglesia le debía respeto, obediencia y sujeción.

viernes, 3 de enero de 2020

El Dador Alegre

Lección: 2° Corintios 9:7-15
Texto: Filipenses 4:18-19

Domingo 05 de Enero

Introducción: Existe un dicho pentecostal que dice “Dios bendice al dador alegre”. En realidad ese dicho tergiversa lo que las Sagradas Escrituras establecen. El texto bíblico dice: “Dios ama al dador alegre”. En ambos casos, se hace se alusión al dador alegre.  Tal vez una de las cosas más complicadas para la vida cristiana es el tema de las ofrendas: Algunos lo hacen con atención y dedicación, pero para otros, es algo molesto. Pablo Cuando da las instrucciones de las ofrendas para los santos de Jerusalén se encarga de destacar claramente, que estas ofrendas deben venir de un dador alegre, alguien que se entusiasma por aportar, con el fin de suplir las necesidades de sus hermanos en la fe que están pasando momentos de necesidad.  Aquí se mencionan dos principios importantes a tener en cuenta.

Desarrollo: En primer lugar, cada uno debe aportar (v.7-10). Algunos piensan que ofrendar es cosa de algunos pocos, tal vez, de los más pudientes de la congregación. Pablo, remarca claramente que “cada uno” debe dar como haya propuesto en su corazón: No con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Además, el apóstol menciona que Dios siempre nos provee todo lo suficiente que necesitamos, para que de esta manera abundemos en toda buena obra. Es Dios el que reparte. Él es que da semilla al que siembra, y pan al que come. Ese mismo Dios proveerá y multiplicará nuestra sementera. En palabras actuales, Dios proveerá para nuestra despensa. Si él nos bendice de esa forma, lo menos que podemos hacer, es que cada uno, sea generoso con sus ofrendas.
En segundo lugar, es una acción de gracias a Dios (v.11-14). Una versión más actual de las Escrituras dice lo siguiente: “Ustedes tendrán toda clase de riquezas para que puedan ser generosos. La ofrenda que ustedes envíen con nosotros, motivará a muchos a dar gracias a Dios” (v.11 Versión PDT) La ofrenda que se levanta, dice Pablo, es para suplir lo que a los santos les falta, también, es para que muchos le den gracias a Dios. Otras personas, en este caso los receptores de las ofrendas, aprenderán el modelo de generosidad de los que aportan, y además, orarán por los que dan y desearán conocerlos. Debe haber alegría al dar, pero imagínense en la alegría de los necesitados que reciban los aportes generosos del pueblo de Dios.

Conclusión: Pablo al concluir las enseñanzas con respecto a las ofrendas, exclama con gratitud: “Gracias a Dios por su don inefable”. De nuevo una versión más actual clarifica esta exclamación: “No tenemos palabra para agradecer a Dios por el regalo de su generoso amor” (PDT) Que hermosa conclusión, saber que los hermanos se desprenden con entusiasmo y alegría para aportar a las necesidades de aquellos que tienen grandes carencias y de esa forma están mostrando su generoso amor.